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El gobierno catalán se carga el "efecto Illa" e impone el 30 de mayo como nueva fecha electoral

El aplazamiento descoloca a los socialistas, que junto con Vox se plantean recurrir el decreto de convocatoria.

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El aplazamiento descoloca a los socialistas, que junto con Vox se plantean recurrir el decreto de convocatoria.
El parlamento catalán vacío en el día de la cumbre sobre la fecha | EFE

Las elecciones catalanas que se habían fijado para el 14 de febrero ya no se celebrarán en esa fecha. La cita electoral será, en teoría, el 30 de mayo. Así lo han pactado ERC y Junts per Catalunya (JxCat), que han impuesto el nuevo calendario al resto de los partidos. Ciudadanos, los comunes y la CUP están de acuerdo, el PP lo acepta sin gran entusiasmo y tanto el PSC como Vox se oponen.

La reunión celebrada a las doce del mediodía de este viernes ha sido un puro trámite. El gobierno catalán ha acudido con la idea fija del 30 de mayo y unos informes sobre la pandemia del departamento de Salud, en manos de ERC, que no dejaban lugar a dudas sobre la conveniencia de atrasar las elecciones. Otra cosa era la fecha. El PSC se mostró el jueves a última hora dispuesto a aceptar el aplazamiento, pero no hasta mayo, sino hasta marzo. A tal efecto proponía el 28 de marzo como nueva jornada electoral. Su propuesta no ha cuajado ante la nula disposición del Govern a negociar con los partidos.

Ante los hechos consumados, tanto el PSC como Vox han anunciado que estudiarán el nuevo decreto de convocatoria para impugnarlo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que deberá trasladarlo si lo cree oportuno a la Junta Electoral Central, toda vez que Cataluña no cuenta con una ley electoral propia.

En contra de las pretensiones del PSC y Vox pesa el antecedente del aplazamiento de las elecciones en Galicia y el País Vasco en una situación epidemiológica no tan acusada como la que sufre ahora Cataluña y se prevé para las próximas semanas. Al respecto, Vox considera que se debía votar en el plazo marcado y que el aplazamiento responde a la conveniencia de los partidos separatistas.

El primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha declarado que una cosa es cambiar la fecha de las elecciones y otra cambiar las reglas del juego. Y es que el vicepresidente regional, Pere Aragonès, ha dado a entender que se reabrirían los plazos para presentar nuevas candidaturas y coaliciones. Ese punto beneficiaría a grupos nacionalistas que no han logrado los avales, como "Força Catalunya", la formación del delator lingüístico Santiago Espot, o la Coalición de Represaliados, el nuevo partido de Roger Español, el herido más grave del 1-O. Perdió un ojo como consecuencia del impacto de una pelota de goma.

El caso de los golpistas presos

En el PSC niegan que el retraso vaya a perjudicar a la candidatura de Salvador Illa, aunque bajo mano reconocen que ya no contarán a su favor con el efecto sorpresa y las expectativas despertadas por la irrupción del todavía ministro de Sanidad. Sobre el tapete está también el asunto de los golpistas presos. Tanto si se opta por la reforma del delito de sedición como si se hace por los indultos, la pretensión de la parte socialista del Gobierno era sustanciar el expediente nada más terminar las elecciones. Ahora, Podemos, ERC y JxCat redoblan la presión para que los presos estén en la calle antes de la nueva fecha electoral.

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