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Gallardón ha triplicado el impuesto sobre las viviendas desde que es alcalde

En noviembre los madrileños se enfrentan al penoso deber de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), una obligación mucho más dura desde que Gallardón es alcalde, ya que ha multiplicado por tres el coste de este tributo. Una familia que pagaba 120 € en 2003 pagará ahora 378.

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Tal y como denuncia el portavoz de la oposición socialista en el Ayuntamiento de Madrid, David Lucas, el IBI ha multiplicado por tres su coste para los ciudadanos de Madrid desde que Alberto Ruiz Gallardón es alcalde de la capital de España.

La mayoría de los madrileños han percibido ya en sus bolsillos la brutal escalada impositiva de su alcalde, pero al ser un crecimiento anual sostenido desde 2003 resultaba difícil cuantificarla. Según los datos que aporta el PSOE esta cuantificación es poco menos que impresionante: el costo del impuesto se ha multiplicado por tres y una familia que pagase por su vivienda 120 euros en 2003 pagará este 2010 nada más y nada menos que 378.

Y esto sin tener en cuenta la polémica Tasa de basuras que el alcalde rescató el pasado año y que significaría en la práctica que la carga impositiva sobre las viviendas de los madrileños casi se habría multiplicado por cuatro.

Además, con mentiras

David Lucas señala que además el ayuntamiento vienen mintiendo sistemáticamente sobre los impuestos con los que castiga a los madrileños, ya que "el año pasado anunció que el IBI no subiría y en 2010 volvió a subir un 7%". La razón es que aunque se congele la tasa las subidas automáticas del catastro significan que al final los sufridos ciudadanos pagan más.

Así, en 2011 la factura del IBI volverá a subir un 6%, lo que es considerado por Lucas como "otra vuelta de tuerca a la difícil economía de los madrileños" que, además, "se volverán a sentir engañados por su alcalde".

Aunque un aumento impositivo de este calibre es cuestionable en cualquier caso, podría tener una mínima justificación si la calidad de los servicios ofrecidos por el ayuntamiento hubiese mejorado en la misma cuantía. La realidad es exactamente la contraria según el portavoz socialista, para el que "ha ido acompañado de una alarmante disminución de los servicios públicos y pérdida de calidad de los mismos".

La razón de esta voracidad impositiva estaría, por tanto, en su nefasta gestión económica y en las faraónicas obras desarrolladas por el consistorio desde la llegada de Gallardón a la alcaldía, algunas infraestructuras importantes como la M30, sí, pero muchas gastos sin demasiado sentido en zonas que no necesitaban grandes cambios como la calle Serrano y otras directamente caprichos megalómanos del alcalde, como el traslado de la sede municipal a Cibeles, que ha costado ya más de 530 millones de euros.

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