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Bochorno en el Congreso: los partidos se tiran los muertos a la cabeza delante de sus padres

El Congreso da un paso más para derogar la prisión permanente revisable. "Es una mala noticia", zanja Rajoy, que se ve con familiares de las víctimas.

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Bochorno en el Congreso. En el debate de la prisión permanente revisable, varios partidos políticos se enzarzaron en un bronco rifirrafe con los padres de las víctimas, con semblante muy serio, escuchando desde la tribuna. No hubo sorpresas en la votación. PP y Ciudadanos rogaron al PSOE un giro en su postura, pero una mayoría rechazó las dos enmiendas a la totalidad de estas formaciones. "No es un buen día para ningún español", lamentó Mariano Rajoy en los pasillos de la Cámara.

Todos guardaron las formas, incluso Podemos, hasta la intervención del socialista Juan Carlos Campos. El portavoz de Justicia arremetió duramente contra Ciudadanos y el PP utilizando el asesinato del pequeño Gabriel. "Soy padre de dos hijas, juez desde hace 30 años. Conozco el dolor de las víctimas pero también su vulnerabilidad, y por eso las victimas son el eje central de cualquier política, y desde luego la criminal. Pero las víctimas no pueden ser utilizadas, señores del PP y de Ciudadanos, ni ellas ni su dolor, y eso es lo que están haciendo", espetó.

Los parlamentarios de centro-derecha comenzaron a agitarse pero el griterío estalló al lanzar Campos una nueva acusación. "Hace unos días escuché las declaraciones del portavoz –Rafael Hernando– en la capilla ardiente del pequeño. Y sentí vergüenza, bochorno y sonrojo. Vi cómo el ministro –Juan Ignacio Zoido– mancilló un gesto maravilloso habiéndole regalado una bufanda para colarse con ella en la Catedral donde se estaban oficiando las obras fúnebres del pequeño. ¡Esa no es la sociedad que quiero para mis hijas!", afirmó.

La bancada del PP estalló. Gritos y abucheos que obligaron a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a llamar al orden: "Señor Chiquillo, le llamó al orden", reprochó al diputado popular por Valencia, José María Chiquillo. "¡No me obliguen al bochorno de interrumpir la sesión!", añadió. Por alusiones, Rafael Hernando, el portavoz popular que es diputado por Almería, pidió la palabra y mentó a Susana Diaz, que también estuvo en la capilla ardiente del pequeño Gabriel. Entre abucheos, Margarita Robles se sumó al rifirrafe para dar la cara por la presidenta de la Junta de Andalucía.

La tensión se trasladó después a los pasillos del Congreso. Los portavoces de PP y PSOE siguieron cruzándose acusaciones. "¡Qué gran error de Campos!", se quejaron fuentes de la dirección del Grupo Popular. Terció Albert Rivera, que atendió a los medios de comunicación en los pasillos. "Nadie puede juzgar a quien le quitan a un hijo", dijo. "Algunos portavoces se han equivocado, especialmente el PSOE, acusando a las víctimas de rabia o de venganza", expuso.

Sigue adelante la derogación

En este contexto, el Pleno del Congreso dio un paso más para derogar la prisión permanente revisable. Los votos en contra de PSOE, Podemos, PNV, ERC y la mayoría del Grupo Mixto tumbaron las iniciativas de los grupos parlamentarios del PP y Ciudadanos, por lo que continúa la tramitación de la proposición de Ley impulsada por el PNV. Los diputados populares aplaudieron a las víctimas tras el chasco parlamentario, un gesto al que se sumaron algunos representantes de Ciudadanos.

"Algunos quieren derogar en caliente", comenzó su intervención Juan Carlos Girauta. "Una de las razones por las que uso esa expresión es por el hastío que produce el topicazo de advertir contra el uso de legislar en caliente", añadió el portavoz de Ciudadanos. "Nuestro sistema penal necesita reformas y llenar lagunas como aquellos en los que la reincidencia en demasiado habitual y queremos que el Tribunal Constitucional se pronuncie", explicó en la tribuna. A la desesperada, se dirigió al PSOE: "Les ruego que se abstengan".

En la misma línea se manifestó el popular José Antonio Bermudez de Castro, que instó a los socialistas a "mirar" a los familiares de las víctimas. Si bien, no perdió la ocasión de señalar las contradicciones en este asunto de Ciudadanos. "Hace dos años firmaron en su pacto con el PSOE la derogación de la pena, y hace apenas unos meses, en esta misma tribuna, la calificaron de demagogia punitiva", recordó. "Me alegro de que hayan cambiado de criterio, espero que en este tema sea la última vez que lo hagan", zanjó, entre aplausos de los suyos.

A pesar de la petición de PP y Ciudadanos, el resto de partidos se mantuvieron en sus trece. "No es una buena ley, no hace de nuestra sociedad un lugar mejor, no añade eficacia a la evitación de delitos graves y sí comporta un significativo riesgo y deterioro de nuestros valores básicos", aseguró Mikel Legarda, del PNV. Eduardo Santos, de Podemos, argumentó también su rechazo: "No vamos a pedir perdón por defender que nuestro sistema de Justicia tenga un fin reinsertador". Y criticó a Ciudadanos: "Lo que ha dicho Girauta no puede ser calificado de otra manera más que de demagogia populista de extrema derecha", aseveró

El jefe del Gobierno mostró su disconformidad por el resultado de la votación y se vio con los familiares de las víctimas. Asistieron al encuentro Juan Carlos Quer, Antonio del Castillo, Juan José Cortés, María del Mar Palo, Jessica Sánchez –en representación de la familia de Yéremi Vargas– y Blanca Estrella Ruiz, presidenta de la Asociación Clara Campoamor. También les recibió Pastor. Rafael Catalá, el ministro de Justicia, confió en que el PSOE acabe rectificando antes de que la derogación sea una realidad.

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