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Los violentos son los que Aznar infiltra en la policía

Un foribundo editorial de El País vuelve a arremeter hoy contra el Gobierno al que acusa de no responsabilizarse de la "violencia policial" y de "criminalizar", por el contrario, a los manifestantes contrarios a la guerra.

Después de una introducción en la que advierte una vez más al Gobierno que está llevando una política respecto a Irak contraria “al 91 por ciento de los encuestados”, El País señala que ante las manifestaciones contra la guerra, los poderes públicos sólo tienen un camino de actuación constitucional: garantizar el derecho de los ciudadanos a manifestarse e impedir la actuación de alborotadores, simples delincuentes o incluso extremistas y provocadores interesados en que se desborden las manifestaciones pacíficas”.

Puesto que se ha garantizado el derecho de manifestación, lo que cabría reprochar a los poderes públicos es que no hayan reprimido a los agresores. Pero no, ya que los agresores han sido, para El País, algunos agentes de la policía. De hecho, este diario aun no ha llevado a portada ningún acto de violencia cometida por los supuestos pacifistas. La única refenencia ha sido para señalar al gobierno y a la policía, no como víctimas, sino como verdugos.

Hoy su editorial dice que “hay multitud de imágenes y testimonios que hablan por sí solos de actuaciones excesivas de la fuerza pública, sobre todo en Madrid, hasta tal punto que se hace difícil pensar que no hay algún tipo de indicación o insinuación por parte de sus máximos responsables políticos, precisamente con el objetivo de criminalizar a los manifestantes o incluso endosar la responsabilidad de los desbordamientos a los partidos de la oposición que les apoyan”.

Empezemos por lo de las “imágenes y testimonios que hablan por sí solos” que nos da una esperada oportunidad a esta Revista de Prensa de comentar el despreciable tratamiento que ha tenido los disturbios por parte de algunos medios audiovisuales, especialmente los de Prisa y Tele Cinco. Como han denunciado agentes policiales hastiados de que las cámaras les criminalicen, muchas tomas televisivas se iniciaban con la carga policial sin que el telespectador viera los disturbios que la motivaban. Cortadas las escenas de esta guisa, parecía que los antidisturbios, en lugar de ejercer su deber constitucional de reprimir los desordenes y las agresiones, habían irrumpido gratuitamente a violar a golpes los derechos de manifestación de pacíficos ciudadanos.

Además de que casi 50 policías tuvieron que ser atendidos en la manifestación del pasado fin de semana, téngase en cuenta que la ley exige a la policía no sólo hacer frente a los energúmenos sino también impedir —o en su caso desalojar— a los manifestantes que ocupen, por muy “pacífica” que sea la forma en que lo hagan—los lugares de la ciudad para los que no estaba autorizada el paso de la manifestación. Ese también es un “desbordamiento” que la policía tiene el deber de reprimir.

Ahora resultará que los “alborotadores” son algunos agentes de la policía, que no sólo utilizan el uniforme para dar rienda suelta a su violencia sino que además lo hacen alentados por “algún tipo de indicación o insinuación por parte de sus máximos responsables políticos”. Porque, para El País, nada hay que reprochar “a los convocantes ni a las fuerzas políticas, como pretende el Gobierno, quien sí es en cambio, directamente responsable de los comportamientos indignos, por aislados e individuales que sean, de la fuerza policial encargada de velar por el buen desarrollo de las manifestaciones.

El País quiere demostrar, nada menos que “están en juego los derechos de manifestación de los ciudadanos y el prestigio democráticos de las fuerzas de orden públicos, ganados en los 25 años de democracia y ahora en peligro gracias al afán del Gobierno por echar las culpas a una oposición demonizada. ¿O acaso -concluye el editorial- pensaba Aznar que podía llevar a este país a la guerra con el 91% de la población en contra sin que se moviera una hoja?”.

Vamos, como si la policía estuviera siendo utilizada para reprimir con violencia a la mayoria democratica que no acepta las imposiciones de un gobierno autoritario.

Ya sabíamos que El País estaba por el "viento y la tempestad" contra el PP, pero no podíamos imaginarnos que con ese objetivo llegara a cuestionar de forma tan salvaje nada menos que el "prestigio democrático de las fuerzas del orden público". Menos aun el día depués de que aparecieran pintadas en Madrid las frases "si ser madero es un curro, tiro en la nuca, accidente laboral".

¿Hay que esperar a que el editorial de El País ayude a borrarlas?

Resumen de prensa

“Bush dice que la guerra durará lo que haga falta” es el principal titular con el que El Mundo abre su portada de este viernes. El de ABC dice que “Los aliados reforzarán el frente Norte con el envío de cinco mil soldados más”. El de La Razón dice "Bush y Blair: Liberaremos Irak; no importa ni el coste ni el tiempo”. El País dice que "la resistencia iraquí obliga a EE UU a movilizar 100.000 soldados más”. En esa misma línea, el titular que abre la portada de La Vanguardia considera que “la feroz resistencia de Irak estanca la guerra”.

El segundo titular más destacado de El Mundo destaca una afirmación del ex presidente de AP y actual miembro del Comité Ejecutivo del PP que dice que “ha saltado por los aires la idea de un PP moderado, humanitario y cristiano.

El País y El Mundo continúan sin llevar a portada la polémica entorno a los ataques que está padeciendo las sedes y los ataques del PP. A esta cuestión dedica La Razón dos pequeños titulares: Uno hace referencia a la carta que Arenas ha enviado a Zapatero y Llamazares en las que acusa a 53 cargos de PSOE e IU de participar en boicots contra el PP. El otro titular destaca la afirmación de Acebes de que “la provocación a la Policía fue insoportable”. La Vanguardia señala que “un envío masivo de correos electrónicos colapsa la web del PP. ABC, por su parte, dice a tres columnas que “Aznar defiende las instituciones mientras Zapatero pide mayor ayuda humanitaria”.

Todos los diarios destacan la encuesta del CIS que señala que el 91 por ciento de los españoles “están contra la guerra”. Sólo ABC y La Razón informan además en portada que el 58 por ciento cree que el régimen de Sadam es un peligro para la seguridad mundial”.

Al margen de la guerra de Irak, La Vanguardia con un titular que dice “El Gobierno fija más horas de castellano en primaria” hace referencia a la propuesta del Ministerio de Educación de elevar de dos a cinco las horas semanales de lengua castellana. El País dice que Enron y otros 36 eléctricas deberán pagar 3.300 millones a California por los apagones”. Este diario también destaca que “Argentina levanta el corralón bancario, que retiene 6.000 millones de dólares”. Finalmente, La Razón destaca que “el Estado tuvo hasta febero un superávit de 8.700 millones de euros”.

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