L D (EFE) El anuncio realizado por los boixos de que piensan volver a las gradas del Camp Nou el sábado, después de haber renunciado a animar al equipo durante los últimos partidos tras el enfrentamiento que esta peña mantiene con la junta directiva del club que preside Joan Laporta, motivará que se extremen los controles de seguridad en los accesos al estadio tanto por parte de la policía como de los agentes de seguridad privados que contrata el Barcelona.
Desde el club y desde la policía se teme que los Boixos Nois puedan aprovechar el partido, y la especial animadversión que el Real Madrid despierta entre los seguidores del Barcelona, para intentar que vuelva a haber incidentes graves como los de la temporada pasada, que acabaron con una sanción federativa de clausura de dos partidos del Camp Nou. Esa sanción no se ha cumplido por el momento ante la decisión de la anterior junta directiva de presentar un recurso judicial, que permitió conseguir una suspensión cautelar de la medida.
Los efectivos de seguridad estarán integrados por unas 500 personas, de las que aproximadamente la mitad corresponden a agentes de la policía (unidades de intervención, radio patrullas, guías caninos, expertos en explosivos y unidades de subsuelo) y el resto a seguridad privada contratada por el club. Este dispositivo de seguridad se completará con la habitual presencia de agentes de la Guardia Urbana para controlar el tráfico, así como de servicios de emergencia, auxiliares y médicos.
El equipo y los directivos del Real Madrid, así como el trío arbitral, tendrán una protección especial desde su llegada al aeropuerto de Barcelona el viernes hasta que se marchen en la noche del sábado. El dispositivo de seguridad concluirá con la marcha del equipo madridista de Barcelona, que se producirá aproximadamente dos horas después de haber acabado el partido, que se iniciará a las 21,30 horas del sábado. Los responsables policiales y los servicios de seguridad del club azulgrana mantendrán una reunión el próximo viernes para decidir todas las medidas a adoptar y coordinar las actuaciones a llevar a cabo.
Desde el club y desde la policía se teme que los Boixos Nois puedan aprovechar el partido, y la especial animadversión que el Real Madrid despierta entre los seguidores del Barcelona, para intentar que vuelva a haber incidentes graves como los de la temporada pasada, que acabaron con una sanción federativa de clausura de dos partidos del Camp Nou. Esa sanción no se ha cumplido por el momento ante la decisión de la anterior junta directiva de presentar un recurso judicial, que permitió conseguir una suspensión cautelar de la medida.
Los efectivos de seguridad estarán integrados por unas 500 personas, de las que aproximadamente la mitad corresponden a agentes de la policía (unidades de intervención, radio patrullas, guías caninos, expertos en explosivos y unidades de subsuelo) y el resto a seguridad privada contratada por el club. Este dispositivo de seguridad se completará con la habitual presencia de agentes de la Guardia Urbana para controlar el tráfico, así como de servicios de emergencia, auxiliares y médicos.
El equipo y los directivos del Real Madrid, así como el trío arbitral, tendrán una protección especial desde su llegada al aeropuerto de Barcelona el viernes hasta que se marchen en la noche del sábado. El dispositivo de seguridad concluirá con la marcha del equipo madridista de Barcelona, que se producirá aproximadamente dos horas después de haber acabado el partido, que se iniciará a las 21,30 horas del sábado. Los responsables policiales y los servicios de seguridad del club azulgrana mantendrán una reunión el próximo viernes para decidir todas las medidas a adoptar y coordinar las actuaciones a llevar a cabo.