L D (EFE)
De esta forma, en la reunión previa a la asamblea que se está produciendo en las oficinas del Barcelona, nueve miembros de la junta han dejado de ser directivos y no asisten como tales a la asamblea. Los dimisionarios son el vicepresidente primero Sixte Cambra, el tesorero Didac Ramírez y los vocales Isabel Galobardes, Xavier Comerma, Ramon Térmens, Emili Creus, Josep Isanta, José Soria y Josep Maria García Maranges. Con la dimisión de estos directivos, el Barcelona se ahorrará que los compromisarios deban ratificarlos y que posteriormente presenten su renuncia.
La previsión de la asamblea extraordinaria es que el presidente accidental del club, Enric Reyna, presente un informe ante los asambleístas, con contenido económico y deportivo, y tras este acto el resto de miembros de la junta, incluido el mandatario accidental, presentará su dimisión en pleno, para que se cree la junta gestora, la cual iniciará el proceso electoral. No obstante, aún no se ha desvelado si esta dimisión generalizada se producirá en la misma asamblea o al día siguiente, en cuyo caso, los aún miembros de la junta se reunirán mañana por última vez para cesar en sus funciones. A continuación, se creará la junta gestora, que presidirá Joan Trayter, actual presidente de la comisión económica.
La última o penúltima reunión de la actual junta se ha iniciado por la mañana, en la que además de la dimisiones, los directivos están preparando la asamblea de la tarde, en la que también se informará de esas nueve dimisiones. Está previsto que todos los directivos asistan después de la reunión matinal a una comida. La dimisión de los nueve miembros de la junta directiva es anecdótica, pues de haber estado ratificados en anteriores asambleas, hubiesen presentado su renuncia horas después. Pero destaca el hecho de que desde que Joan Gaspart se hiciese cargo de la directiva del Barcelona en julio del 2000, el Barça ha vivido uno de los peores momentos sociales, deportivos y económicos de su reciente historia, en los que las dimisiones de directivos han sido una constante.
El primero en renunciar a un lugar en la directiva de Gaspart fue Jaume Llauradó, quien precisamente vuelve a optar a las elecciones que se celebrarán antes del verano. Llauradó dejó la vicepresidencia antes de cumplir un año de su nombramiento (26 de junio del 2001), y tres días después fue otro futuro precandidato, como es Josep Martínez Rovira, quien abandonó al presidente barcelonista. A estos dos se unieron meses después directivos relevantes por el cargo que ostentaban, como Ángel Fernández (el 22 de junio del 2002), Gabriel Masfurroll (el 17 de diciembre del 2002) y Joan Castells (el 19 de diciembre del 2002), todos ellos vicepresidentes que se añadieron a la lista del ex presidente después de haber iniciado en julio del 2000 una carrera en solitario. Pocos días antes de claudicar Joan Gaspart en la presidencia (12 de febrero del 2003), uno de sus directivos más representativos, como era Salvador Alemany (4 de febrero del 2003), también dijo adiós, aunque aceptó continuar como presidente de la sección de baloncesto.
Con el nombramiento de Enric Reyna como presidente interino, el directivo Félix Millet presentó su dimisión irrevocable también, aunque con un motivo diferenciado, pues su objetivo es estar en la lucha electoral. En medio de esta espiral de dimisiones, otros directivos y adjuntos a la directiva también abandonaron a Gaspart, la inmensa mayoría de ellos por un mismo motivo: disconformidad con la gestión del presidente. Algunos de los dimisionarios más destacados fueron los históricos Josep Maria Miralles, Josep Maria Antrás y Xavier Aguilar, quienes desde la directiva adjunta dejaron el club. Después, estos adjuntos, especialmente los dos últimos, se han convertido desde diversos medios de comunicación en los más severos censores de la gestión de la junta directiva. También abandonaron prematuramente la entidad adjuntos a la directiva de menor peso como Goncal Lloveras, Jordi Serra, Rafael Soldevilla, Albert Agustí, Ramón Palou, Rafael Fontana, Manuel Carreras y Lluís de Carreras, entre otros muchos.
La previsión de la asamblea extraordinaria es que el presidente accidental del club, Enric Reyna, presente un informe ante los asambleístas, con contenido económico y deportivo, y tras este acto el resto de miembros de la junta, incluido el mandatario accidental, presentará su dimisión en pleno, para que se cree la junta gestora, la cual iniciará el proceso electoral. No obstante, aún no se ha desvelado si esta dimisión generalizada se producirá en la misma asamblea o al día siguiente, en cuyo caso, los aún miembros de la junta se reunirán mañana por última vez para cesar en sus funciones. A continuación, se creará la junta gestora, que presidirá Joan Trayter, actual presidente de la comisión económica.
La última o penúltima reunión de la actual junta se ha iniciado por la mañana, en la que además de la dimisiones, los directivos están preparando la asamblea de la tarde, en la que también se informará de esas nueve dimisiones. Está previsto que todos los directivos asistan después de la reunión matinal a una comida. La dimisión de los nueve miembros de la junta directiva es anecdótica, pues de haber estado ratificados en anteriores asambleas, hubiesen presentado su renuncia horas después. Pero destaca el hecho de que desde que Joan Gaspart se hiciese cargo de la directiva del Barcelona en julio del 2000, el Barça ha vivido uno de los peores momentos sociales, deportivos y económicos de su reciente historia, en los que las dimisiones de directivos han sido una constante.
El primero en renunciar a un lugar en la directiva de Gaspart fue Jaume Llauradó, quien precisamente vuelve a optar a las elecciones que se celebrarán antes del verano. Llauradó dejó la vicepresidencia antes de cumplir un año de su nombramiento (26 de junio del 2001), y tres días después fue otro futuro precandidato, como es Josep Martínez Rovira, quien abandonó al presidente barcelonista. A estos dos se unieron meses después directivos relevantes por el cargo que ostentaban, como Ángel Fernández (el 22 de junio del 2002), Gabriel Masfurroll (el 17 de diciembre del 2002) y Joan Castells (el 19 de diciembre del 2002), todos ellos vicepresidentes que se añadieron a la lista del ex presidente después de haber iniciado en julio del 2000 una carrera en solitario. Pocos días antes de claudicar Joan Gaspart en la presidencia (12 de febrero del 2003), uno de sus directivos más representativos, como era Salvador Alemany (4 de febrero del 2003), también dijo adiós, aunque aceptó continuar como presidente de la sección de baloncesto.
Con el nombramiento de Enric Reyna como presidente interino, el directivo Félix Millet presentó su dimisión irrevocable también, aunque con un motivo diferenciado, pues su objetivo es estar en la lucha electoral. En medio de esta espiral de dimisiones, otros directivos y adjuntos a la directiva también abandonaron a Gaspart, la inmensa mayoría de ellos por un mismo motivo: disconformidad con la gestión del presidente. Algunos de los dimisionarios más destacados fueron los históricos Josep Maria Miralles, Josep Maria Antrás y Xavier Aguilar, quienes desde la directiva adjunta dejaron el club. Después, estos adjuntos, especialmente los dos últimos, se han convertido desde diversos medios de comunicación en los más severos censores de la gestión de la junta directiva. También abandonaron prematuramente la entidad adjuntos a la directiva de menor peso como Goncal Lloveras, Jordi Serra, Rafael Soldevilla, Albert Agustí, Ramón Palou, Rafael Fontana, Manuel Carreras y Lluís de Carreras, entre otros muchos.