
L D (EFE)
Transcurridos diez años desde que Jiménez lograse el único
albatros
que registra Valderrama hasta la fecha, en el hoyo 17 -un par 5 hecho en dos golpes-, el malagueño repitió la gesta en la ronda de prácticas en compañía de García, José Manuel Lara y Carlos Rodiles, estos últimos los que completan la nómina de españoles. "Pero fue un
albatros
cunero", advierte Jiménez usando la jerga local. Para los foráneos, significa que no fue un albatros verdadero.
Jiménez, después de echar un vistazo a la placa esculpida en la salida del hoyo 17, que conmemora su albatros en 1994 en la segunda ronda del Volvo Masters (necesitó drive y hierro 3 para embocar, según reza), pegó un drive perfecto y después usó un hierro 5 para dejar la bola antes del estanque que precede al green . Después, echó a rodar otra bola -según Jiménez 4 ó 5 metros-, agarró la madera 3 y la embocó directamente ante el clamor de sus compañeros de partido y público.
Para García, la jugada "no vale". "Eso no es nada. Yo conseguí uno igual en Japón en una ronda de prácticas, pero hay que hacerlo con la primera bola. Además, se la colocó 30 ó 40 metros más adelante de donde había caído su drive , un poco más allá de mi bola", apunta el castellonense. "Cuando éramos chavales", prosiguió Jiménez, "trucábamos las motillos de 49 c.c. y las subíamos de cilindrada. Pues cuando digo que fue un albatros cunero me refiero a eso. A que no fue verdadero, vamos", expresó Jiménez, de 40 años y que de ganar en Valderrama acabará segundo en la Orden de Mérito (lista de ganancias) del circuito europeo por detrás del surafricano Ernie Els.
La realidad de Jiménez es que parte como uno de los favoritos al triunfo, después de una temporada arrolladora (cuatro títulos y la Copa Ryder), pero no ocultó algún problema físico para su debut mañana en el partido estelar (el último) junto al irlandés Padraig Harrington (14.10 hora española). "Me duelen los gemelos una barbaridad. De rodillas para abajo estoy... ¡uff! La semana del Mundial Match Play me mató. Jugué muchas vueltas", revela.
"No estoy dando mal a la pelota, pero cuando estás cansado te cuesta más trabajo tener todo fresquito y en su sitio. Cuando se está menos cansado y fresquito se consigue con más facilidad hacer un buen swing y recrearte en ello", comentó el andaluz, que estimó como una ventaja poder dormir en su casa, distante unos 45 minutos por carretera del campo, "y sin pisarle", puntualiza. "Juego a las dos y pico y ¿qué hago aquí? Me voy a casa. Allí tengo a mi mujer y mis niños, que estoy más a gusto", concluyó.
Jiménez, después de echar un vistazo a la placa esculpida en la salida del hoyo 17, que conmemora su albatros en 1994 en la segunda ronda del Volvo Masters (necesitó drive y hierro 3 para embocar, según reza), pegó un drive perfecto y después usó un hierro 5 para dejar la bola antes del estanque que precede al green . Después, echó a rodar otra bola -según Jiménez 4 ó 5 metros-, agarró la madera 3 y la embocó directamente ante el clamor de sus compañeros de partido y público.
Para García, la jugada "no vale". "Eso no es nada. Yo conseguí uno igual en Japón en una ronda de prácticas, pero hay que hacerlo con la primera bola. Además, se la colocó 30 ó 40 metros más adelante de donde había caído su drive , un poco más allá de mi bola", apunta el castellonense. "Cuando éramos chavales", prosiguió Jiménez, "trucábamos las motillos de 49 c.c. y las subíamos de cilindrada. Pues cuando digo que fue un albatros cunero me refiero a eso. A que no fue verdadero, vamos", expresó Jiménez, de 40 años y que de ganar en Valderrama acabará segundo en la Orden de Mérito (lista de ganancias) del circuito europeo por detrás del surafricano Ernie Els.
La realidad de Jiménez es que parte como uno de los favoritos al triunfo, después de una temporada arrolladora (cuatro títulos y la Copa Ryder), pero no ocultó algún problema físico para su debut mañana en el partido estelar (el último) junto al irlandés Padraig Harrington (14.10 hora española). "Me duelen los gemelos una barbaridad. De rodillas para abajo estoy... ¡uff! La semana del Mundial Match Play me mató. Jugué muchas vueltas", revela.
"No estoy dando mal a la pelota, pero cuando estás cansado te cuesta más trabajo tener todo fresquito y en su sitio. Cuando se está menos cansado y fresquito se consigue con más facilidad hacer un buen swing y recrearte en ello", comentó el andaluz, que estimó como una ventaja poder dormir en su casa, distante unos 45 minutos por carretera del campo, "y sin pisarle", puntualiza. "Juego a las dos y pico y ¿qué hago aquí? Me voy a casa. Allí tengo a mi mujer y mis niños, que estoy más a gusto", concluyó.