
Oriol Junqueras deja la presidencia de ERC pero no tira la toalla. Tal como se anunció en la ejecutiva posterior a las elecciones autonómicas del 12 de mayo, Junqueras deja la presidencia después de las europeas. Los malos resultados, con la pérdida de casi cuatrocientos mil votos, no han tenido nada que ver. La decisión se tomó tras la catástrofe anterior. Y no implica que Junqueras vaya a abandonar la política, sino todo lo contrario.
Tanto Pere Aragonès como la fugada Marta Rovira se manifestaron a favor de un relevo integral en la cúpula del partido tras los nefastos resultados de las pasadas autonómicas y fueron los primeros en dar el paso. El presidente de la Generalidad en funciones renunció a recoger su acta de diputado mientras que Rovira anunció que en el congreso extraordinario que el partido celebrará en el último fin de semana de noviembre renunciará a la secretaría general.
Sus movimientos obligaron a reaccionar a Junqueras, que no se sentía responsable del batacazo del 12 de mayo. Pero el ya expresidente de la formación anunció que la renuncia era el paso obligado para volver a optar a la presidencia del partido en el antedicho congreso extraordinario. Su gesto de autocrítica tras las autonómicas consistió en prometer que en julio emprendería un "proceso de escucha" de la militancia equiparable al que realizó Pedro Sánchez cuando fue despedido de la secretaría general del PSOE para recuperar el cargo.
Junqueras considera que tiene derecho a presentarse a la presidencia de la Generalidad, que dadas sus circunstancias penales merece esa oportunidad. Pero en la campaña para recuperar el timón de ERC ya no contará ni con su segunda, Marta Rovira, ni con su delfín, Pere Aragonès.