
L D (EFE)
Petacchi ha vuelto a llevar a buen puerto el tren de sus compañeros, muy finos en el arte de poner a su líder en su sitio. Lo intentó el T.Mobile de Erik Zabel, pero tuvo que conformarse con la segunda plaza. No pudo decir lo mismo Óscar Freire, que fue tercero. El Rabobank se borra en el momento de llevar en volandas al español. El viaje de 167,5 kilómetros entre Soria y Zaragoza se cubrió en un tiempo de cuatro horas, 23 minutos y un segundo.
Así que el italiano de La Spezia, a pesar según el de que no se encuentra a tono, suma su novena etapa en la Vuelta y la decimonovena de la presente temporada. Así remata una jornada previsible en todo menos en el tiempo, ya que se pasó de la lluvia en Soria al calor de la capital aragonesa, donde siempre se consiguen grandes medias de velocidad. Aquí batió el récord Igor González de Galdeano en 2001 a más de 55 kilómetros por hora. Esta baza la prisa se plasmó en 38,2 por hora.
Alessandro Petacchi, que no acudirá al Mundial de Verona por ser demasiado duro para un velocista, tendrá tiempo para repasar las joyas literarias que ya tiene guardadas celosamente en su maleta, nada menos que el Cantar del Mío Cid por imponerse en Burgos y las Obras Completas de Baltasar Gracián por entrar a lo grande en Zaragoza. La general no cambia los nombres de la jornada anterior. Siguen al frente los "carteros" del US Postal con Benoit Joachim al frente, seguido de Max Van Heeswijk y Manuel Beltrán. Alejandro Valverde, en la guarida en espera de la etapa de Morella, se mantiene décimo a 45 segundos del líder y a siete de la primera referencia a tener en cuenta, el kazajo Vinokurov, que es séptimo.
No faltó la escapada que anima cada día la carrera. Los españoles Xabier Florencio (Relax), Iñaki Flores (Euskaltel) y David Fernández (Paternina-Costa de Almería) y el francés Julien Laidoun (FRA/AG2R) formaron grupo en el kilómetro 64 y juntos fueron en lucha con el viento hasta el 134, cuando los hombres del Fassa y el T.Mobile decidieron que ya estaba bien de aventuras. Los hombres del Relax, que llegaban a la sede de su patrocinador, se mostraron especialmente inquietos. El belga Roesems se metió después en otra fuga con Toni Colom (Illes Balears-Banesto), Astarloza (Ag2r) y Davis Herrero (Paternina-Costa de Almería), sin pasar de medio minuto de ventaja.
El desenlace se cocinaba en el grupo con un molesto aire de cara que invitaba al "escaqueo". Nadie quería tirar del tren. Además, algunos se iban al suelo, como el italiano Damiano Cunego o el estadounidense Tyler Hamilton, un ciclista familiarizado con el asfalto. Otros sufrían pinchazos, como Menchov y Astarloa. A 3 kilómetros de meta, el Fassa Bortolo y el T.Mobile pusieron en marcha la maquinaria. Ongarato, Velo y Trenti volaron hasta la recta, hasta cerca de la línea de llegada, para evitar los efectos del viento en su infalible líder. Zabel se había propuesto amargar a Peta , como Freire, pero al final, el alemán y el español se marcharon al hotel sin libro. Les quedaría el consuelo de ver la tele como segundones.
Este miércoles se disputará la quinta etapa, que unirá las localidades de Zaragoza y Morella con un recorrido de 186,5 kilómetros y donde los corredores se encontrarán con las primeras dificultades montañosas. Después del llano llega el primer puerto puntuable de segunda categoría, el de Torremiró, y la etapa terminará en alto con un puerto puntuable de tercera categoría.
Así que el italiano de La Spezia, a pesar según el de que no se encuentra a tono, suma su novena etapa en la Vuelta y la decimonovena de la presente temporada. Así remata una jornada previsible en todo menos en el tiempo, ya que se pasó de la lluvia en Soria al calor de la capital aragonesa, donde siempre se consiguen grandes medias de velocidad. Aquí batió el récord Igor González de Galdeano en 2001 a más de 55 kilómetros por hora. Esta baza la prisa se plasmó en 38,2 por hora.
Alessandro Petacchi, que no acudirá al Mundial de Verona por ser demasiado duro para un velocista, tendrá tiempo para repasar las joyas literarias que ya tiene guardadas celosamente en su maleta, nada menos que el Cantar del Mío Cid por imponerse en Burgos y las Obras Completas de Baltasar Gracián por entrar a lo grande en Zaragoza. La general no cambia los nombres de la jornada anterior. Siguen al frente los "carteros" del US Postal con Benoit Joachim al frente, seguido de Max Van Heeswijk y Manuel Beltrán. Alejandro Valverde, en la guarida en espera de la etapa de Morella, se mantiene décimo a 45 segundos del líder y a siete de la primera referencia a tener en cuenta, el kazajo Vinokurov, que es séptimo.
No faltó la escapada que anima cada día la carrera. Los españoles Xabier Florencio (Relax), Iñaki Flores (Euskaltel) y David Fernández (Paternina-Costa de Almería) y el francés Julien Laidoun (FRA/AG2R) formaron grupo en el kilómetro 64 y juntos fueron en lucha con el viento hasta el 134, cuando los hombres del Fassa y el T.Mobile decidieron que ya estaba bien de aventuras. Los hombres del Relax, que llegaban a la sede de su patrocinador, se mostraron especialmente inquietos. El belga Roesems se metió después en otra fuga con Toni Colom (Illes Balears-Banesto), Astarloza (Ag2r) y Davis Herrero (Paternina-Costa de Almería), sin pasar de medio minuto de ventaja.
El desenlace se cocinaba en el grupo con un molesto aire de cara que invitaba al "escaqueo". Nadie quería tirar del tren. Además, algunos se iban al suelo, como el italiano Damiano Cunego o el estadounidense Tyler Hamilton, un ciclista familiarizado con el asfalto. Otros sufrían pinchazos, como Menchov y Astarloa. A 3 kilómetros de meta, el Fassa Bortolo y el T.Mobile pusieron en marcha la maquinaria. Ongarato, Velo y Trenti volaron hasta la recta, hasta cerca de la línea de llegada, para evitar los efectos del viento en su infalible líder. Zabel se había propuesto amargar a Peta , como Freire, pero al final, el alemán y el español se marcharon al hotel sin libro. Les quedaría el consuelo de ver la tele como segundones.
Este miércoles se disputará la quinta etapa, que unirá las localidades de Zaragoza y Morella con un recorrido de 186,5 kilómetros y donde los corredores se encontrarán con las primeras dificultades montañosas. Después del llano llega el primer puerto puntuable de segunda categoría, el de Torremiró, y la etapa terminará en alto con un puerto puntuable de tercera categoría.
