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El Gobierno ante Ibarretxe, Sadam y Polanco

La negativa de los nacionalistas a cumplir el auto de Garzón disolviendo a Batasuna como grupo político en el Parlamento vasco, junto a la querella criminal contra el juez del Gobierno de Ibarretxe, son las noticias más destacadas en todos los diarios. La división que se ha producido en el Consejo de Seguridad de la ONU entorno al anuncio de Sadam Husein de admitir las inspecciones de armamento también es un denominador común de las portadas. Ambas noticias son abordadas editorialmente en todos los diarios, incluido El País. Finalmente, las declaraciones de Polanco en las que da por hecho que el Gobierno aprobará la fusión digital sólo tienen eco en la portada y en un editorial de El Mundo.

Todos los diarios critican el doble desafío a la Justicia protagonizado por los nacionalistas, al negarse estos a cumplir el auto de Garzón y al presentar la querella criminal contra el juez, al que acusan de prevaricador. No obstante, cabe diferenciar los editoriales en función de la severidad de la crítica. Los que con más acierto destacan la gravedad del desacato son los de ABC y La Razón. Los editoriales de El Mundo, El País y La Vanguardia, aunque claramente discrepan con el proceder nacionalista, se limitan más a una descripción algo aséptica de los hechos.

La Razón, acertadamente, considera que los nacionalistas e IU “rompieron desde el Parlamento del País Vasco otro lazo con la legalidad” al negarse a acatar y hacer cumplir la disolución parlamentaria de Batasuna. Este diario considera que las razones del PNV para lanzar “un nuevo envite al Estado” obedecen, por una parte, “al deseo de acaparar los votos batasunos” y, por otro, “al proyecto independentista pactado con ETA en Estella”. El editorial considera que, con su proceder, “Ibarreche y Atucha parecen haber seguido a pies juntillas instrucciones de Otegui, aun de forma bien distinta. El Parlamento de Vitoria se ha negado, precisamente porque puede hacerlo sin grave riesgo. Atucha sabe que el proceso jurídico será largo y no corre peligro de suspensión. Caso bien distinto —continúa La Razón— es el de Ibarretxe, que no puede incumplir las órdenes judiciales sin arriesgarse a ver suspendido su Ejecutivo. Por eso cumple, con el perfil más bajo, las ordenes de los jueces, pero trata de salvar la cara ante los etarras anunciando una querella contra el magistrado y pidiendo perdón a los que acudieron a una manifestación no autorizada”.

Anson titula su canela fina “¿Pero qué esperaban ustedes?” , donde a toro pasado, también reconoce que “el Gobierno del PNV pactó con los organizadores para que el acto tuviera la repercusión deseada. Así que permitió que los manifestantes se concentraran y después los disolvió cuando ya las cámaras de televisión habían tomado las imágenes”. Hay que decir que esta acertada descripción de los hechos que dan plena lógica a los acontecimientos de ayer no fueron descritos así en su momento por este diario, que hizo, por el contrario, una meritoria valoración del Ejecutivo vasco. Si La Razón puso “en alza” a Ibarreche, el Gobierno del PP —como ayer reconoció Rajoy— lo valoró positivamente. No sólo eso, Arenas se mostró anteayer dispuesto a negociar el traspaso de nuevas competencias al Ejecutivo del PNV. Ahora dice Rajoy que están “decepcionados” ¿Pero qué esperaban ustedes, incluido usted señor Anson?

El Mundo, por su parte, ya disponía todo en su editorial de ayer para poder hacer hoy un meritorio elogio a los nacionalistas por obedecer a Garzón. De hecho, ya lo había hecho —antes que La Razón— en la primera manifestación pro Batasuna vetada por el Ejecutivo de Vitoria. Decía el editorial de ayer que “en cuestión de forma no hay duda”, pues, “tal y como reconocía el propio servicio jurídico de la Cámara Vasca, las decisiones judiciales deben ser obedecidas, aunque luego sean recurridas ante una instancia superior”. Indicaba, sin embargo, que “en cuestión de fondo”, “ninguno de los representantes de Batasuna en Vitoria está imputado o ha sido suspendido, por lo que difícilmente se les puede negar el derecho a formar un grupo parlamentario”.

Pues bien, el recurso nacionalista no sólo ha sido sustituido por una querella criminal, sino que la obediencia debida se ha convertido en descarado y claro incumplimiento. Nuevamente queda en evidencia a dónde nos lleva el querer contentar a los que no se van a contentar: Del cumplimiento a regañadientes y deliberadamente deslegitimador de las sentencias al descarado desacato.

