
L D (EFE) El nuevo cuarteto mágico de Brasil, formado por Ronaldo, Robinho, Kaká y Adriano, dio una exhibición de fútbol ante Chile. Pese a jugar más como centrocampista y un poco atrás de su posición tradicional, Robinho, autor del segundo gol brasileño y de los pases que le permitieron a Adriano convertir el tercero y el quinto, supo cumplir la misión que le encomendó Carlos Alberto Parreira de convertirse en el surtidor de la pareja de atacantes de Brasil (Adriano y Ronaldo).
La gran actuación del nuevo cuarteto ofensivo confirmó la previsión de Parreira de que sufrirá un "lindo" dolor de cabeza en los próximos partidos, cuando Ronaldinho Gaúcho regrese al equipo tras cumplir la fecha de suspensión, ya que tendrá que dejar en el banquillo a uno de sus cinco astros.
Con los tres puntos de este domingo y faltando aún dos jornadas para el final de las eliminatorias, Brasil, cinco veces campeón mundial, obtuvo anticipadamente el derecho a defender el título que conquistó en 2002. Fue la primera vez que un campeón mundial tuvo que disputar unas eliminatorias para regresar a una Copa del Mundo. Esta victoria, además, dejó a Brasil a apenas un punto de los 31 que tiene Argentina, actual líder en la clasificación de las eliminatorias suramericanas y que ayer cayó por 1-0 ante Paraguay.
Robinho, ya en el primer minuto del partido y con un balonazo desde lejos que pasó por encima de la portería de Tapia, dejó claro que la orden de Parreira había sido atacar desde un comienzo y definir la clasificación a toda costa. Ronaldo y Kaká, algunos minutos después, también desperdiciaron oportunidades de abrir el marcador anticipadamente. Finalmente a los once minutos Juan, de cabeza, abrió el marcador al rematar en el área un levantamiento desde la izquierda.
Diez minutos después, en una vistosa y rápida jugada en la que participó todo el "cuarteto mágico", Robinho anotó el suyo tras recibir un pase corto dentro del área de Ronaldo. Adriano, tras una pase perfecto de Robinho, aumentó a tres la ventaja a los 26 minutos, y venció nuevamente la portería de Tapia tres minutos después al rematar de cabeza un balón levantado desde un saque de esquina por Zé Roberto. Chile, que jugó en la defensa, intentó por medio de contragolpes acercarse a Dida, pero no llegó a incomodar al portero brasileño prácticamente en ninguna ocasión. Los chilenos carecieron de un atacante que amenazara a Brasil.
Zé Roberto, como una sombra de Pizarro, al que terminó anulando, cometió en apenas cinco minutos dos faltas violentas sobre el hombre creativo de Chile, que ya había perdido pocas horas antes del partido por una contusión a Marcelo Salas, su otra estrella. Los últimos diez minutos del primer tiempo fueron los mejores de Chile, que consiguió recuperar el balón e hilvanar algunas jugadas.
Brasil, con la clasificación garantizada, desapareció en la segunda etapa; desaceleró su ritmo y se dedicó apenas a garantizar el marcador. Ronaldo, afectado por un resfriado y amenazado por un dolor en la pierna, ni siquiera regresó a la cancha en el segundo tiempo, y fue sustituido por Ricardinho, un volante de contención.
Brasil frenó aún más su ritmo tras la salida de Roberto Carlos, que sintió un tirón en una pierna durante una jugada ofensiva. Del segundo tiempo sólo se salvó el contragolpe brasileño en el último minuto del partido en el que Adriano, tras otro pase de Robinho, puso la cifra definitiva.
La gran actuación del nuevo cuarteto ofensivo confirmó la previsión de Parreira de que sufrirá un "lindo" dolor de cabeza en los próximos partidos, cuando Ronaldinho Gaúcho regrese al equipo tras cumplir la fecha de suspensión, ya que tendrá que dejar en el banquillo a uno de sus cinco astros.
Con los tres puntos de este domingo y faltando aún dos jornadas para el final de las eliminatorias, Brasil, cinco veces campeón mundial, obtuvo anticipadamente el derecho a defender el título que conquistó en 2002. Fue la primera vez que un campeón mundial tuvo que disputar unas eliminatorias para regresar a una Copa del Mundo. Esta victoria, además, dejó a Brasil a apenas un punto de los 31 que tiene Argentina, actual líder en la clasificación de las eliminatorias suramericanas y que ayer cayó por 1-0 ante Paraguay.
Robinho, ya en el primer minuto del partido y con un balonazo desde lejos que pasó por encima de la portería de Tapia, dejó claro que la orden de Parreira había sido atacar desde un comienzo y definir la clasificación a toda costa. Ronaldo y Kaká, algunos minutos después, también desperdiciaron oportunidades de abrir el marcador anticipadamente. Finalmente a los once minutos Juan, de cabeza, abrió el marcador al rematar en el área un levantamiento desde la izquierda.
Diez minutos después, en una vistosa y rápida jugada en la que participó todo el "cuarteto mágico", Robinho anotó el suyo tras recibir un pase corto dentro del área de Ronaldo. Adriano, tras una pase perfecto de Robinho, aumentó a tres la ventaja a los 26 minutos, y venció nuevamente la portería de Tapia tres minutos después al rematar de cabeza un balón levantado desde un saque de esquina por Zé Roberto. Chile, que jugó en la defensa, intentó por medio de contragolpes acercarse a Dida, pero no llegó a incomodar al portero brasileño prácticamente en ninguna ocasión. Los chilenos carecieron de un atacante que amenazara a Brasil.
Zé Roberto, como una sombra de Pizarro, al que terminó anulando, cometió en apenas cinco minutos dos faltas violentas sobre el hombre creativo de Chile, que ya había perdido pocas horas antes del partido por una contusión a Marcelo Salas, su otra estrella. Los últimos diez minutos del primer tiempo fueron los mejores de Chile, que consiguió recuperar el balón e hilvanar algunas jugadas.
Brasil, con la clasificación garantizada, desapareció en la segunda etapa; desaceleró su ritmo y se dedicó apenas a garantizar el marcador. Ronaldo, afectado por un resfriado y amenazado por un dolor en la pierna, ni siquiera regresó a la cancha en el segundo tiempo, y fue sustituido por Ricardinho, un volante de contención.
Brasil frenó aún más su ritmo tras la salida de Roberto Carlos, que sintió un tirón en una pierna durante una jugada ofensiva. Del segundo tiempo sólo se salvó el contragolpe brasileño en el último minuto del partido en el que Adriano, tras otro pase de Robinho, puso la cifra definitiva.