
L D (EFE) El Gran Premio de Francia, cuarto de la temporada, se celebra este fin de semana en Le Mans en el regreso del Mundial de motociclismo a Europa tras el primer Gran Premio de China de la historia, en el que la lluvia marcó las tres carreras. Tras los problemas en Shangai, por tratarse de un circuito nuevo y por la condiciones meteorológicas, los pilotos, los ingenieros y los mecánicos llegan a un trazado clásico y muy conocido.
En MotoGP, Sete Gibernau no puede fallar después de su cuarta plaza de Shanghai y la victoria de su gran rival en el campeonato y vigente poseedor del título de la categoría, Valentino Rossi. El italiano suma ya dos triunfos y un segundo puesto, por un segundo, un cuarto y un abandono del español, que ha visto cómo su compañero en el equipo Honda Movistar, Marco Melandri, ya le ha superado en la clasificación y le ha relegado a la quinta plaza de la misma. Sete tiene 37 puntos menos que Rossi, que lleva 70, y, además, entre los dos se han situado también Melandri, con 45, y el brasileño Alex Barros -vencedor del único Gran Premio que no ha ganado el transalpino, el de Portugal-, con 43.
Gibernau tiene también por delante a Max Biaggi, con 33 puntos. Sin duda, Gibernau y su equipo necesitan ya un buen resultado que dé tranquilidad a todos de cara al resto de campeonato. Carlos Checa, este año con Ducati, marcha noveno en el mundial y espera resarcirse de su caída en China. Checa también tiene un respetable palmarés en Le Mans, donde ha finalizado dos veces en el podio, en 2001 y 2004, su única carrera entre los tres primeros el año pasado.
La carrera de MotoGP tendrá otro gran punto de interés en el piloto francés Oliver Jacque, quien ha pasado en un mes de estar retirado a ser la "la revelación" de la categoría. Jacque sustituyó en China al alemán Alex Hofmann por lesión de éste y dejó boquiabiertos a todos, pues no sólo fue segundo, sino que llegó a presionar a Rossi hacia el final de la carrera con una moto, la Kawasaki, considerada hasta entonces poco competitiva. A partir de mañana, Jacque correrá ante su público y tratará de que la afición gala recuerde sus actuaciones de 2000, cuando se proclamó campeón del mundo de 250 c.c. Cabe destacar, asimismo, a Toni Elías, que hizo un extraordinario Gran Premio de China y al que una penalización por situarse en la salida en un puesto que no era el suyo le apartó de los puestos de cabeza. Fue decimocuarto, pero cobró ánimos y moral.
Pedrosa no quiere perder la estela de Stoner y Dovizioso
En 250 c.c, el bicampeón del mundo español, Daniel Pedrosa, no podrá descuidarse si no quiere perder la estela de sus nuevos rivales en la categoría, el australiano Casey Stoner y el italiano Andrea Dovizioso, vigente campeón de 125, y de los antiguos, como es el caso del argentino Sebastián Porto, subcampeón en 2004. Pedrosa es tercero, con 48 puntos, tras la disputa del GP de China, donde fue sexto y se vio superado por Stoner, vencedor en ese gran premio y el de Portugal, y por Dovizioso, que encabeza la clasificación con 53 puntos. Pedrosa, que ya sabe lo que es ganar en Le Mans, es el único piloto nacional que se ha subido a lo más alto del podio esta temporada, en el Gran Premio de España, en Jerez.
En 125 c.c, una categoría en la que los españoles han estado siempre en los puestos de cabeza en los últimos años, Le Mans debería ser el circuito en el que regresen a pelear por subir al podio. Héctor Faubel es quinto en el Mundial de la categoría más pequeña. En China no tuvo suerte con la lluvia y, tras su segundo puesto de Portugal, sólo pudo sumar el punto que da la décimo quinta posición. Aún así es el mejor de los españoles. El siguiente es Julito Simón, décimo del Mundial, pero que ha puntuado en todas las carreras, décimo en las dos primeras y undécimo en Sanghai.
Pilotos como Pablo Nieto, Álvaro Bautista, Joan Olivé, Sergio Gadea o Jordi Carchano tendrán una buena oportunidad en Le Mans de destacar en el Mundial 2005. Por su parte, Aleix Espargaró, que con su séptimo puesto en China fue en ese gran premio el mejor de los españoles, viajará a Francia con la intención de renovar las esperanzas puestas en él tras ese resultado.