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El error de entrenar de noche y el "punto dulce" de la tarde para ganar músculo

Sincronizar el esfuerzo con el reloj interno permite quemar grasa al amanecer y batir marcas vespertinas sin nadar contra la corriente biológica.

Sincronizar el esfuerzo con el reloj interno permite quemar grasa al amanecer y batir marcas vespertinas sin nadar contra la corriente biológica.
Unsplash/Sam Moghadam

Durante años, la cultura del fitness repitió el mismo mantra: "no importa cuándo, lo importante es entrenar". Hoy, la ciencia matiza esa idea. Cada vez más estudios en cronobiología apuntan a que la hora del día en la que entrenas puede marcar una diferencia radical en tu rendimiento, tu recuperación e incluso en tu riesgo de lesiones.

A esta tendencia se la conoce como Entrenamiento Bio-Sync, una filosofía que propone alinear el ejercicio con el ritmo circadiano, el ciclo interno de aproximadamente 24 horas que regula funciones clave como el sueño, la temperatura corporal, la producción hormonal y el metabolismo.

Lejos de ser una moda pasajera, este enfoque se está integrando en el llamado fitness inteligente, donde la tecnología y la biología trabajan juntas. Relojes, anillos y sensores corporales ya pueden estimar los momentos del día en los que el cuerpo está más preparado para rendir… o para descansar.

La biología no funciona en línea recta

"El cuerpo no es una máquina que responde igual a cualquier hora", explican los especialistas en fisiología del ejercicio. A lo largo del día, las hormonas, la temperatura corporal, la presión arterial y la capacidad neuromuscular suben y bajan siguiendo patrones predecibles.

Por ello, el hecho de ignorar esos ritmos es como intentar nadar contra la corriente. Sincronizarse con ellos, en cambio, permite entrenar con menos esfuerzo percibido y mayor eficiencia fisiológica. Hay que saber que, entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana, el cuerpo experimenta un aumento natural de cortisol, la hormona que ayuda a despertarnos y movilizar energía. Para muchas personas, este momento es ideal para entrenamientos aeróbicos suaves o sesiones que requieran enfoque mental y constancia.

Además, entrenar temprano puede favorecer la quema de grasa en contextos controlados. Sin embargo, hay una desventaja importante: la temperatura corporal es más baja y las articulaciones están más rígidas, lo que eleva el riesgo de lesiones si no se realiza un calentamiento prolongado y progresivo. El Bio-Sync matutino no prohíbe entrenar temprano, pero insiste en algo clave: preparar el cuerpo con más tiempo y menos intensidad al inicio.

El "punto dulce" de la tarde: fuerza y potencia

Si el objetivo es levantar más peso, mejorar marcas o ganar masa muscular, la franja entre las 16:00 y las 19:00 horas aparece como la más favorable. En ese periodo, la temperatura corporal alcanza su punto más alto, lo que mejora la elasticidad muscular y la eficiencia de las reacciones químicas que producen energía.

También se observa una mejor respuesta hormonal al entrenamiento de fuerza, junto con una menor percepción de esfuerzo. Algunos estudios señalan que la fuerza puede ser ligeramente superior por la tarde en comparación con la mañana, y el riesgo de lesión tiende a reducirse. Para el enfoque Bio-Sync, esta ventana representa el momento ideal para sesiones intensas de fuerza, intervalos de alta intensidad o entrenamientos competitivos.

El peligro de la noche: cuando el cuerpo quiere dormir

En el extremo opuesto, los entrenamientos muy intensos después de las 21:00 pueden interferir con el descanso. El ejercicio vigoroso eleva la adrenalina y la temperatura corporal justo cuando el cerebro empieza a preparar la liberación de melatonina, la hormona del sueño.

Esta descoordinación es una de las causas silenciosas del insomnio moderno. Para quienes solo pueden entrenar de noche, el Bio-Sync recomienda actividades de baja activación como movilidad, estiramientos, yoga o pilates, que ayudan a relajar el sistema nervioso en lugar de estimularlo.

Escuchar al cuerpo en la era del dato

La gran novedad es que ahora esta sincronización no se basa solo en sensaciones. Dispositivos de seguimiento del sueño, la frecuencia cardiaca o la variabilidad cardiaca permiten estimar estados de recuperación y niveles de estrés fisiológico.

El objetivo final no es entrenar más duro, sino entrenar en el momento en que el entorno hormonal y nervioso es más favorable. El resultado: menos fatiga crónica, menor riesgo de sobreentrenamiento y sesiones más productivas. En esta nueva era del fitness, el reloj de la pared pierde protagonismo. El que manda es el que llevas dentro.

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