Fiel a su carácter expansivo y natural, el piloto mallorquín ha derrochado simpatía entre quienes se han acercado a saludarle y felicitarle por ser desde hace un par de semanas el "número uno". Jorge Lorenzo ha llegado a la capital balear tras haber completado la fase del mundial de MotoGP en Asia y Oceanía.
"El recibimiento de los aficionados y de la gente de la calle ha sido bestial, no me esperaba esta calidez", ha asegurado el deportista mallorquín, que ha reconocido que se le ha escapado alguna lágrima, algo "muy difícil" en él. Aunque ya ha conseguido lo que quería, el piloto ha recordado que es muy joven –23 años– y que le gustaría conquistar nuevos títulos, para él y para su afición.
La gran fiesta comenzaba pasadas las 18:00 horas en el aeropuerto de Palma, donde Air Europa, compañía patrocinadora del piloto, ha bautizado un boeing 737-800 con el nombre de Lorenzo's Land. A partir de ahora el cielo es también la tierra de Lorenzo porque está llamado a "llegar muy lejos y muy alto", según ha dicho el presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo, quien ha compartido champán y sonrisas con el joven piloto frente a un centenar de periodistas que aguardaban su llegada a la isla.
Seguidamente, Lorenzo se ha dirigido a la terminal A, donde cientos de motoristas, con sus motos rugiendo, han acogido con entusiasmo al campeón para escoltarle hasta la sede del Gobierno balear. La hinchada del piloto, que se subió por primera vez a una máquina de dos ruedas a los 3 años, no ha dejado durante toda la tarde de jalear a su ídolo y de ondear banderas.
Chicho Lorenzo, su padre, ha llegado a decir que hoy es uno de los días más felices de su vida. "Ser dos veces campeón del mundo de 250 c.c. (2006 y 2007) es mucho, pero ser campeón de MotoGP es todo", ha declarado emocionado. "Es el máximo objetivo que teníamos desde hace 20 años y lo hemos conseguido. A partir de ahora, a conquistar otras metas y otros sueños", ha declarado el padre de Lorenzo, que cuando su muchacho apenas andaba ya le construyó un microcircuito para que comenzara a entrenarse en una moto que él mismo le hizo.
En el aeropuerto, Lorenzo se ha subido a un coche descapotable junto a su madre, María, a la que se siente muy unido. Seguidamente han sido escoltados por los moteros que han recorrido junto a ellos las principales calles de Palma entre el ruido ensordecedor de sus máquinas. Con el look que le hace ser justamente Jorge Lorenzo –máxima seguridad en sí mismo, simpatía a borbotones y chaqueta negra de motero–, el campeón ha sido recibido en la sede del Gobierno autonómico por el presidente de Baleares, Francesc Antich; la presidenta del Parlamento balear, Aina Rado; y el delegado del Gobierno, Ramón Socías.
Ya en el balcón, con el We are the champions de Queen de fondo, Lorenzo ha querido agradecer a todos los presentes el apoyo que le han dado a lo largo de los años. "Estoy orgulloso de representar a Mallorca, de traer este título y de disfrutarlo con todos vosotros", ha asegurado "alucinado" el piloto a su afición escoltado por unos padres emocionados y satisfechos, a quienes el piloto les ha definido como las "personas más importantes" de su vida. De su primer entrenador, su padre, ha subrayado que es una persona "luchadora" que le ha enseñado "todo" sobre las motos.
No menos contento se ha mostrado el presidente de Baleares, quien ha dicho estar orgulloso por la "magnífica" trayectoria deportiva de Lorenzo y de los deportistas de Mallorca mundialmente conocidos, como es el caso del tenista Rafa Nadal, número uno del mundo.