Hace una semana el expresidente de la Generalidad Valenciana con el PP, Francisco Camps, fue absuelto por la Audiencia Nacional tras 15 años de calvario judicial concluyendo que "no existe prueba o indicio alguno" de que diese "orden" o "sugerencia" de adjudicar contratos a la empresa Orange Market. En una de sus primeras comparecencias el que fue uno de los políticos con más proyección a principios del siglo XXI abrió la puerta a volver a la política.
En el programa Es la Mañana de Federico de esRadio Francisco Camps ha reiterado esa disposición a su partido. "Tengo que hablarlo con el presidente Feijóo, cuando hablemos tranquilamente lo diseñaremos", ha dicho. Descarta volver a la política valenciana porque tanto el actual presidente de la Generalidad, Carlos Mazón, como la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, "lo están haciendo muy bien". "Es gente extraordinaria, que tiene una experiencia y un bagaje personal de primera magnitud para hacerlo muy bien como lo están haciendo". Sobre su futuro político ha señalado que "ahora corresponde otra instancia y otra expectativa" porque "después de 15 años de una experiencia personal bastante dura y la experiencia de los años de gobierno creo que puedo aportar mucho al PP y a las expectativas de futuro que yo puedo dar a mis compatriotas".
Francisco Camps ha comentado también ese calvario judicial y mediático por parte de los medios de Prisa como El País que le dedicó 169 portadas sólo de una de las causas de las que ha sido absuelto. En este sentido, ha indicado que en estos años "todo socialista que se precie de ser dirigente me ha puesto en el punto de mira para atacarme" y el primero de ellos "fue Ximo Puig" que acabó siendo presidente de la Generalidad Valenciana.
Piensa que "el punto clave" de esta persecución es "eliminar a un rival político para eliminar al partido rival" y ha asegurado que comienza con "la idea que tiene Zapatero junto con Rubalcaba" de que "el PP no vuelva a gobernar". Los dirigentes del PSOE pensaban según Camps que "o acababan con la alternativa o el PP podría ganar". Algo que ocurrió unos años después en 2011 tras las consecuencias de la crisis económica de 2008 y el desastre creado por la administración socialista. "No sólo era acabar con Camps o Barberá, era acabar con la alternativa", ha reiterado el expresidente de la Generalidad Valenciana.
Francisco Camps ha dicho que él no se veía como sucesor de Mariano Rajoy en el PP como candidato a la presidencia del Gobiernos sino como "presidente de la Generalidad Valenciana y cumplir las tres ilusiones que tenemos los valencianos: una financiación acorde a la población, infraestructuras como el Corredor Mediterráneo y el trasvase del Ebro".
El 9J, "un punto de inflexión"
Francisco Camps ha comentado algunas cuestiones de la política nacional actual y sobre Pedro Sánchez y la aprobación de la Ley de Amnistía. Ha dicho que "esto no ha pasado en un país democrático" y ha recordado que "comienza con una mentira" y continúa con una "retahíla de cuestiones de irregularidades absoluta que se han ido produciendo". Además, ha dicho que el Gobierno de Sánchez "soporta su política internacional en las dictaduras caribeñas, su presidencia en España con los comunistas de Podemos, su política territorial con los filoetarras de Bildu y con los independentistas catalanes".
"Por lo tanto, todo aquel que está en contra de la Constitución Española tiene cabida en este Gobierno. Todo aquel que pretende que España no sea un país liberal, abierto, occidental, moderno, de convivencia y de concordia es el que apoya a Pedro Sánchez y él va poco a poco destruyendo la idea de nación a cambió de los votos y los apoyos de esta gente", ha reflexionado el expresidente de la Generalidad Valenciana.
Camps ha asegurado que tiene "la expectativa, la ilusión real que este domingo, como ocurrió en las europeas de 2009, sea un punto de inflexión electoral de primera magnitud" y que "el PP tenga una gran victoria rotunda". También ha dicho que "como todos los socios que están apoyando a Sánchez tienen una situación muy delicada interna y de incapacidad para poner en marcha ningún tipo de proyecto político, que esto sea tan asfixiante y tan inaguantable que pueda haber elecciones antes de que acabe este año. Eso lo creo, depende de lo que ocurra este domingo".
