
L D (EFE) El holandés Max Van Heeswijk del US Postal se situó, gracias a la bonificaciones, como nuevo líder de la clasificación general con una ventaja de 2 segundos sobre su compañero de equipo el luxemburgués Benoit Joachim, segundo clasificado.
La segunda etapa, que unió las ciudades de León y Burgos, de 207 kilómetros, no deparó ninguna sorpresa y el italiano Petacchi, considerado como el ciclista más veloz de los últimos años, remató en un largo sprint perfectamente elaborado por sus compañeros la faena, al cruzar primero la línea de meta, lo que supone su octava victoria en sus diferentes participaciones en la Vuelta.
Petacchi, que tuvo que echar pie a tierra debido a una caída masiva, sin consecuencias, invirtió 5 horas, 2 minutos y 4 segundos. Tras él, el alemán Erik Zabel y el español Oscar Freire, que tuvo que hacer un quiebro en los metros finales en su intento de ganar posiciones.
Hacía el kilómetro 40 se rompió la tranquilidad del peloón por un tirón del italiano Mariano Piccoli, al que se le unieron media docena de corredores. Una fuga que no fue a ninguna parte debido al ritmo de caza que puso el equipo CV Kelme.
El sosiego volvió al grupo y fue tal que se produjo una caída masiva que sirvió de rampa de lanzamiento para que se escapasen el español Ricardo Serrano (Cafés Baque) y el holandés Bram Tankink (Quick Step). El buen entendimiento entre los dos escapados les llevó a abrir un hueco de casi siete minutos, en el kilómetro 105. El viento se incorporó a la carrera y con ello el nerviosismo lo que hizo que el pelotón se rompiera en dos.
En el primero entraba el flamante líder Landis entre otros; mientras que en el segundo el que más trabajaba era Joseba Beloki, trabajo que tuvo su fruto en kilómetro 132, al fusionarse de nuevo. Los fugados comenzaban a acusar el cansancio y a ceder con mayor celeridad los muchos segundos que llegaron a tener para ser neutralizados, a falta de unos 20 kilómetros para el final.