
La histórica transición de Yamaha hacia la arquitectura V4 ha sufrido su primer gran revés en el asfalto de Sepang. Lo que debía ser la confirmación de un proyecto nacido en 2025 para devolver a la marca de Iwata a la élite de MotoGP, se ha transformado en una jornada de persianas bajadas y rostros de preocupación. La fábrica japonesa ha decidido, de forma drástica, suspender toda actividad en pista este miércoles tras detectar un problema técnico en su propulsor que compromete la seguridad de sus pilotos.
Pero esto no es algo de hoy, sino que la crisis estalló durante la tarde de la primera jornada oficial. La M1 de Fabio Quartararo se detuvo sin previo aviso en la curva 2, poco después de que el francés regresara a pista tras una fuerte caída matinal. Aunque inicialmente se especuló con una relación entre el accidente y el fallo mecánico, Massimo Meregalli, Team Manager del equipo, fue tajante: el defecto del motor no tuvo nada que ver con la pérdida del tren delantero que sufrió "El Diablo".
A pesar de que los ingenieros pasaron toda la noche analizando la telemetría y examinando el hardware, la falta de una respuesta clara sobre la causa del fallo ha obligado a aplicar el protocolo de máxima prudencia. "Dado que la seguridad es nuestra prioridad, hemos decidido no enviar a los pilotos a la pista hasta que haya una declaración al respecto", explicaba Meregalli.
How does the future look like for @YamahaMotoGP? 🤔
Technical Director Max Bartolini is clear: "we must make a better bike" 🎯#SepangTest ⏱️https://t.co/j90SXVvS4I
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) February 4, 2026
Quartararo, baja por partida doble
La situación para el campeón de 2021 es especialmente delicada. Además del desconcierto técnico, el francés ha puesto rumbo a Barcelona para someterse a un chequeo médico tras confirmarse una fractura en el dedo corazón de su mano derecha. Aunque Quartararo intentó seguir rodando tras el golpe, la inactividad forzada de Yamaha por el motor ha precipitado su salida de Malasia para acelerar su recuperación.
Esta retirada prematura deja a Yamaha en una posición comprometida. No solo Fabio se ha quedado sin rodar; Álex Rins, el probador Augusto Fernández y los pilotos del Prima Pramac, Jack Miller y el 'rookie' Toprak Razgatlioglu, permanecen en el box. El turco es el mayor perjudicado, ya que este parón corta en seco su necesaria adaptación a la categoría reina.
El fantasma de la fiabilidad en Iwata
El paso del motor de cuatro cilindros en línea al V4 era la gran apuesta de Yamaha para 2026, un cambio de filosofía radical para igualar las prestaciones de Ducati, KTM y Aprilia. Sin embargo, el hecho de que los mecánicos no hayan podido encontrar el origen del fallo tras horas de estudio en el box ha encendido todas las alarmas. Uno de los propulsores será enviado de inmediato a la sede central en Iwata para un análisis forense.
La parte positiva para los japoneses es que, gracias al sistema de concesiones, pudieron completar el 80% de su programa de trabajo durante el 'shakedown' previo. No obstante, este apagón en Sepang deja muchas incógnitas en el aire. Con Jorge Martín observando desde el paddock —vinculado a la marca para 2027— y los rumores de mercado arreciando, Yamaha necesita una solución urgente antes de los próximos test en Buriram (Tailandia) los días 21 y 22 de febrero. De lo contrario, el ambicioso proyecto V4 podría nacer lastrado por la falta de confianza.

