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Ciudadanos no respalda la comisión de investigación sobre las tarjetas 'black' en Andalucía

PP, Podemos e IU inician los trámites parlamentarios para su constitución.

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Ciudadanos no respalda la comisión de investigación sobre las tarjetas 'black' en Andalucía
Susana Díaz y Juan Marín | EFE

El escándalo de las tarjetas black de la Fundación Andaluza del Fondo Formación para el Empleo (FAFFE) que aparecieron en los cargos comprobados en locales de alterne y comilonas varias por un importe cercano a los 20.000 euros está a punto de dar a luz una nueva comisión de investigación en el Parlamento andaluz. Los únicos obstáculos para conseguirlo son el PSOE de Susana Díaz, protagonista estelar de la jarana con dinero público, y Ciudadanos, el partido que ahora dice que hay que acabar con el PSOE en Andalucía tras años de apuntalar su régimen con escasos rechistes.

Si grotesco es el comportamiento del PSOE andaluz, que acusa al PP de no tener otra política que la de propuestas de comisión de investigación, verdaderamente pasmoso es el comportamiento de Ciudadanos, partido que acaba de celebrar unas elecciones primarias vergonzosas en sólo seis días, que se niega por ahora a aceptar la necesidad de aclarar en el Parlamento andaluz qué ha pasado con ese dinero, cómo se sacó de las tarjetas, cómo se sustituyó por otro dinero en efectivo, quiénes lo hicieron y quienes participaron en los gastos fastos de las tarjetas llamadas luego sex-black.

Fue a mediados del pasado mes de mayo cuando el PP, que tenía a su disposición los atestados e informes de la Guardia Civil sobre e caso FAFFE, parte esencial del caso del fraude de la formación, descubrió los gastos que una tarjeta desconocida propiedad de la FAFFE había abonado en la cuenta de un conocido local de alterne de Sevilla, casi 15.000 euros.

Es decir, junto al escándalo mayúsculo y demostrado por diversas vías y agentes de que la FAFFE era más que otra cosa una agencia de colocación de ex altos cargos, afiliados, familiares y amigos del PSOE que terminó traspasando su personal a la Junta de Andalucía por decreto, había un dinero oculto para actividades lúdico-eróticas.

Este mismo miércoles fue cuando el PP andaluz, acompañado en este caso por Podemos e Izquierda Unida, logró que la Mesa de la Cámara andaluza admitiera a tramite la petición de constitución de una Comisión de Investigación sobre la juerga pagada con dinero público de la que aún no se sabe nada, salvo que hubo al menos otra tarjeta black con la que se pagaron comilonas que nadie ha justificado.

Si el altercado político es de alto nivel –es la tercera comisión sobe corrupción diversa tras la de los ERE y el fraude de la formación y afectará de lleno a la campaña electoral, tanto si se anticipan los comicios como si no–, la sorpresa es mayúscula por la inquietante actitud de Juan Marín en Ciudadanos, que sigue sin respaldar oficialmente la iniciativa de la oposición.

Juan Marín dispone de siete días, detalla El Mundo, para presentar alegaciones. El PSOE está obligado a formularlas porque si ni lo hace y Ciudadanos no se opone, la Comisión quedaría constituida de forma automática. Pero Ciudadanos puede unirse al PSOE en el Pleno que previsiblemente tendrá lugar y abortar la iniciativa política de la oposición sobre las tarjetas black.

Dado que el Pleno sobre la Comisión de las tarjetas black se celebraría en septiembre, el PSOE, si quiere impedir que se apruebe la iniciativa, necesita que Juan Marín vote en contra ya que PP (33 escaños), Podemos (15), IU (5) y un voto no adscrito procedente de Ciudadanos, sumarían 54 escaños. Si PSOE y Cs suman sus votos obtendrían 55, un resultado suficiente pero imposible si Ciudadanos, agobiado por la inminencia electoral, se abstiene o vota con el conjunto de la oposición.

Claro que puede resolverse el problema mediante la disolución del Parlamento y la convocatoria de las elecciones anticipadas, lo que impediría su constitución o en todo caso sus trabajos.

De todos modos, el escándalo ya ha manchado la imagen y el prestigio de Susana Díaz y su consejero de Empleo, Javier Carnero, que, no se olvide, negaron la existencia de estas tarjetas. Después dieron datos inexactos sobe ellas y ahora se sabe que ocultaron información.

El PP, agobiado por unas encuestas preelectorales que auguran un descalabro de Juan Manuel Moreno en un momento de crisis de su partido donde puede quedar aislado si gana el congreso la candidatura de Pablo Casado, ha pedido ya una nueva comparecencia de Carnero sobre la segunda tarjeta dado que las anteriores fueron jugosas y llenas de contradicciones y titulares.

Podemos e IU, cuya confluencia ha sido bendecida por las urnas telemáticas internas, tienen que distanciarse de la actitud "colaborativa" con el PSOE de Pedro Sánchez que manifiesta la "monarquía" pablista y acusa ya a Susana Díaz de estar fugándose de las comparecencias parlamentarias por miedo al caso de las tarjetas black.

Ante este panorama, el PSOE ha soltado de la cuerda al mastín parlamentario por excelencia, Mario Jiménez, cuyo nombre aparece implicado indirectamente en el caso del fraude de la formación de Huelva, y, como es costumbre, acusa al PP de tratar de influir en la juez Núñez Bolaños, de la que todo el mundo sabe que no simpatizada demasiado con el PP. No podía faltar la acusación de "judicializar" la vida política y la falta de proyecto político.

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