Ciertamente, el hecho de que el resto de los diarios y el resto de los partidos sean frente a los nacionalistas más ciegos que los tuertos diarios progubernamentales y que algunos dirigentes del PP no les hacen a éstos epígonos de la clarividencia.

El País por una vez dedica sus editoriales a las noticias del día. Este diario no termina de deslegitimar las actuaciones nacionalistas, pero no tiene más remedio que alertarles frente a la vías claramente ilegales que han tomado. Además de que la fusión digital pendiente no aconseja hacer leña con el PP, los nacionalistas le están poniendo difícil a El País su intento de que el PSOE establezca “puentes” con el PNV. Definitivamente los nacionalistas se niegan a volver a ponerse la careta. Con ella o sin ella, son y serán siempre parte del problema.


¿Fiarse de Sadam?

Todos los diarios —incluido El País y exceptuando a El Mundo— ponen de relieve en su editorial la nula credibilidad que tiene el dictador iraquí tras diez años toreando a la ONU e incumpliendo sus resoluciones. La Vanguardia no sólo recuerda el sistemático incumpliento de Hussein a su palabra respecto a la ONU, sino también respecto a sus compatriotas: “A los tres meses de hacerse con la presidencia, ordenó asesinar a más de 400 correligionarios de su propio partido baassista y esa ha sido esencialmente su fórmula para perpetuarse a lo largo del tiempo”.

Ciertamente ocuparíamos excesivo espacio relatando hechos que demuestran hasta que punto Hussein es un mentiroso compulsivo y que sería suicida prestarle la menor credibilidad. Los diarios que, como El País y El Mundo, no han parado de hacer diatribas contra la iniciativa de Bush, ahora celebran y valoran positivamente el aparente cambio de postura de Sadam, cuando es evidente que ha sido Bush y su iniciativa la que le ha forzado a ello. Pero ni eso le reconocen. En lugar de ello, le critican por no querer volver a poner a prueba la palabra del dictador.

Aunque cometiéramos el error de dar credibilidad a Hussein respecto al regreso de los inspectores, las resoluciones de la ONU también se refieren al cese de la represión del pueblo iraquí y al desarme, como recuerdan La Razón y El País. Este último diario, pese a reconocer esto, denigra a Bush porque, si insiste en actuar contra Sadam “pondría de manifiesto que el objetivo principal no son las armas de destrucción masiva que pueda tener Irak, sino el control de un país crucial en términos geopolíticos o estratégicos”. El hecho de que el derrocamiento del regimen totalitario de Irak favorezca a Occidente, tanto en términos geopolíticos como económicos, no es una objeción sino una razón más para llevarlo a cabo.

El Mundo ayer exigia que la inspección de la ONU “no implicara una humillación” del dictador. Hoy...Bueno con lo de ayer ya queda dicho todo...

Polanco o la cría de cuervos del PP

Sólo El Mundo hace referencia editorial a las palabras del presidente de Sogecable y a su “certeza” de que las autoridades autorizarán la fusión digital. El Mundo enfatiza que las declaraciones de Polanco se realizaron en presencia de Rajoy, quien acudió junto a Gallardón a la inauguración de las nuevas instalaciones de Sogecable. Para El Mundo “el triunfalismo de Polanco parece precipitado, ya que la cuestión no es si el Gobierno va a autorizar la fusión—que lo va a hacer— sino en qué términos”. El propio Rajoy —recuerda el editorial— afirmó el pasado 10 de mayo que el Gobierno defendería “la competencia, la legalidad, el interés general y los derechos de los usuarios”. “¿Cumplirá este compromiso o acabará cediendo ante la capacidad de presión de Polanco?”.

Pues, si bajo el Gobierno del PSOE no había lo que había tener para negarle a Polanco el privilegio de tener una televisión de pago, ahora tampoco va a haberlo para rechazar la fusión de marras. El Gobierno le dará el visto bueno en unos términos que, sean los que sean, justificará en defensa de la “competencia y del usuario”. Si el Gobierno del PP hace la vista gorda ante Polanco y la emisión ilegal de una cadena como Localia, ¿cómo no le va a tolerar la fusión de dos empresas que, por separado, no hacen más que perder dinero?. Ya no valen los parches. El verdadero favor del PP a Polanco no es ya el visto bueno a la fusión; es muy anterior y mucho más general como es no haber liberalizado bajo el imperio de la ley el mercado de los medios de comunicación. Si el PP se cree que por haber contribuido a su crianza, este cuervo no le va a sacar los ojos, va listo. Pero esta visto que en el PP hay quien se fia de Polanco, de Ibarretxe y, sino fuera por EE UU, del mismísimo Sadam.


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