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Pekín 2008: Bolt brilla en el triunfo chino

China se consolidó como superpotencia deportiva en casa, aunque la gran estrella de los juegos fue un velocista jamaicano de 21 años.

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Pekín 2008: Bolt brilla en el triunfo chino
Usain Bolt, tras lograr la victoria en Pekín. | EFE

Los Juegos Olímpicos aterrizaban por primera vez en China, y por tercera vez en el continente asiático. Pese a que la elección no estuvo exenta de controversia, la fuerza realizada por Juan Antonio Samaranch en sus últimos años de mandato en ese sentido resultó clave. "Se lo debemos por todo lo que China ha dado al deporte mundial a lo largo de la historia", declararía el español.

Los problemas por su elección fueron en dos sentidos. Por un lado, las acusaciones de violaciones a los derechos humanos del régimen comunista chino procedentes de una parte importante de la comunidad internacional. Se realizaron diversas manifestaciones en ese sentido, e incluso llegó a aparecer un viejo fantasma del pasado olímpico: el boicot. Finalmente éste no se produjo de ninguna manera, llegando incluso a participar China Taipei, representante de la República de China, entidad no reconocida por la República Popular China.

Por el otro, las múltiples críticas respecto a los problemas de contaminación atmosférica que poseía la ciudad sede, con la amenaza presente de diversos deportistas de no acudir –algo similar a lo que ha ocurrido en estos meses con el zika en Río- aunque finalmente también quedó en nada.

Pero nada impidió que el 8 del 08 de 2008, a las 8:00 PM (20:00 h local) comenzara la ceremonia de apertura en el Estadio Nacional de Pekín, ante unos 91 mil espectadores. No era una casualidad: el número 8 está considerado en China como el número de la suerte. Un total de 10.942 deportistas, procedentes de 204 países, iban a participar en 302 modalidades de 28 deportes.

Bolt manda en la pista...

Es muy probable que lo primero que le venga a uno a la cabeza al recordar los Juegos Olímpicos de Pekín sea la figura de Usaín Bolt. El jamaicano de 21 años irrumpió en el panorama internacional –aunque ya era plusmarquista mundial, aún no había logrado ninguna victoria de prestigio– de una manera brillante.

Primero consiguió la victoria en los 100 metros de una manera insultante. Y decimos insultante por la superioridad con la que la consiguió. Tanto que, incluso, se permitió el lujo de desacelerar en los metros finales mientras se daba golpes en el pecho. Aún así, logró una marca de 9’69. Algunos tildaron aquel gesto de chulería y provocación. "Me puse muy feliz cuando vi que ya no había nadie a mi lado", se limitó a decir el jamaicano.

Pero Bolt repetiría la hazaña en los 200 metros. Y lo haría de una manera muy similar, con una marca de 19’30. Era un nuevo récord mundial y olímpico, consagrándose como el primer velocista en superar los dos récords de velocidad en una misma edición de los Juegos. Bolt completaría su hazaña con el oro en el 4x100 masculino. Eso, y la manera en que lo había hecho, le convirtieron en el verdadero rey del atletismo en Pekín.

...y Phelps en la piscina

En la piscina, o mejor dicho en el magistral Cubo de Agua, el rey fue Michael Phelps. Si en Atenas el nadador estadounidense había logrado 6 oros y 2 platas, en Pekín aún se superó, por imposible que parezca: 8 oros, superando el récord mundial conseguido por Mark Spitz de 7 oros en Munich 72.

Phelps logró las victorias en 200 m libre, 100 m y 200 m mariposa, 200 m y 400 m estilos, 4x100 m libre, 4x200 m libre y 4x100 m estilos. Siete de ellas con récords mundiales. El mejor nadador de la historia, no cabe duda.

Y la estrella femenina de Pekín 2008 también tiene nombre propio: Yeleba Isinbayeva. La saltadora de pértiga rusa, que ya había sido oro en Atenas, repitió la hazaña, con un salto de 5,05 metros, que suponía además récord del mundo. Un récord del mundo que se arrebataba a sí misma...

Destacable fue también la victoria de Samuel Kamau Wanjiru en el maratón, con un histórico tiempo de 2:06:32. Aquel triunfo suponía el primero de Kenia en la prueba reina del olimpismo, redondeando así el poderío atlético keniata en las carreras de larga distancia. El dominio de Kenia continuaría en el maratón. Sin embargo, Wanjiru fallecería poco después de manera trágica y misteriosa.

La hazaña china

China, en casa, constató lo que ya había venido demostrando en los años anteriores: era una superpotencia deportiva. No sólo eso: se proclamó el vencedor en el medallero, con un total de 100 medallas, 51 de ellas de oro.

