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Manuela de Luna: artillera y heroína olvidada en Andalucía

Una carta guardada en el archivo del duque de Medina Sidonia muestra la épica historia de esta mujer durante el sitio francés a Zaragoza.

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Una carta sin firma que está en el archivo de la casa ducal de Medina Sidonia, en Sanlúcar de Barrameda narra cómo Manuela de Luna, nacida en Fuentes de Andalucía (Sevilla), participó en las batallas de Bailén y Tudela y encabezó una resistencia heroica durante el primer sitio francés de Zaragoza. Manuela, que acompañaba a su marido artillero, fue nombrada capitana por su valentía e, incluso, solicitó seguir sirviendo en un cañón "porque Dios le ha concedido la gracia de no errar el tiro", según reza la carta sobre la que informa El País.

Un personaje anónimo envió la carta desde Écija el 13 de mayo de 1809 al decimoctavo duque de Medina Sidonia, Francisco Álvarez de Toledo, para que intercediera en el reconocimiento de los honores a la combatiente. La cuartilla apareció en los legajos de la correspondencia de Tomasa de Palafox, esposa del duque, incluye que Manuela, que era "llamada Sánchez por su marido", lo ayudaba "a cargar el cañón, y cuando ya no podía jugar a la artillería, recién parida, con el muchacho a la izquierda, y el fusil en la derecha, se batió con los franceses en las calles de Tudela". Según la carta, le dieron un sablazo en las espaldas y un balazo en la rodilla, además de ser hecha priisionera.

Isabel Álvarez de Toledo, penúltima duquesa de Medina Sidonia, la encontró y la colgó en la web de la fundación en 2006 sin obtener el interés deseado. Agustina de Aragón, Manuela Sancho y Manuela Malasaña fueron recordadas por su arrojo ante los franceses pero Andalucía cuenta con una heroína desconocida de tanto valor como aquellas o más.

La historia de Manuela de Luna resulta apasionante porque tras escapar de los franceses se fue con su esposo con la artillería hacia la capital maña, asediada por el ejército napoleónico. "En las últimas refriegas de Zaragoza, al asomarse el marido por una tronera con la mecha encendida, le levantaron la tapa de los sesos, que ella guardó liados en un pañuelo en el pecho; puso a su hijo sobre el cadáver del padre y pegó fuego al cañón, después de haber atacado un cartucho de mecha sobre la bala", se lee en la carta.

De Luna fue la única superviviente de toda su compañía de artilleros y su lucha por la libertad fue heroica: "tomó el fusil y estuvo haciendo fuego 12 horas, haciendo 24 que no comía. Con la gracia de no errar el tiro y dar siempre donde apunta. Hasta que una bala de fusil le dio en el cuello al lado derecho y la derribó en tierra".

Pero Manuela de Luna no murió sino que fue apresada y logró escapar. Sus gestas fueron apreciadas por el mando militar de la época y "el premio a tan gloriosas acciones fue hacerla capitana, asignándole 32 reales diarios y ponerle dos escudos en el brazo izquierdo con un castillo y un león y un mote que dice: Por la defensa de Zaragoza, el primero, y el segundo, Premio del Valor".

Manuela, viuda a los 22 años, dio un nuevo paso al frente y solicitó a la Junta de Zaragoza irse de nuevo a la batalla. Su periplo por Bailén, Tudela y Zaragoza resulta especialmente impresionante. Pero, como otras muchas que ocuparon el lugar de sus familiares caídos en el combate, fue silenciada por la época hasta que liberalismo subrayó la soberanía popular y el valor de cada ciudadano.

Manuela de Luna no aparece en los libros de texto ni en monumentos ni fue conocida por Galdós. En Fuentes de Andalucía, su localidad natal, se la menciona en la web municipal con una reseña de una línea.

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