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Casado, de ultrafacha discípulo de Aznar a Hombre de Estado en 'La Vanguardia'

A vueltas con la suspensión de los presos con la mirada puesta en las elecciones del domingo.

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El Mundo abre con un informe sobre la inmersión lingüística en Cataluña que revela que "las normas discriminan a los niños que hablan español". El problema ya lo denunció Jiménez Losantos en su libro Barcelona, la ciudad que fue, que se ha reeditado ahora. Se trata, dice el editorial, de "una poderosa herramienta de ingeniería social que impulsaron los socialistas catalanes en la esperanza de fomentar la integración de las clases trabajadoras, pero que pronto Pujol convirtió en una máquina de generar buenos catalanes: aquellos que pagaban el peaje de renunciar a su personalidad castellanoparlante, empezando por su lengua materna, para abrazar una identidad alternativa diseñada desde el poder". "Promueven la segregación, el apartheid de la comunidad castellanoparlante" y "se les educa en el hábito de la exclusión identitaria. Se les enseña desde niños a sentir lo español como extranjero". Pues hay que admitir que lo han bordado. Emilia Landaluce tiene ganas de "largarse de España" tras el "grotesco espectáculo" en el Congreso, y le parece "raro" que Amancio Ortega, "viendo el linchamiento al que ha sido sometido no coja la sede de Zara y se la lleve a Portugal". Sí, hombre, y jorobarnos todos por un puñado de enloquecidos enrabietados. Mejor ponga una cláusula en sus donaciones que prohíba a los podemitas y sus hijos beneficiarse de ellas. Raúl del Pozo cree que no hay que dramatizar tanto. "La legislatura se ha iniciado entre voces, insultos y pateos, como ocurre desde que los senadores romanos daban con sus anillos contra el mármol. Mejor que los escándalos sucedan en el escenario del Parlamento que en la calle". Lo malo es que también sucede en la calle, Raúl. "En la sesión volvieron los basiliscos, los apóstatas, los tramposos, los bufones y, como siempre, los jabalíes, los tenores, lo arbitristas y los repúblicos. Nada nuevo, señora baronesa. En ese mismo Hemiciclo se han sacado pistolas y se han pronunciado sentencias de muerte". Visto así, la sesión del martes fue de lo más pacífica, cierto, ni un solo tiro.

El País dice que "el PSOE se abre a negociar con Podemos puestos en el Gobierno". Madre, que Dios nos pille confesados. Cué nos intenta vender que la culpa la tiene Ciudadanos. "Sánchez es más proclive a dar ese paso después de su entrevista con Albert Rivera, que le dejó claro que no puede esperar ningún apoyo de Ciudadanos". A ver Cué "con Rivera, no", ¿te suena? Cristina Mongue dice que el parlamento surgido de las urnas es "como su sociedad, plural y diverso, la negociación no es una opción, es la única opción". Que si hay buen rollito, "puede ser una oportunidad para dejar en evidencia a aquellas las opciones políticas excluyentes y autoritarias que han irrumpido en nuestras instituciones a golpe de eslogan". Lo dudo Cristina, Podemos irrumpió en nuestras instituciones hace ya años con su política excluyente y autoritaria y ahí los tienes, a punto de entrar en el gobierno.

ABC dice que "Batet somete al Congreso a los intereses del socialismo catalán". "La decisión de la nueva presidenta del Congreso de descargar sobre el Tribunal Supremo la responsabilidad de suspender a los cuatro diputados independentistas tiene el riesgo de provocar un conflicto entre poderes del Estado". Batet "hace la vista gorda y empuja a la Sala Penal del Supremo a acordarlo con la ley de enjuiciamiento criminal en la mano. Batet quiere forzar al Supremo a tomar una decisión que debía tomar ella", dice el editorial. Vaya, lo mismo que hacía Rajoy. Sánchez tuvo un buen maestro.

La Razón dice que "Junqueras pide ir al Congreso y Jordi Sánchez a ver al Rey ante la inacción de Batet". Por pedir que no quede. "La presidenta del Congreso quiere eludir su responsabilidad y trasladar al Supremo la decisión de separar de sus escaños a los que dirigieron un golpe contra la democracia", dice Marhuenda. Lo dicho. Mariano en estado puro. Antonio Martín Beaumont se agarra a un clavo ardiendo y ve en la sesión del Congreso un "tropiezo en la campaña de Pedro Sánchez con su saludo a Oriol Junqueras", "un borrón en su carrera a las urnas". Y es que cree, y no sé por qué lo cree pero lo cree, que "las imágenes en la Carrera de San Jerónimo, con los diputados presos buscando humillar a los españoles son un terremoto en la opinión pública". Habrá que dejarle soñar hasta el lunes. Algunos viven en una burbuja y no ven que a los votantes fuera de Cataluña les importa una higa Junqueras y compañía.

En La Vanguardia, Enric Juliana obra el milagro de convertir al antaño facha discípulo de Aznar Pablo Casado en un ejemplo de moderación, un auténtico Hombre de Estado. ¿Qué ha provocado esta súbita transformación? Pues que no se sumara a las protestas de Rivera por los juramentos de los presos. "Fue una decisión deliberada, debatida horas antes por el grupo dirigente del PP, que optó por el perfil institucional en un pleno difícil. La derecha dura está ahora indignada con el viejo Partido Alfa". Vaya, ahora el papel ultra ha pasado a Ciudadanos.

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