La estrategia de los chinos, que ya fueron terceros en Sidney y segundos en Atenas, fue clara y, a tenor de los resultados, exitosa: lejos de buscar la confrontación con Estados Unidos en sus deportes más importantes, buscó la victoria en deportes en los que los estadounidenses no eran tan prolíficos. Y podría decirse que prácticamente los coparon todos: desde la halterofilia –ocho oros– al tenis de mesa –cuatro oros– pasando por tiro, judo, bádminton o saltos. Aunque donde más triunfos consiguió fue en la gimnasia, con 11 oros, por solamente 2 de los Estados Unidos.

"Con los Juegos Olímpicos el mundo ha conocido más a China, y China al mundo", declararía al finalizar los Juegos el Presidente del Comité Olímpico Internacional Jacques Rogge.

La plata de oro del baloncesto español

La delegación española, abanderada por el piragüista David Cal, y con 286 deportistas, volvió a conseguir unos buenos registros en Pekín: 5 medallas de oro, 10 de plata y 3 de bronce, para terminar con 18 medallas, su tercer mejor resultado, y a sólo dos de las conseguidas en Atenas.

Aunque no fue de oro, la que mejor supo fue la plata conseguida por España en el campeonato masculino de baloncesto. Porque los de Aíto brillaron durante todo el campeonato, eliminando a selecciones como Croacia o Lituania. Pero sobre todo porque brindaron una encomiable final ante unos Estados Unidos que, tras el fracaso de Atenas, volvían a presentar una de las mejores selecciones posibles.

No en vano, en el bando yanki estaban presentes jugadores de la talla de Kobe Bryant, LeBron James, Chris Paul, Dwyane Wade o Dwight Howard. Pero tuvieron que sudar, y mucho, para imponerse a España: 118 a 107, en un partido en el que los españoles estaban a 4 puntos cuando faltaban 2:10 para el final.

La diferencia de once puntos en el marcador final se produjo sobre todo después de las técnicas en nuestra contra por las protestas reiteradas de los jugadores españoles ante la no sanción de pasos evidentes. Pero lo cierto es que España estuvo luchando por el partido hasta el último suspiro, metiendo el miedo en el cuerpo al intocable equipo estadounidense, y haciéndonos soñar con una victoria que, a priori, parecía imposible, en el que para muchos ha sido el mejor partido de baloncesto olímpico de la historia reciente.

Para nada imposible parecía la medalla de oro de Rafa Nadal, que consiguió después de superar a Novak Djokovic en semifinales y al chileno Fernando González en la final por 6-3, 7-6 y 6-3. También en tenis se logró una medalla de plata, la conseguida por la pareja femenina Vivi Ruano-Anabel Medina, que no pudo en la final ante las hermanas Williams.

Tres medallas se lograron también en piragüismo: una de oro, conquistada por la pareja del K-2 500 m formada por Saúl Craviotto y Carlos Pérez Rial, y dos platas, obtenidas por David Cal en el C-1 500m y el C-1 1000 m, que terminarían por convertir al gallego en el deportista olímpico español más laureado de la historia.

Con permiso del ciclista mallorquín Joan Llaneras, quien en Pekín lograría otro oro, repitiendo el conquistado en Sidney, en la prueba de carrera por puntos de ciclismo en pista, además de una plata. Especialmente emotiva fue esta última, pues la logró junto al también mallorquín Toni Tauler, quien se tuvo que convertir en la pareja improvisada de Llaneras en el equipo de Madison, al fallecer en 2006 quien había sido su pareja en la prueba durante muchos años, Isaac Gálvez. De ahí las inmensas lágrimas de Llaneras nada más conocer que había ganado la plata, tan inmensas como las cuatro medallas olímpicas –dos oros y dos platas– que ha conquistado a lo largo de su carrera.

No iba a ser la única alegría en el ciclismo, puesto que el asturiano Samuel Sánchez conseguiría una épica victoria en la prueba de ciclismo en ruta, por delante de Davide Rebellin y Fabian Cancellara. Leire Olaberría completaría los grandes registros del ciclismo español en Pekín al lograr el bronce en la prueba de carrera por puntos en la pista.

Por supuesto, la vela también nos iba a dar alegrías. Concretamente, dos. Una en forma de oro, la conseguida por Fernando Echávarri y Antón Paz en la Clase Tornado; y otra en forma de plata, la cosechada por Iker Martínez y Xabier Fernández en la Clase 49er.

También dos medallas, las dos de plata, consiguió el conjunto español de natación sincronizada. Por un lado, la conseguida en dúo por Andrea Fuentes y Gemma Mengual; y por otro la conseguida por equipos, con Alba Cabello, Raquel Corral, Andrea Fuentes, Thais Henríquez, Laura López, Gemma Mengual, Gisela Morón, Irina Rodríguez y Paola Tirados.

Otro equipo que consiguió la plata fue el masculino de hockey hierba, mientras que el masculino de balonmano obtuvo el bronce. La misma medalla que el madrileño José Luis Abajo Pirri en esgrima.

Y, por supuesto, no podía faltar a la cita con el podio el otro gran coleccionista de medallas de nuestro deporte: Gervasio Deferr. El catalán fue segundo en la prueba de suelo.

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