En este sentido ha hablado desde su experiencia porque ya ha "vivido tantas elecciones" y ha dicho que "los 11 millones de votos de 2011 divididos en 2015 perdemos la mayoría absoluta, tridivididos en 2019 perdemos incluso la mayoría relativa y divididos en 2023 no conseguimos el Gobierno de España". Francisco Camps ha remarcado que "la democracia es pasión, es convicción, es programa, pero también es aritmética". El expresidente de la Generalidad Valenciana ha apuntado que "yo puedo tener muchos ideales, expectativas, un proyecto para España extraordinario, pero si no suma no hay posibilidad de ponerlo en marcha". Ha destacado Camps que "cuando la aritmética sumaba 11 millones de votos detrás de unas mismas siglas el centro derecha gobernó" y que "las mayorías absolutas del siglo XXI son del PP (años 2000 y 2011)" mientras que "las mayorías de la izquierda son del siglo XX".
"El centro derecha es el que más recientemente ha ganado por mayoría absoluta y es el que tiene que volver a sumar los votos. Hay que poner los votos en un mismo lugar porque sino es imposible poder ganar las elecciones con mayoría absoluta que es fundamental para el presente y el futuro de España", ha añadido.
En España "no hay lawfare"
Pese a haber pasado un calvario judicial de quince años –refugiándose en la fe, en "la convicción de no haber hecho las cosas mal", la familia, los amigos y la gente que, "de forma anónima, me ha dado su cariño"–, Camps ha defendido que en España "no hay lawfare": "Es un nuevo invento de la izquierda para justificar, por ejemplo, la imputación a la mujer del presidente del Gobierno". El expresidente de la Comunidad Valenciana ha apostillado que, "de hecho, los jueces, hasta un número de cien (…), al final, me han dado la razón", aunque "luego está la Fiscalía Anticorrupción", que tiene un cariz político.
El popular valenciano no se considera ningún "jarrón chino" y ha manifestado su disposición de "recuperar el patrimonio político, no el personal": "La política también requiere de decisiones valientes, de reconocimiento, de expectativas, de recuperación". Si bien no ha comentado este asunto con Feijóo, cree que no habrá problemas a la hora de reincorporarse a la primera línea de la política: "Los dos coincidimos cuando éramos presidentes de comunidades autónomas y teníamos buena sintonía. (…) Soy del PP, sé cómo es mi partido y cómo es la gente que lidera mi partido".
"El político del PP está asustado"
Francisco Camps ha declarado que "el político del PP está asustado", que "hay una línea de amedrentamiento a los políticos del PP" desde lo políticamente correcto y desde algunos medios de comunicación, "principalmente, del Grupo Prisa", y que son muchos los que piensan que no quieren acabar como Rita Barberá o como el propio Camps. Sin embargo, en su opinión, "no hay nada más hermoso en política que estar en el PP: "Hoy ser de centro-derecha es más fácil que nunca en la Historia. Es tan obvio que ser de izquierdas es la humillación ante el independentismo o el nacionalismo, o estar en contra de la propiedad privada…".
El expresidente de la Comunidad Valenciana ha dicho que posee "el cronograma de cada imputación y, lo que es más grave todavía, cómo se anunciaba en algunos medios de lo que iba a ser imputado". También se ha referido a una discusión que tuvo este lunes en el programa Les Noticies del Matí en la televisión pública valenciana À Punt con el director de la Ser en Valencia: "Me he sometido a la justicia, y una vez que la justicia dice ‘Camps es honesto, Camps es honorable’, que se me plante el director de la Ser, Bernardo Guzmán, amigo de la infancia y de la juventud, para volver con la misma cantinela y el mismo relato… esto es ya una obsesión de persecución personal".
La llamada a y de Feijóo
Sobre si se planteó tirar la toalla, Camps ha dicho que "es imposible a no ser que pactes con la Fiscalía, que, por cierto, nos lo han propuesto": "Aquí hay alguien que, durante quince años, ha tenido la oportunidad de salirse de la pista. Podría haber pagado no sé cuántos miles de euros, que era la multa". "Ha habido momentos de mucha zozobra personal, de mucho decir ‘esto se acabo, voy a cerrar los ojos y que pase todo esto’, pero, en cualquier caso, creo que ha valido la pena. Eso es lo que me tiene con esta fuerza y esta ilusión", ha añadido.
Sobre si habló con Feijóo después de hacerse pública su absolución, Camps ha explicado que "la relación fue biunívoca": "Llamé al presidente Feijóo y se lo dije. No me pudo coger el teléfono y le envié un mensaje, estaba en debate parlamentario. Después, recibí un mensaje de él: ‘Te estoy llamando y comunicas’".