L D (EFE)
Maradona fue trasladado, en un automóvil oficial, desde la clínica en las afueras de Buenos Aires en la que está internado desde mayo hasta la Casa de Gobierno, donde se reunió con el presidente, durante cuarenta minutos.
En la entrevista estuvieron también el ministro del Interior, Aníbal Fernández, la hija menor de Maradona, Giannina Dinorah, y el médico personal del ex astro futbolístico, Alfredo Cahe. El diálogo sólo giró en torno al estado de salud de Maradona y éste no pidió ayuda el Ejecutivo para superar el trámite judicial que le permita salir de Argentina.
La prensa argentina se hizo eco, recientemente, del deseo del ex jugador de pedir a Kirchner que intermedie en el trámite judicial, aunque el ministro del Interior salió a aclarar que el mandatario no podía intervenir en una decisión de los tribunales. Desde hace tres meses, Maradona está internado en una clínica por orden de un juzgado de familia que entiende que el ex deportista no está capacitado para tomar sus propias decisiones.
Antes de ser llevado al centro especializado en adicciones, Maradona abandonó un hospital de la capital argentina donde estuvo internado por una grave crisis pulmonar, sin el alta médica, y fue visto jugando al golf con poca ropa, lo que le produjo una recaída. El ex capitán de la selección argentina de fútbol quiere continuar con su tratamiento en Cuba y su médico personal prefiere llevarlo a una clínica de Suiza, pero, para cualquiera de estas alternativas, deben lograr una autorización judicial.
Su entorno familiar quiere que el Pelusa continúe con su recuperación en Argentina, en una casa de campo cercana a Buenos Aires acondicionada para servir de centro terapéutico. De todos modos, la familia también necesita autorización judicial para trasladar a Maradona de la Clínica del Parque, donde está desde el 9 de mayo en un régimen de aislamiento del mundo exterior.
La visita de Maradona, que parecía apesadumbrado y mostraba un visible sobrepeso, generó un revuelo dentro de la Casa Rosada, pues decenas de funcionarios y empleados intentaron acercarse para saludarle. Al retirarse, el ex futbolista saludó a los numerosos simpatizantes que se agolpaban tras el vallado que circunda la sede gubernamental y mostró su satisfacción por los aplausos.
En la entrevista estuvieron también el ministro del Interior, Aníbal Fernández, la hija menor de Maradona, Giannina Dinorah, y el médico personal del ex astro futbolístico, Alfredo Cahe. El diálogo sólo giró en torno al estado de salud de Maradona y éste no pidió ayuda el Ejecutivo para superar el trámite judicial que le permita salir de Argentina.
La prensa argentina se hizo eco, recientemente, del deseo del ex jugador de pedir a Kirchner que intermedie en el trámite judicial, aunque el ministro del Interior salió a aclarar que el mandatario no podía intervenir en una decisión de los tribunales. Desde hace tres meses, Maradona está internado en una clínica por orden de un juzgado de familia que entiende que el ex deportista no está capacitado para tomar sus propias decisiones.
Antes de ser llevado al centro especializado en adicciones, Maradona abandonó un hospital de la capital argentina donde estuvo internado por una grave crisis pulmonar, sin el alta médica, y fue visto jugando al golf con poca ropa, lo que le produjo una recaída. El ex capitán de la selección argentina de fútbol quiere continuar con su tratamiento en Cuba y su médico personal prefiere llevarlo a una clínica de Suiza, pero, para cualquiera de estas alternativas, deben lograr una autorización judicial.
Su entorno familiar quiere que el Pelusa continúe con su recuperación en Argentina, en una casa de campo cercana a Buenos Aires acondicionada para servir de centro terapéutico. De todos modos, la familia también necesita autorización judicial para trasladar a Maradona de la Clínica del Parque, donde está desde el 9 de mayo en un régimen de aislamiento del mundo exterior.
La visita de Maradona, que parecía apesadumbrado y mostraba un visible sobrepeso, generó un revuelo dentro de la Casa Rosada, pues decenas de funcionarios y empleados intentaron acercarse para saludarle. Al retirarse, el ex futbolista saludó a los numerosos simpatizantes que se agolpaban tras el vallado que circunda la sede gubernamental y mostró su satisfacción por los aplausos.