L D (EFE)
La llegada ha sido un calco de lo sucedido en la primera etapa, aunque en esta ocasión Petacchi añadió a su fuerza su astucia, pues cogió la rueda del último lanzador de Cipollini y en los metros finales aguantó como un jabato para explotar, como de vez en cuando suele hacerlo por estos parajes el volcán Etna, para dejar una vez más con la miel en los labios a Cipollini, al que se le sigue resistiendo su objetivo: igualar cuando menos el récord de 41 triunfos de su compatriota Alfredo Binda. Los 176 kilómetros, que han tenido por escenario carreteras de la isla de Sicilia, concretamente entre Messina y Catania, han sido recorridos por Petacchi, que suma su segunda victoria y consolida su liderato, en un tiempo de cuatro horas, 54 minutos y 43 segundos, el mismo tiempo que Cipollini y el austriaco Bernarh Eisel, que daba tiempo al grupo principal.
La etapa ha sido una especie de "marcha neutralizada" hasta las primeras rampas del alto de Madrazzi, catalogado de segunda categoría y cuya cima se encontraba en el kilómetro 96 de carrera. Como viene siendo habitual el primero por la cima fue el colombiano Fredy González. La novedad es que Mario Cipollini no se había quedado y coronaba con el grupo principal. Cipollini, en la salida de la jornada, decía que no está andando todo lo bien que esperaba y por eso se queda cada vez que llega un repecho. Con bastante humor decía que "no estoy ni para subir escaleras" y que en ningún momento esta influyendo el reto que supone igualar y luego intentar superar el récord de 41 victorias que tiene su compatriota Alfredo Binda, por las 40 con que cuenta él.
Tras el puerto comenzaba otra carrera, pues el pelotón despertaba de su letargo con un tirón del colombiano Fredy González (Colombia Selle) al que sólo español Ignacio Gutiérrez (Kelme Costa Blanca). El pelotón dio la impresión de estar más pendiente de Cipollini que, por primera vez, había aguantado el ritmo del grupo en una subida que de los escapados. Eso permitió que el dúo español-colombiano logrará abrir un hueco que llego hasta los dos minutos y medio a falta de 40 kilómetros para el final. El equipo del líder avivó el ritmo para intentar acercar el pelotón a los escapados y, poco a poco, lo fue consiguiendo para poner fin a la aventura de Gutiérrez y González a falta de kilómetros para el final.
Llegaba la hora de los equipos con gente rápida en sus filas y no dudaron en pasar a un primer plano. Una nueva caída, en esta ocasión protagonizada por el ruso Lelekin, sin mayores consecuencias, alteraba el trabajo de Petacchi, McEwen y compañía por algunos momentos. La aventura de Gutiérrez y González llegaba a su fin a falta de unos 20 kilómetros para el final. Momento de indecisión entre los equipos de los grandes velocistas, pues ninguno quería ser el primero en descubrir sus cartas. Una caída masiva, afortunadamente sin consecuencias y en la que se vieron implicados, entre otros, esprinters como el español Isaac Gálvez y el italiano Angelo Furlan, hacía la selección definitiva.
Buen trabajo de los lanzadores de Cipollini, con un Petacchi un tanto sólo, pero que echó mano de su astucia para colocarse y en las últimas pedaladas explotar como si fuera el Etna, ante un Cipollini que sigue encontrar el golpe de riñón que tantos triunfos le ha dado. Así, nuevo triunfo de Petacchi en una bonita llegada en la que, algunos nostálgicos del ciclismo recordaban al malogrado ciclista español Juan Manuel Santiesteban, que murió en 1976 como consecuencia de una caída en la etapa del Giro que terminaba en Catania. Nada más terminar la jornada, los corredores con algún que otro miembro de sus respectivos equipos, se dirigieron al aeropuerto de Catania para emprender viaje hacía la península italiana, concretamente a Nápoles, para celebrar mañana su primer día de descanso.
La carrera se reanudará el viernes, con la sexta etapa que unirá la localidad de Maddaloni con la de Avezzano, de 222 kilómetros, la segunda más larga de la presente edición, con los altos de Canistro (segunda categoría, en el kilómetro 161) y Monte Salviano (tercera, km. 178). Será una especie de aperitivo para afrontar la primera de las cinco llegadas en alto, la estación de Terminillo.
La etapa ha sido una especie de "marcha neutralizada" hasta las primeras rampas del alto de Madrazzi, catalogado de segunda categoría y cuya cima se encontraba en el kilómetro 96 de carrera. Como viene siendo habitual el primero por la cima fue el colombiano Fredy González. La novedad es que Mario Cipollini no se había quedado y coronaba con el grupo principal. Cipollini, en la salida de la jornada, decía que no está andando todo lo bien que esperaba y por eso se queda cada vez que llega un repecho. Con bastante humor decía que "no estoy ni para subir escaleras" y que en ningún momento esta influyendo el reto que supone igualar y luego intentar superar el récord de 41 victorias que tiene su compatriota Alfredo Binda, por las 40 con que cuenta él.
Tras el puerto comenzaba otra carrera, pues el pelotón despertaba de su letargo con un tirón del colombiano Fredy González (Colombia Selle) al que sólo español Ignacio Gutiérrez (Kelme Costa Blanca). El pelotón dio la impresión de estar más pendiente de Cipollini que, por primera vez, había aguantado el ritmo del grupo en una subida que de los escapados. Eso permitió que el dúo español-colombiano logrará abrir un hueco que llego hasta los dos minutos y medio a falta de 40 kilómetros para el final. El equipo del líder avivó el ritmo para intentar acercar el pelotón a los escapados y, poco a poco, lo fue consiguiendo para poner fin a la aventura de Gutiérrez y González a falta de kilómetros para el final.
Llegaba la hora de los equipos con gente rápida en sus filas y no dudaron en pasar a un primer plano. Una nueva caída, en esta ocasión protagonizada por el ruso Lelekin, sin mayores consecuencias, alteraba el trabajo de Petacchi, McEwen y compañía por algunos momentos. La aventura de Gutiérrez y González llegaba a su fin a falta de unos 20 kilómetros para el final. Momento de indecisión entre los equipos de los grandes velocistas, pues ninguno quería ser el primero en descubrir sus cartas. Una caída masiva, afortunadamente sin consecuencias y en la que se vieron implicados, entre otros, esprinters como el español Isaac Gálvez y el italiano Angelo Furlan, hacía la selección definitiva.
Buen trabajo de los lanzadores de Cipollini, con un Petacchi un tanto sólo, pero que echó mano de su astucia para colocarse y en las últimas pedaladas explotar como si fuera el Etna, ante un Cipollini que sigue encontrar el golpe de riñón que tantos triunfos le ha dado. Así, nuevo triunfo de Petacchi en una bonita llegada en la que, algunos nostálgicos del ciclismo recordaban al malogrado ciclista español Juan Manuel Santiesteban, que murió en 1976 como consecuencia de una caída en la etapa del Giro que terminaba en Catania. Nada más terminar la jornada, los corredores con algún que otro miembro de sus respectivos equipos, se dirigieron al aeropuerto de Catania para emprender viaje hacía la península italiana, concretamente a Nápoles, para celebrar mañana su primer día de descanso.
La carrera se reanudará el viernes, con la sexta etapa que unirá la localidad de Maddaloni con la de Avezzano, de 222 kilómetros, la segunda más larga de la presente edición, con los altos de Canistro (segunda categoría, en el kilómetro 161) y Monte Salviano (tercera, km. 178). Será una especie de aperitivo para afrontar la primera de las cinco llegadas en alto, la estación de Terminillo.