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Mas ya es presidente de la Convergencia tuneada

Sólo 5.400 militantes de los 8.000 con que cuenta el Partit Demòcrata Català votan la dirección del partido.

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Sólo 5.400 militantes de los 8.000 con que cuenta el Partit Demòcrata Català votan la dirección del partido.
Artur Mas vota ante la atenta mirada de Neus Munté | EFE

Las primarias para elegir a los nuevos cargos de la vieja Convergencia, refundada bajo las siglas de Partit Demòcrata Català han constituido un éxito organizativo y fracaso participativo. Éxito porque los militantes han apoyado en masa el tándem Artur Mas y Neus Munté como presidente y vicepresidenta de la formación, con un 95% de votos a favor, si bien era la única candidatura a la cúpula del partido.

También se ha impuesto con claridad la lista oficial para la ejecutiva de doce miembros, que será dirigida por Marta Pascal en calidad de coordinadora general, acompañada en el mando por David Bonvehí. Han obtenido casi el 88% de los votos frente al grupo liderado por Ignasi Planas, de la escisión de ERC Reagrupament.

Más reñida ha sido la votación para decidir el nombre del presidente del Consell Nacional, en la que la alcaldesa de Sant Cugat y presidenta de la Diputación de Barcelona, Mercé Conesa ha logrado el 49,44% por ciento de los sufragios ante el 42,04% del consejero de Cultura, Santi Vila. Al no llegar la primera al listón del cincuenta por ciento se debería llevar a cabo una segunda votación, pero Vila ya ha anunciado su renuncia, de modo que Conesa será la presidenta del citado consejo.

Sangría de militantes

El fracaso viene dado por la escasa participación, puesto que sólo 5.430 militantes han participado en unas primarias en las que se podía votar vía telemática y el censo del partido ha quedado fijado en ocho mil personas, la mitad de los que tenían carné de Convergencia. En el tránsito no sólo se ha quedado fuera un nada desdeñable grupo de militantes, sino que el partido ha cambiado de sede. Pasa de las lujosas instalaciones embargadas y vendidas a cuenta de los escándalos de corrupción a una sede más modesta y que todavía no luce ningún símbolo del "nuevo" partido.

En principio, el partido se registrará este lunes, aunque hay dudas sobre la viabilidad del nombre, dada la abundancia de grupos y grupúsculos inscritos con las palabras "demòcrata" y "català". De hecho, la escisión separatista de Unió se hace llamar Demòcrates de Catalunya y pese a morar en el mismo grupo parlamentario que CDC, Junts pel Sí, anunció que recurriría a los tribunales si el PDC lograba ser admitido en el registro de partidos del Ministerio del Interior.

En cuanto al polémico apoyo de CDC al PP en las votaciones de la mesa del Congreso, Artur Mas ha sentenciado que ni la vieja Convergencia ni el nuevo partido tienen la más mínima intención de votar a favor o abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Todos los nuevos cargos del PDC se mostraron muy críticos con Francesc Homs, presidente del grupo parlamentario en Madrid, salvo Mas, que guardó silencio. Como es sabido, está en juego que los nacionalistas tengan grupo propio (lo que supone unos ingresos de dos millones de euros), así como la situación judicial del propio Homs, imputado en el Tribunal Supremo por el referéndum ilegal del 9-N, y de Mas, Rigau y Ortega, cuyos casos están en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

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