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Luis Bárcenas: tres días de defensa a la desesperada

El extesorero del Partido Popular ha concluido su comparecencia después de casi 17 horas repartidas en tres días consecutivos.

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Luis Bárcenas: tres días de defensa a la desesperada
Luis Bárcenas declarando ante el juez | Imagen TV

A la Abogacía del Estado, que vela por los intereses de la Hacienda Pública española en este juicio del caso Gürtel, no le convence la explicación que Luis Bárcenas ha confeccionado acerca de su "plan de pensiones" suizo, un botín que alcanzó los 48 millones de euros. Su representante Edmundo Bal, cuyas sospechas sobre el origen de ese capital se dirigen a las supuestas comisiones de la red de corrupción encabezada por Francisco Correa, le ha preguntado en relación a la procedencia de la fortuna, que el exgerente del Partido Popular sitúa por el contrario en operaciones comerciales en el extranjero. ¿Qué conocimientos tiene Bárcenas en materias como el Arte, la industria maderera o el sector agrario para generar beneficios millonarios? ¿Por qué no aporta contratos de los negocios que respalden su discurso? Incógnitas todas que el protagonista en cuestión Bárcenas ha dejado sin contestar, más allá de señalar que quienes poseían los convenios han muerto a lo largo de la instrucción.

A la vista de su incapacidad para acreditar la limpieza de los fondos se comprenden las trabas de sus abogados para impedir que el Tribunal acceda a la documentación sobre las posiciones bancarias en el extranjero. Una maniobra que encaja con una posible estrategia: como Bárcenas no demuestra su inocencia, al menos que nadie verifique su culpabilidad. Pese a las evidentes debilidades del discurso, quien gestionase las finanzas de la formación de Gobierno durante años ha lamentado al final de sus más de 16 horas y media de declaración en tres días consecutivos que en España se le haya "estigmatizado como el hombre de los 48 millones de euros".

La versión de Bárcenas

Bárcenas busca una salida al cerco de la Fiscalía Anticorrupción, que reclama para él una condena de 42 años y medio de cárcel con multa de 88.8 millones de euros. Lejos de asumir el reparto de mordidas que describió Correa, ha narrado una historia muy completa en relación a su patrimonio que parte de 10 millones de euros que en el año 2000 conservaba en Puerto Rico gracias a negocios desarrollados en Alemania y Estados Unidos. Según el también exsenador, ingresó en sus cuentas de Suiza 8 millones y medio de euros entre 2003 y 2008 mediante operaciones comerciales que ha desgranado al céntimo. Se refiere a actividades relacionadas el sector inmobiliario, un aserradero en Costa Rica, la productora audiovisual Serena Digital y el Grupo Centenary uruguayo; inversiones que canalizó en una fundación panameña; la compraventa de obras de arte y de unas acciones de Endesa; la venta de una finca de cultivo de soja en Perú; y los intereses de un préstamo que hizo a Luis Fraga, exsenador del Partido Popular a quien ha calificado como su "hermano". El resto hasta llegar a 48 millones, es decir, 30 millones, "sale de la gestión realizada por mí de mi cartera de inversiones". A renglón seguido, ha criticado que la prensa se haya "burlado" de su peripecia en los mercados.

La sesión musical para los oídos del PP también ha sonado este miércoles cuando Bárcenas ha manifestado que su dinero en Suiza "no tiene nada que ver ni con las empresas del señor Correa ni con que gobernase el Partido Popular primero o el Partido Socialista después". Asegura que no conoce ni a los trabajadores de las empresas de la trama Gürtel, ni mucho menos el supuesto reparto de comisiones.

Dádivas que el grupo Correa habría distribuido por dos tipos de gestiones, según el Ministerio Público. A cambio de que Bárcenas presionara para que Administraciones Públicas gobernadas por el Partido Popular adjudicaran contratos a sus empresas y, por otra parte, para que en el seno interno de la formación se le pagara por organizar los actos y las campañas electorales. El propio Correa confesó que repartía esas comisiones: "En algunas ocasiones el señor Bárcenas decidía compartir con quienes colaboraban y otras muchísimas no compartía. No sé si se las quedaba para él o se las daba al señor Álvaro Lapuerta" para la supuesta caja B del partido.

En relación al primer escenario, Bárcenas ha argumentado que "ni como senador ni antes como gerente tenía capacidad para influir en la adjudicación de contratos públicos". Después de subrayar que, aunque haya trabajado durante décadas para el grupo político, "no tenía ningún contacto con órganos de contratación", ha planteado que "si un senador pinta muy poco, el gerente del partido no pinta nada". De hecho, entiende que si hubiera presionado a políticos para que amañaran concesiones "se hubiesen reído" de él, porque "los políticos son muy especiales". Sobre la segunda práctica, ha precisado que "no tenía capacidad para adjudicar las campañas" puesto que la decisión corría a cargo de un comité encargado.

La caja B

Nada. El extesorero "no podía manejar ningún fondo, ni los oficiales ni mucho menos los extraoficiales"; la contabilidad paralela, "extracontable o extraoficial", como la denominó. Solo era competencia del tesorero y él era entonces gerente. Ha vertido otra vez cualquier responsabilidad en este asunto sobre Álvaro Lapuerta, de quien recalcó su honestidad y cuya causa está archivada porque padece demencia sobrevenida. Bárcenas solo re refirió a la supuesta caja B en la primera jornada de su intervención. Reconoció su existencia desvelando que recogía donaciones solidarias que hacían los empresarios sin ninguna contraprestación, pero ha evitado dar detalles sobre el destino del dinero, que sus papeles vinculan con sobresueldos.

La amabilidad de Bárcenas con el Tribunal contrasta con un último dardo envenenado contra quienes le sentaron en el banquillo: "Hay un informe de la UDEF de la Guardia Civil que determina con toda claridad que no es posible acreditar que mi dinero se corresponda con el cobro de comisiones. Pero la Fiscalía y el instructor le dijeron a Hacienda que lo considere así. Le han marcado el camino a la Agencia Tributaria".

Aunque cambiara con frecuencia el paradero de sus fondos en el extranjero, Bárcenas insiste en que no tejió un entramado de empresas. Trabajaba con sociedades "visillo", aunque no figuraba como titular, se le adivinaba detrás. "Es absolutamente falso" que utilizara testaferros; y no hubo opacidad. Por si acaso, y aunque "descubrió" que "Hacienda se benefició" con su patrimonio foráneo, ha desvinculado de los asuntos económicos a su mujer Rosalía Iglesias, con quien "no hablaba de negocios ni temas empresariales" y que "no ha firmado las declaraciones de la renta" porque él "ponía su nombre y hacía un churro para la firma". Solo por si le sala mal la jugada que ya ha desplegado. De aquí hasta la sentencia, es el turno de los jueces.

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