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De Pujol, "el Joven", a los "sindicalistas de Atapuerca"

No es el mejor día para Artur Mas y compañía en la prensa a pesar de que, como viene ocurriendo, copen buena parte de las portadas.

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Pero por mucho que se diga que hablen de uno aunque sea mal, las bofetadas que le sueltan hoy a los Mas y Pujol y demás deben resultar dolorosas. El Mundo, por ejemplo, le dedica casi toda la portada al vástago del expresidente y se le llama con sorna "Pujol, El joven" en un editorial en el que se le da muy duro al núcleo duro de CiU o, como les llamaban en el propio partido, "los talibanes".

"Pujol El Joven y Mas bordean el delírium trémens" es el contundente titular. Los epítetos son demoledores: "Escalada de despropósitos", "desbarrar", "en su línea de engañar a los electores con demagogia barata", "escalada de mentiras y ocurrencias locoides"... Vamos, que no se les ve muy a favor.

Federico Jiménez Losantos, sin embargo, nos advierte de que el plan de Convergencia se está cumpliendo al milímetro. Un plan que ha hecho al partido pasar "de motor oculto del nacionalismo a piloto suicida del proceso separatista. Pero de suicida, nada". Y es que como bien dice el director de Es la mañana, "si Mas no obtiene mayoría absoluta el 25N, Madrit tendrá menos margen de presión a CiU. Aunque quisiéramos, dirán, no podríamos frenar esta marea". Pues algo de eso, si no mucho, puede haber.

En El País prefieren olvidar por unas horas la cosa catalana y le dedican su portada a temas varios, pero destaca sobre todo una foto de Petraeus con su atractiva biógrafa, una imagen de la que casi todo el mundo podrá sacar sus propias conclusiones respecto a temas como la debilidad de la carne y los peligros de la vida mundana, ejem.

Andan en el periódico de Prisa con sus cuitas laborales y con la sangre ya derramada no se les ocurre otra cosa que dedicar el Acento de su sección de Opinión a la clonación de animales en extinción. Pues visto lo de Público antes y lo de El País ahora, para especie en peligro de extinción los diarios de izquierdas cuyo comportamiento empresarial siga su línea editorial. La cosa nos llama tanto la atención que no sabemos si no será un gol que le han colado a ese director al que sus redactores piden que dimita a gritos y en su propia redacción. Cosas veredes, en cualquier caso.

ABC también dedica su portada a Convergencia, pero le converge un zurriagazo de aúpa con una exclusiva sobre las suciedades del Palau y las comisiones millonarias que recibía, según un informe de la policía que tiene el juez en sus manos. El editorial tampoco se corta: va de "pestilente asunto" a "un estercolero de corrupción que apunta, directamente, a la cúpula nacionalista". ¡Cómo han cambiado los tiempos desde que Pujol, el viejo, era "español del año"!

Entre sus columnas destaca la de Ignacio Camacho, que habla del "marco mental hegemónico" a la "entera conveniencia" de CiU. Y es que "el nacionalismo –como muy bien apunta Camacho– es mucho más una creencia que una idea", así que "resulta en extremo difícil luchar con argumentos contra una mitología".

Fíjense si la cosa es mitológica que "en ese iluminado imaginario Artur Mas sería el nuevo William Wallace". Lo malo es que todos nos acordamos que Wallace acababa la película, y la historia, torturado y con un pequeño corte en el cuello...

En La Razón, por su parte, nos sacan un primer plano de Cándido Méndez en portada que no habíamos visto cosa igual... desde la de ABC de este domingo con Cayetana de Alba. Están los diarios monárquicos que por momentos ya no sabe uno si está viendo un periódico de derechas o la portada del Nature.

Hablando de Cándido, Martín Prieto dedica su columna a "los sindicalistas de Atapuerca". Dice que "ya no se sabe si UGT es la correa de transmisión del PSOE o su salvavidas" y recuerda, así como dejándolo caer, que "el gourmet o gourmand Cándido Méndez pasa la crisis alimentándose en el restaurante más caro de Madrid".

Por último, en La Gaceta prefieren cornear lo que tiene más cerca y le atizan una con doble trayectoria al vicealcalde del Madrid, del que dicen que "se aferra al cargo mientras toda la oposición exige su cese". La oposición... y el fuego amigo.

El editorial habla de las mentiras del cargo público, pero también le recuerda a Ana Botella que por mucho que esté recién llegada "aclarar el cúmulo de irregularidades que permitieron la celebración de aquella fiesta y desencadenaron la tragedia sí es enteramente responsabilidad suya".

Y por último, no se pierdan el paseo por la izquierda de Carlos Esteban, que lo da hoy por la disminuida redacción de El País y, sobre todo, por el largo texto sin firmar que el periódico propinó ayer "a nuestros lectores" y al que ve "un cierto regusto de prensa franquista". Pues... casi sí.

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