La “propuesta estatutaria” de Maragall tiene lógicamente en El País a su más claro abogado defensor. “El modelo constitucional no está escrito sobre piedra” es la frase “para abrir boca” con la que pretende su editorial que nos traguemos el nuevo estatuto claramente anticonstitucional que propone el candidato socialista. Es una frase que, en sí misma, ya podría desactivar de sobra la tímida pero mayor crítica que le hace El Mundo a Maragall: la de que “junto a aspectos positivos e higiénicos, algunos otros puntos de su propuesta se sitúan en el borde mismo de la Constitución”.
Y eso es lo más “severo” que dice El Mundo, cuyo editorialista edulcora la propuesta de marras señalando los tiempos pre electorales que vivimos y afirmando que “nadie se tiene que escandalizar” por su definición de Cataluña como “nación que forma parte de la España plural reconocida por la Constitución” y que reclama “profundizar en el carácter federal, plurinacional y plurilingüistico del Estado”.
Suponemos que eso de “escandalizarse” no lo dirá El Mundo por el sonoro silencio del supuesto rival de Maragall, Josep Piqué.... Porque hay gente que les “escandaliza” tan poco sus oponentes que hasta colaboran con su victoria, tanto electoral como mediática.
Por nuestra parte, recordaremos —sin rasgarnos las vestiduras pero tampoco nuestro sentido de la lógica— que la única “nación” que contempla nuestra Constitución y sobre la que hace recaer la soberanía democrática nuestra Carta Magna es la nación española. “Única e indivisible”, para más concreción e irritación de los nacionalistas. Por lo que es contradictorio hablar de “la España plural reconocida por la Constitución” cuando se presenta a Cataluña como una nación.
Habría que recordar a El Mundo y a La Razón —diarios que, para suerte de Prisa, jamás se “escandalizan” por nada que se diga sobre España y su Constitución, excepto si lo dice Manuel Jiménez de Parga— que lo más que se hizo para “intentar contentar” a los que, como advirtió Marías, “no se iban a contentar” fue distinguir entre “regiones y nacionalidades”.
No hay que “escandalizarse”, pero sí denunciar la perversión nacionalista del leguaje en que Maragall —es decir el PSOE en Cataluña— incurre cuando utiliza la “pluralidad de España” para negar la pluralidad de Cataluña. O cuando habla de "profundizar en el carácter plurilingüístico del Estado". ¿O se referirá Maragall con ello a acabar con la postergación del castellano en la Administración catalana, tan autonómica como estatal?. ¿Se referirá a dejar a los niños que puedan aprender en castellano lo que ahora se les obliga a hacerlo exclusivamente en catalán?.
Los populares llevan también mucho tiempo en Cataluña “sin escandalizarse”. Que sigan el consejo de El Mundo permaneciendo tranquilos a ver que cosechan en las elecciones catalanas...
La mezquindad, en auxilio del error
Los editoriales de prensa analizan diferentes aspectos que conciernen a la guerra de Irak. ABC se centra en el uso de las bases y del espacio aéreo español por parte de EE UU. Su editorial critica con acierto la postura de la oposición, especialmente la del PSOE, recordando la legalidad de esa utilización y que esos acuerdos bilaterales con los EE UU los cumplen todos los Gobiernos europeos, incluidos los pocos que se han opuesto a la intervención militar como el francés y el alemán.
También oportunamente ABC recuerda que entre enero y febrero de 1991, el Gobierno de González “concedió en ese sentido 13.542 autorizaciones, mientras que el de Aznar en ese mismo periodo de 2003 ha dado 3.476”. Este hecho, como oportunamente señala el editorialista, “además de ser extraordinariamente clarificador de la coherencia de los socialistas, pone en evidencia que los acuerdos internacionales se firman para ser cumplidos y no para sugerir que se hagan añicos cuando a uno le viene en gana”.
La Razón, más que un editorial, desarrolla una aséptica crónica de guerra, mientras La Vanguardia se limita a comentar los presupuestos presentados por el gobierno estadounidense para hacer frente a los costes de la guerra, destacando lo difícil que es evaluarlos.
El Mundo y El País se dedican, un día más, a deslegitimar y desmoralizar la intervención militar aliada destacando —cuando no exagerando— los costes humanos que la guerra impone a la población iraquí, sin hacer referencia alguna a los costes en vidas, libertades y haciendas que ha pagado la población civil durante los años en que ha imperado el “no a la guerra” contra Sadam.
Evidentemente, El Mundo no reconoce el, por ahora, rapidísimo avance de los aliados, a pesar de los, más que feroces, lógicos combates; tampoco admite que se está minimizando los daños colaterales que toda guerra produce. No obstante, su editorialista se ve forzado a rebajar algo el incendiario editorial que ayer dedicó contra los aliados, cuya intervención militar era comparada con las de Hitler y Napoleón en Rusia y España, y a la que se le auguraba la misma suerte.
Hoy ya no es la guerra, sino la “posguerra” la que "se avizora como complicadísima”; hoy ya no agita el fantasma de las frustrada campaña alemana en Rusia, sino que es “la paz” la que será "dudosa", pues la guerra “se decantará inevitablemente del lado de la coalición”.
