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¿"Justicia progresista" por una "mayoría de progreso"?

Los efectos balsámicos de la implacable intervención de Aznar contra Zapatero, la imposibilidad política de Simancas de contar ahora con el apoyo que le ofrecen los “corruptos” Tamayo y Saez y la negativa de estos a renunciar voluntariamente al escaño logran conjuntamente que los medios que han venido respaldando la estrategia socialista se replieguen y se limiten —aparentemente— a constatar la práctica inevitabilidad de unas nuevas elecciones. Por el contrario, entre los medios afines al Gobierno, La Razón pasa a la ofensiva y denuncia como “prórroga-trampa” el intento de Simancas de agotar al máximo posible el plazo para la convocatoria de nuevas elecciones. Y es que el “aparente” repligue de PRISA también tiene —como veremos más adelante—el aspecto de la preparación de una nueva ofensiva.

La “flemática mansedumbre” que detectamos hoy en el editorial de El Mundo—por utilizar la descripción que hizo este diario de la actitud de Zapatero ante Aznar— esperemos que sea un primer paso para volver a la cordura, a una constatación de la realidad que ya no lleve a animar más al secretario general de los socialistas a proseguir su suicida huida hacia delante, implicando al PP en las controversias internas de la Federación Socialista Madrileña.

Este diario ahora se limita a describir la discrepancia —aparentemente menor—entre el PP y el PSOE sobre cuando es el mejor momento de convocar los nuevos comicios. Para este diario, “tanto la posición del PSOE como la del PP son defendibles porque existe un vacío jurídico en el Estatuto, que no prevé la inédita situación que se está planteando”. Para este diario “lo ideal sería un acuerdo político de los tres partidos con representación”.

Al detallar la propuesta de cada uno, El Mundo no puede dejar de mostrar su preferencia por la de los socialistas de agotar al máximo el plazo, pues, en su opinión “lo lógico, como reconoció el propio Mariano Rajoy el pasado viernes, sería respetar la interpretación más literal del Estatuto, que concede dos meses a los grupos parlamentarios para explorar nuevas mayorías. El PSOE —perjudicado políticamente en este asunto aunque también gravemente responsable de lo ocurrido— tiene derecho a ese margen, máxime cuando el PP está de acuerdo en que las elecciones se celebren en octubre. Otra cosa sería, claro está—advierte El Mundo—, que tal intervalo se empleara para intentar pactar con los traidores"

Eso de que el PSOE —por ser el partido perjudicado de un asunto en el que es él responsable— tenga un derecho de prorroga, es como pedir más tiempo para que un equipo de fútbol endereza el entuerto de un gol cometido en propia puerta....

El PSOE lo que debe es asumir su responsabilidad en el entuerto y no alargar la anormalidad política que sufren las instituciones autonómicas madrileñas. Además ¿a qué posibilidad de “explorar nuevas mayorías” por parte de los socialistas se refiere El Mundo que no pase por un pacto con los traidores con los que nadie quiere tratar?

Si no hay un “pacto” con los “traidores” para que dejen sus escaños, la única alternativa que queda para que no sean los ciudadanos los que los echen, es que lo hagan los jueces progresistas dando viabilidad a una querella jurídicamente impresentable.

Por ahí apunta La Razón, cuyo editorialista considera que “debe existir algún plan, probablemente jurídico, como hace pensar el interés del polémico fiscal Jiménez Villarejo por investigar el caso, para intentar sacar del tablero a los rebeldes, y recuperar los dos escaños”. Para este diario “no se entiende para qué hacen falta dos meses más de intrigas y desprestigio institucional. Sencillamente, la prórroga huele a trampa, y a oscuras maniobras. Que es, precisamente, lo que menos necesita hoy la política madrileña que pide a gritos luz y taquígrafos.”

La Razón podría haber reforzado su tesis señalando que, además de “polémico”, el fiscal Jiménez Villarejo es, nada menos, que tío carnal de la candidata de la Federación Socialista a la alcaldía de Madrid. Tal y como informa oportunísimamente nuestro diario en su espléndido informe titulado la “presión judicial”, otra pieza fundamental es Mariano Fernández Bermejo, fiscal titular del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid. Este antiguo asesor personal del ministro de Justicia socialista Fernando Ledesma no ha tenido reparos en declararse abiertamente como “un hombre de izquierdas y desde ese esquema actúo”. La querella presentada por el PSOE ha de pasar por sus manos, al menos para decidir su admisión a trámite.

Que esta vía judicial se va a explotar políticamente, no nos cabe duda alguna. Sin embargo, hay que señalar que es imposible que evite, por sí sola, el nuevo paso por las urnas. Con estas piezas, PRISA y el PSOE lo máximo que pueden aspirar es que se admita a trámite una querella descabellada que carece de fundamento jurídico alguno. Incluso aunque esa querella, que no aporta prueba alguna, acabara en condena, ¿cuándo se produciría ésta para poder dejar sin escaño a Tamayo y Saez?

Los tiempos judiciales hasta llegar a la absolución o la condena, por rápidos que se quieran llevar a cabo, no coinciden con la prórroga que piden los socialistas para retrasar las elecciones. Y aun pendientes de condena, dejar transitoriamente a unos diputados sin escaño viola frontalmente toda la jurisprudencia de nuestro país al respecto. Suspender cautelarmente el escaño —algo que no se aplica ni a los políticos acusados de terrorismo— reflejaría tal ánimo prevaricador que ningún “esquema” —por muy de izquierdas que fuera— estaría dispuesto a delatar.

Si las elecciones se evitan, creemos que será por una “voluntaria” y “repentina” renuncia de Tamayo y Saez con la que los socialistas camuflarían lo que, en realidad, sería un pacto con los “traidores”.

Lo más probable, sin embargo, es que estas elecciones se produzcan y, ante ese horizonte, la presión judicial se pone en funcionamiento simplemente para lograr —que ya es muchísimo— que se admita a trámite la impresentable querella socialista. Esa presión no sólo sería una baza para lograr, junto con otros factores, un improbable pacto; sería también una forma de dar nuevos bríos a la campaña de intoxicación contra el PP hasta los nuevos comicios.

El País lo deja claro para el que lo quiera ver: “Sería deseable que los desertores devuelvan su acta, pero es poco probable que ello dependa del tiempo transcurrido. La esperanza implícita es que tal vez en esos dos meses se esclarezca la trama, lo que permitiría al PSOE comparecer a las elecciones en posición menos vulnerable”.

“Esclarecer la trama” en el edulcorante vocabulario de El País no significa que en esos dos meses “los jueces saquen del tablero a los rebeldes” como tan radicalmente afirma La Razón. Si El País aspirara a tanto — y en tan poco tiempo— , su editorialista no señalaría la necesidad de que “el PSOE compareciera a las elecciones en posición menos vulnerable”, por la sencilla razón de que no habría necesidad de elecciones. Lo que exige es que se admita una querella que implica al PP, y luego que haya tiempo para explotar políticamente esa "admisión a trámite" que relanzaría a un Zapatero que ahora aparece escaldado tras el repaso de Aznar en el Congreso.

De todas formas, no es poco lo que pide PRISA a la "justicia progresista" en pro de recuperar la “mayoría de progreso”. Claro que através de "un esquema de izquierdas" hasta esa inadmisible querella es capaz de colarse...






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