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Castilla y León

Las monjas clarisas de Belorado, ¿abducidas por una secta?

Las religiosas han decidido romper con Roma y seguir a un obispo excomulgado que ha fundado -dice- "la única Iglesia Católica verdadera".

Las religiosas han decidido romper con Roma y seguir a un obispo excomulgado que ha fundado -dice- "la única Iglesia Católica verdadera".
Las monjas han publicado esta imagen para desmentir que formen parte de una secta. | EFE

La paz que reinaba en el convento de Santa María Bretonera, en Burgos, es agua pasada. Las monjas clarisas de Belorado se han puesto en pie de guerra y han roto con Roma. Según el comunicado que emitieron las religiosas el pasado domingo, 13 de mayo, la comunidad ha decidido abandonar "la Iglesia Conciliar a la que pertenecía" para "pasa a formar parte de la Iglesia Católica bajo la tutela y jurisdicción de Su Ilustrísima Reverendísima Dr. Don Pablo de Rojas Sánchez-Franco".

Estas monjas, conocidas por su carácter afable y las delicias que elaboran en su obrador, aseguran haber sido objetivo de una "persecución" por parte de sus superiores y se han encomendado a un obispo excomulgado en 2019, precisamente por un "delito de cisma". De Rojas seguía (como hace ahora) a monseñor Nho Ding Thuc, el arzobispo vietnamita que ordenó sacerdotes a Clemente Domínguez, fundador de la secta de El Palmar de Troya (llamada Iglesia Palmariana).

De la misma manera, siguiendo las doctrinas de Thuc, De Rojas fundó en 2005 -en Bilbao- la Pía Unión de San Pablo Apóstol, que "tiene la figura jurídica" de una fundación sin ánimo de lucro y una asociación -como señala en su web- pero funciona como orden religiosa. Celebran misa diaria y los "sacerdotes, súbditos, seculares y miembros" de la organización "prestan obediencia a S. Ilma. Rvdma. Sr. Dr. D. Pablo de Rojas y están sujetos a él". Él es el líder indiscutible.

Ahora lo es también para las monjas clarisas de Belorado, a las que De Rojas ha definido públicamente como "colaboradoras". Están bajo su jurisdicción, porque -ha dicho- así se lo ha solicitado la madre abadesa, sor Isabel de la Trinidad, ante su decisión de declararse en rebeldía y decidido que sus conventos sean ‘sedevacantistas’ (no reconocen a ningún papa posterior a Pío XII, por lo que consideran que la sede está vacante). Consideran que los "monseñores" Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyla, Ratzinger son "herejes usurpadores", según señalan en el mencionado comunicado.

¿Un conflicto inmobiliario?

La abadesa ha argumentado que el origen del conflicto reside en la decisión de Roma de "bloquear" su solicitud para vender un convento en desuso que es de su propiedad en Derio (Vizcaya), ya que esto les habría impedido comprar el monasterio de Orduña a la Diócesis de Vitoria, con la que ya tenían un acuerdo de compraventa. La orden planteó entonces que un benefactor abonara el millón de euros que quedaba pendiente, de manera que -cuando pudieran devolverle ese dinero- éste transfiriera el convento a las Clarisas. Pero el plan alternativo fue rechazado ante las dudas sobre la identidad del comprador.

A la vista de los acontecimientos, a nadie se le escapa que todo apunta a que Pablo de Rojas y su organización estarían detrás de la operación inmobiliaria propuesta por la abadesa. "En este escándalo hay varias capas que se superponen y se entremezclan", advierte el teólogo y experto en sectas Luis Santamaría del Río. "La primera de ellas es la de un cisma. Las clarisas de Belorado y Orduña han decidido -por su cuenta- salirse de la Iglesia. La segunda es la de la doble operación inmobiliaria, sobre la que ellas no son claras. Y la tercera, imprescindible para entender este embrollo, es la relación con una secta, la Pía Unión de San Pablo Apóstol".

"No me queda claro hasta dónde llega la responsabilidad de manipulación por parte del falso obispo y hasta dónde la de la abadesa", dado que ella misma aseguró "que llevaba un año de diálogos con alguien de esa secta y después pasó a conocer a su obispo", explica Santamaría en declaraciones a Libertad Digital. También se pregunta si todas las religiosas que forman parte de la orden están igual de "convencidas" que sor Isabel de la Trinidad y si "siempre han abrazado el discurso sedevacantista" o han sido "embaucadas por el grupo de Pablo de Rojas".

Una secta de origen cristiano

Santamaría define sin tapujos a De Rojas como "un personaje que lleva dos décadas engañando, simulando ser sacerdote y obispo" y "haciéndose pasar por el representante de la única Iglesia Católica verdadera y tradicional", que es como se refiere a la Pía Unión de San Pablo que él mismo ha creado, haciendo uso de la conocida "teoría de la conspiración de que la sede romana está vacante desde la muerte de Pío XII". Aunque, comenta, es algo "habitual" en esos círculos "tradicionalistas" que "han roto completamente con la Iglesia católica".

Lo alarmante es que son "grupos con un fuerte componente sectario", "con actitudes fanáticas" y "con una capacidad muy grande de hacer daño a las personas que entran y también a sus familias". Según recoge Santamaría -que lleva 25 años investigando sobre sectas y grupos esotéricos- en su libro ‘A las afueras de la Cruz’, a día de hoy "hay entre entre veinte y treinta grupos de este tipo en España".

"Hablamos de grupos fundados por personas que se consideran los garantes de la catolicidad" y -se atreve a vaticinar- "no sería extraño que en los próximos tiempos podamos asistir a otros episodios protagonizados por ellos". "Quizás no tan llamativos como la captación y el engaño a toda una comunidad religiosa, pero sí intentos de operaciones inmobiliarias, estafas, etcétera", añade.

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