No obstante, El Mundo se niega a recoger velas y afirma, por el contrario, que “desde el punto de vista operativo, muchas de las premisas aliadas —más políticas que militares— han sido desmentidas por la realidad, suscitando dudas sobre la calidad de la planificación previa y haciendo temer la prolongación del conflicto: ni la población se ha decantado ahora por los libertadores, ni el avance hacia la batalla en Bagdad ha sido tan sencillo como se daba a entender”.
Que a menos de una semana del inicio de la guerra, y a pesar de que los aliados ya están casi a las puertas de Bagdad, El Mundo diga que “la realidad ya ha desmentido” a los que creían que está no sería una guerra sencilla, pero tampoco prolongada, es el colmo del despropósito. Vamos, es que ni los medios de propaganda que Sadam destina a moralizar a sus tropas llegan tan lejos...
Lo que no ha tardado ni veinticuatro horas en quedar malparada es la advertencia que El Mundo lanzaba ayer sobre la posibilidad de que “los civiles se unan a los miembros de la Guardia de Sadam en una resistencia numantina en las ciudades”.
Más bien, ha pasado lo contrario. En Basora ha habido una revuelta de civiles contra los soldados de Sadam. Nosotros no lo esperábamos. Ni seguimos esperando que estas revueltas se reproduzcan en zonas de dominio del régimen porque, como advertíamos ayer, “pobres de los civiles iraquíes como la camuflada guardia preteroriana de Sadam no observe colaboración ”. Ciertamente, los hombres de Sadam han tardado poco en volver a sofocar a tiros a su propia población.
Lo que era criticable en el editorial de El Mundo es que tampoco denunciaba la táctica de los soldados de Sadam de luchar como civiles en los centros urbanos con el evidente riesgo y represión que infligen con ello a los que verdaderamente lo son. Lo despreciable era ver que El Mundo presentaba lo que era una execrable utilización de la población como escudo humano como una heroica, patriótica y voluntaria decisión de los civiles de ejercer de combatientes y de guardaespaldas de los soldados.
Tras la masacre de Basora, Rumsfeld ha desaconsejado los levantamientos hasta que sus tropas hayan podido garantizar la derrota de los “fedayín” leales al dictador y presentes en el área. El Mundo, no obstante, prosigue en la mezquindad al advertir que “si los aliados no aprovechan las oportunidades de demostrar con hechos sus intenciones humanitarias— por ejemplo auxiliando ya a la población de Basora, privada de agua, o iniciando muy pronto la reparación de la infraestructura— se habrá desvanecido su mejor posibilidad de salir con bien de lo que se avizora como una complicadísima posguerra”.
Al margen de que esas peticiones concretas sobre Basora ya las está intentado atender los aliados, no estaría de más que El Mundo, además del "agua y de las infraestructuras", se preocupara por los disparos que recibe la población chiita de esa ciudad por parte de los soldados de Sadam.
En cualquier caso, que a estas alturas, en la que EE UU está asumiendo la muerte de sus soldados por evitar al máximo los daños colaterales, diga El Mundo que los aliados tienen aun que “demostrar con hechos sus objetivos humanitarios” es el colmo de la mezquindad. Y esta mezquindad de El Mundo ante la guerra es algo distinto y bastante más despreciable que lo que hasta ahora venía siendo por su parte un simple error de diagnóstico...
Resumen de prensa
El Mundo y El País coinciden en su principal titular: “cientos de iraquíes mueren en el mayor enfrentamiento de la guerra”. Ambos destacan también en un cintillo que “las tormentas de arena frenan el avance terrestre”. Tanto La Vanguardia como La Razón dedican su principal titular a destacar que “el combate se acerca a las puertas de Bagdad”. Sólo ABC da prioridad en su portada a destacar que “el cerco de los británicos a Basora enciende una revuelta contra Sadam”.
Sólo en un segundo titular y cuestionando su veracidad, El Mundo señala que “las tropas británicas emprenden el asalto de Basora ante una supuesta revuelta chií”. El País, en la misma línea, habla de “confusión en torno a una supuesta rebelión shií contra Sadam”. La Razón también se muestra equidistante entre las informaciones de los británicos y del regimen de Sadam al decir que “Fuentes británicas aseguran que la población de Basora empezó anoche a sublevarse contra el ejército de Sadam. El régimen de Bagdad lo niega”.
ABC dice que “el PP descubre que candidatos de IU participaron en agresiones a sus sedes y anuncia que las denunciará ante los tribunales”. El País dice que “un grupo de manifestantes arremete al candidato del PP a la alcaldía de Barcelona”. El Mundo y La Vanguardia siguen silenciando en portada los ataques de los “pacifistas” a las sedes y a los políticos del PP.
El País continúa su campaña contra la utilización del espacio aéreo español destacando a dos columnas que “el Gobierno autorizó a los B-52 el repostaje en vuelo”. ABC informa de que “el Congreso rechaza por 177 votos a 146 el texto de la oposición sobre las bases de utilización conjunta”.
Al margen de la guerra de Irak, Maragall y Anasagasti protagonizan la crónica nacional. En todas las portadas, excepto en la de La Razón, se informa del nuevo estatuto que propone Maragall quien reclama que se reconozca a Cataluña como una “nación”.
Los ataques lanzados ayer por Anasagasti contra el Rey sólo encuentran eco en las portadas de ABC y El Mundo.
¿Sólo El País allana el camino de Maragall?
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