
El circuito vuelve a centrar los focos en la rivalidad que marca el presente del tenis. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner coinciden esta semana en Doha como los dos grandes reclamos del torneo y principales favoritos al título. Separados en lados opuestos del cuadro, ambos podrían cruzarse en una hipotética final que sería la primera del año entre ellos y la novena de su historial.
El murciano, que reaparece dos semanas después de levantar por primera vez el trofeo en Melbourne y convertirse en el campeón más joven del Grand Slam australiano, no rehuyó la pregunta sobre un posible cara a cara. En declaraciones a Sky Sports, fue claro: "Sería increíble, ¿no? Creo que estos son los partidos y las finales que la gente quiere ver. Si puedo ganar y pasar todas las rondas, entonces veremos quién llega a la final".
Rivalidad que eleva el nivel
La pugna entre el español y el italiano se ha convertido en el eje del circuito. Ambos se reparten los grandes títulos y se alternan en lo más alto del ranking. Alcaraz llega como número uno del mundo, con una ventaja considerable de puntos, mientras Sinner persigue recuperar el trono tras ceder terreno en Australia.
Lejos de alimentar tensiones, el español subraya el impacto positivo de esa competencia: "La rivalidad que estamos manteniendo es muy bonita y los dos la utilizamos para ser mejores, entrenar todavía más fuerte y ponernos al límite cada vez, a pesar de la buena relación que tenemos fuera de la pista".
Esa buena sintonía quedó patente en los actos promocionales del torneo. Ambos compartieron sesión de fotos y coincidieron en la cena oficial presidida por Nasser Al-Khelaifi, uno de los dirigentes más influyentes del deporte en Catar. La imagen de los dos jóvenes dominadores del circuito simboliza el relevo generacional que vive el tenis.
Jannik Sinner, Carlos Alcaraz, and Daniil Medvedev strolling around Doha.
(via ghastgormen on Tumblr h/t @sinnervideos) pic.twitter.com/k685H0dIJN
— The Tennis Letter (@TheTennisLetter) February 15, 2026
Regreso con pausa estratégica
Alcaraz aterriza en Doha tras un breve descanso en El Palmar y después de renunciar al torneo de Róterdam, que figuraba inicialmente en su calendario. La decisión buscaba recargar energías tras el esfuerzo australiano y planificar con mayor margen el inicio de la gira.
Su estreno será ante el francés Arthur Rinderknech, primer obstáculo en un cuadro que el propio español calificó de "muy difícil". "Las primeras rondas son muy complicadas", advirtió, consciente de que cualquier exceso de confianza puede resultar caro en un ATP 500.
El italiano, por su parte, debutará frente al checo Tomas Machac en un camino que, sobre el papel, presenta exigencia desde el arranque. Sinner vuelve a competir tras caer en semifinales del Abierto de Australia y asume el torneo como una oportunidad para recortar distancias en la clasificación.
Doha, escaparate del nuevo orden
La expectación en la capital catarí es máxima. Desde la llegada de ambos, el torneo ha explotado su imagen como principales embajadores del evento. Sin Novak Djokovic, que renunció a última hora para dosificar esfuerzos y centrarse en los grandes torneos, el foco mediático se concentra en el duelo generacional entre Alcaraz y Sinner.
Para el español, sin embargo, el mensaje es prudente. Más allá de la posibilidad de otra final vibrante, su prioridad pasa por seguir creciendo. "Todavía veo debilidades en mí. Muchos jugadores intentan alcanzarme, estudian mi juego y cómo pueden ganarme. Tengo que estar preparado para eso", reconoció.
El posible capítulo nueve entre Alcaraz y Sinner está en el horizonte. Doha ofrece el escenario perfecto y el público ya imagina otro duelo de alta tensión. Pero antes, ambos deberán confirmar en la pista que el presente del tenis sigue teniendo dos nombres propios.

