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El divorcio a lo dúo Pimpinela de Oriol Junqueras y Marta Rovira

La guerra por el poder en ERC arrasa las relaciones personales entre el expresidente y la secretaria general saliente.

La guerra por el poder en ERC arrasa las relaciones personales entre el expresidente y la secretaria general saliente.
El expresidente de ERC, Oriol Junqueras. | Europa Press

Oriol Junqueras y Marta Rovira formaban una de las escasas parejas políticas bien avenidas, casi modélicas. Desde septiembre de 2011 formaron el tándem que ha dirigido los designios de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) hasta las elecciones autonómicas del pasado 12 de mayo. Los malos resultados de ERC, que pasó de 33 a 20 escaños, supusieron la culminación de un ciclo electoral nefasto para el partido republicano, que perdió 7 escaños de los 14 que tenía en el Congreso en las generales de 23 de julio de 2023 y tras unas elecciones municipales también para olvidar.

Pero durante esos meses de pérdida de peso electoral no trascendió que hubiera desavenencia alguna entre Junqueras y Rovira. Es cierto que ya no había fluidez entre ellos, que Junqueras se había vuelto aún más ensimismado tras su salida de la cárcel y que prácticamente no hablaba más que con su círculo de confianza. Y en ese círculo ya no estaba Rovira. Sin embargo, mantuvieron las formas hasta que Marta Rovira abogó por el paso a un lado de Junqueras y de ella misma. En una carta a la militancia echa pública en la red social X el 15 de mayo, tres días después de las autonómicas, Rovira exigió a Junqueras su dimisión. "ERC debe de volver a hacer de ERC. No queremos reproducir los liderazgos mesiánicos ni las élites políticas, somos personas al servicio de personas. No queremos hacer uso del populismo emocional", señalaba la secretaria general en su misiva. Y anunciaba que no optaría a la reelección en el cargo.

Abrazo de cara a la galería

A pesar de los reproches, Junqueras fue uno de los dirigentes de ERC que se dejó ver en el tibio recibimiento a Marta Rovira en su regreso de Suiza tras haber decaído el sumario del Tsunami Democràtic por un error del ya exjuez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón. Ambos se fundieron en un abrazo con el que se pretendían acallar los rumores sobre un inminente divorcio.

El movimiento de Junqueras de renunciar a la presidencia del partido para volver a presentarse al cargo en el congreso extraordinario del próximo 30 de noviembre fue respondido por el sector aglutinado en torno a Marta Rovira con una candidatura alternativa, la que lidera un desconocido exalcalde, Xavier Godàs, junto a Raquel Sans, Teresa Jordà y Alba Camps.

El aparato de propaganda de Sabrià

En medio de estas maniobras, la guerra sucia alcanzó cotas inéditas con la filtración de las operaciones de un aparato paralelo dirigido por Sergi Sabrià, exviceconsejero de Estrategia y Comunicación y mano derecha del entonces presidente de la Generalidad Pere Aragonès. Ese aparato se dedicaba a la producción de campañas de falsa bandera como los carteles que atacaban a Ernest Maragall por el alzhéimer que sufre su hermano Pasqual o la colocación de un muñeco que representaba a Junqueras colgado de un puente cerca del domicilio familiar del dirigente republicano. También enviaron mariachis a la sede de Junts cuando la militancia del partido votaba sobre el abandono del Govern y disponían de un número indeterminado de cuentas falsas en redes para hostigar a sus rivales políticos.

Ni Junqueras ni Rovira se responsabilizan de esos operativos a pesar de que se produjeron cuando eran el número 1 y la número 2 del partido. Junqueras acusa a Rovira y dice que ha traicionado los principios del partido. Se postula para "salvar y rescatar" el partido de los órganos paralelos.

Rovira admite que se han producido "errores garrafales", "fallos éticos y morales en nuestra organización" y exige depurar responsabilidades y llegar hasta el final.

El presidente y la secretaria general han roto con estrépito. El cruce de reproches recuerda vivamente el tema Olvídame y pega la vuelta del dúo Pimpinela: "Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa, jamás te pude comprender", etcétera, etcétera.

Alamany, otro fichaje de Junqueras

Junqueras arremetió contra Rovira en el curso de la presentación oficial de su candidatura, el sábado en Olesa de Montserrat. El acto contó con la presencia de más de mil militantes y simpatizantes de ERC, una demostración de fuerza en un partido con un censo de ocho mil afiliados. Ahí, Junqueras presentó a la que será su secretaria general en caso de que resulte reelegido, Elisenda Alamany, la jefa del grupo municipal en Barcelona y un fichaje de Junqueras. Alamany procede de los comunes de Ada Colau y rompió con su partido por discrepancias en relación al Procés.

La tendencia de Junqueras a los fichajes fuera del partido es otra de las razones que explican el distanciamiento radical entre él y Marta Rovira. De la mano de Junqueras han entrado en el partido Gabriel Rufián, el periodista Francesc Marc Alvaro o el exsocialista Joan Ignasi Elena.

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