Sólo El Mundo informa en su portada del merecidísimo varapalo que el Tribunal Supremo ha dirigido al Gobierno por negarse a ejecutar la sentencia contra el antenicidio y sólo este diario dedica un editorial a esta gravísima resistencia del Gobierno del PP por acatar y ejecutar esta resolución judicial.
Tiene toda la lógica que El País silencie a toda costa esta noticia, pero ¿lo tiene el que hagan prácticamente lo mismo sus más directos competidores?. Menos mal que, entre los que iniciaron el recurso contra el antenicidio, se encuentra el director de El Mundo, porque, sin esa encomiable implicación personal de Pedro J. Rodríguez, nos tememos que este diario hubiera también pasado de largo en la línea del silencio editorial e informativo que mantiene respecto a la fragrante ilegalidad de Localia TV...
Se dirá que si ABC o La Razón —por restringirnos a la prensa escrita— no destacan esta noticia es por seguidísimo al Gobierno, aunque este esté empeñado en dar salud a quien lo quiere matar. Pero si suicida es para el PP ese intento de su Gobierno de intentar contentar a Polanco, no menos lo es para el resto de los diarios pro gubernamentales el seguir al PP por esa senda.
Nuevamente habrá quien diga que el PP traiciona sus principios en pro del pragmatismo. Es evidente que el PP, respecto a los medios de comunicación, hace ya tiempo que los traicionó. Pero, por favor, no elevemos a la categoría de “pragmatismo” lo que es, simple y llanamente, una suicida estupidez. Prisa no va a silenciar sus criticas al Gobierno ni va a cejar de intentar que el PP pase a la oposición porque Aznar o Rato le entreguen sin obstáculo alguno —y contra toda legalidad vigente— el dominio de todos los medios de comunicación. Polanco ya ha hecho su opción, que no es otra que la del felipismo original.
Si Rato piensa que cediendo a Polanco lo va tener más fácil, no nos engañemos; lo que nos debe sorprender o alarmar, no es ya su pragmatismo o falta de principios, sino algo que no podíamos imaginar en el flamante ministro de economía: su necedad.
Polanco, que es para el PP hambre segura para mañana, ni siquiera le ha dado muestras de que sea pan para hoy. Rato debía haber aprendido ya de la experiencia, pues coincidiendo con el favor que su Gobierno hacía a Prisa al negarse a ejecutar la sentencia contra el antenicidio, Rato podía observar como él y su Gobierno eran implacablemente criticados por los medios polanquistas en el caso Gescartera.
¿Acaso el favor del PP, que llega al extremo de negarse a hacer cumplir la legalidad vigente —como también es el caso de la pasividad, ahora complicidad, gubernamental ante Localia— , se ha traducido en que El País o el resto de medios de Prisa hayan moderado sus críticas al PP en otros asuntos como el de los nacionalistas, Marruecos, sindicatos o cualquier otro?. ¿Qué ha hecho Prisa para hacer creer a los dirigentes del PP que Polanco les va a pagar su traición? Como decíamos antes, si Rato se encuentra entre quienes impulsan el gallardonamiento del PP, ciertamente nos soprendería encontrar entre su defectos la necedad, pero no sería el primer caso de necio con apariencia de listillo.
La influencia y el poder de Prisa es, sin duda y objetivamente, inmensa, pero no es determinante. Lo que la hace aplastante es la debilidad y los complejos de sus oponentes. Y los complejos del PP, que El Mundo ha tolerado y alimentado, entre otros, en nombre del “centrismo”, son los que han llevado al Gobierno a rendirse —“con armas y bagajes” en expresión de El País— a los sindicatos. Pero, ¡ay Pedro J!., también a Polanco.

Polanco no pagará traiciones de acomplejados
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