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Maruja Torres cree que "deberían sedar" a Esperanza Aguirre

La periodista y escritora mostró una vez más su odio hacia el Partido Popular y, en este caso, hacia la presidenta de la Comunidad de Madrid.

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Tal día como hoy, 31 de enero, pero de 2008, Libertad Digital reproducía en su portada las reflexiones de la columnista de El País sobre el caso del hospital Severo Ochoa de Leganés. La periodista volvió a descargar su ira contra el Partido Popular: "Maruja Torres cree que "deberían sedar" a Aguirre en el hospital de Leganés".

La escritora se unía a la campaña iniciada por el PSOE contra el Gobierno de la Comunidad de Madrid por el caso de las presuntas sedaciones irregulares llevadas a cabo por el doctor Montes. En dicha columna expresó todo su odio hacia la entonces presienta regional y definió lo que según ella es la doctrina neocon: "Salvarse a sí mismo y forrarse mientras se pretende salvar el país y se le arruina, arracimarse como secta globalizada, pisotear a los perdedores y a los desposeídos". Y terminó diciendo aquello de que "deberían sedarla en el hospital de Leganés".

No era la primera vez que Maruja Torres expresaba sus ideas y su falta de carácter democrático. En junio de 2003 mostró su ira porque la guerra de Irak no hundió a Aznar y a su partido. Fue en una entrevista para la edición digital del Diario del Barcelonés. En ella dijo, sobre las elecciones municipales del 25 de mayo, que "lo que me molesta es que la gente haya votado a Ana Botella", de la que dijo acto seguido en tono amenazante que "no tengo opinión sobre ella. Yo lo que quiero es hacerme de la Asociación Nacional del Rifle ahora que ha dimitido Charlton Heston. Y no digo más. No quiero relacionar ambas noticias". El momento crucial de la entrevista llegó tras la pregunta de que "con todo lo que ha caído -en relación a la guerra de Irak y el caso Prestige-, ¿a la hora de votar tenemos mala memoria?". La periodista dijo que "al salir a la calle hemos demostrado que por cada millón de personas que se manifestaba existían cuatro millones de hijos de puta que callaban sabiendo que iban a votar a Aznar".

Después de insultar a los votantes del Partido Popular, aseguró años más tarde que la tregua que declaró la banda terrrista ETA en el año 2007 puso nerviosos al PP por puro cálculo electoral. En su columna en El País titulada "Maldades" escribió que "sí, ustedes, que han hecho lo imposible para entorpecer la razonable actitud del Gobierno" que no era otra que "intentar acabar la violencia por el diálogo". Para Maruja Torres, la causa de los populares "no es el fin del terrorismo, sino el fin del socialismo". No se quedaron ahí las acusaciones y fue más allá al decir que "esa gente, a la que tantos votan" va a "seguir usando la sangre de las futuras víctimas en su carrera ciega hacia la recuperación del poder". Entonces se preguntó "qué novedades habrán salido de las bocazas opositoras, cuando ustedes lean esto. Pero me asustan tanto como las de la banda. Porque sus palabras son también muy malvadas".

Más adelante le preocupó la oposición del PP y se preguntó desde la contraportada del diario de Prisa: "¿Por qué tenemos una oposición tan tonta?". Aseguró que llevaba "días estrujándome las sienes en busca de la solución". Contrasta esa preocupación con la tranquilidad que le transmitía el Gobierno de Zapatero, "formado por bienintencionadas personas, algunas de ellas demasiado decentes para resultar entretenidas".

Pero el Partido Popular también le provocó miedo a Maruja Torres. Dijo que tenía hasta "miedo por el juez Pedreira", instructor del caso Gürtel, porque "el alma del Partido Popular es tortuosa, astuta, ladina". A pesar de que aseguró que no es "dada a las teorías conspiratorias", no tenía la menor duda de que "hay una trama contra la Justicia, para desmontar uno a uno los casos que fastidian a la derecha".

Precisamente, Maruja Torres dijo en abril de 2010 que volvía a España "excitada" para luchar contra la "extrema derecha". Se despedía de Beirut, donde vivió y trabajó en diferentes épocas desde 1987 y reconoció que "me excita regresar, no tanto como el Líbano al principio de la guerra, pero sí como cuando España comenzó a quitarse la dictadura de encima". Según la periodista, en una entrevista concedida a la agencia Efe, "estamos viviendo en un momento en el que la extrema derecha, que nunca se ha ido de España, se cambia, se mimetiza y se hace centrista, pero hay un grupo que sigue alimentándola". Para la escritora barcelonesa, los que integran ese "grupo" están "dentro del poder judicial, lo están utilizando y aprovechándose de él para tapar los casos de corrupción e ir contra el juez Garzón".

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