
Tras el descarrilamiento del tren en Adamuz (Córdoba) que ha causado al menos 43 víctimas y ha dejado centenares de heridos, Raquel Ayllón, responsable de circulación ferroviaria y portavoz del sindicato de circulación, ha explicado cómo opera el Centro de Regulación de Circulación (CRC) y cuál es la función de los maquinistas para garantizar la seguridad de los trenes. Sus declaraciones en el programa En casa de Herrero, de esRadio, ofrecen un contexto sobre cómo se interpreta la información en tiempo real y por qué ciertos mensajes, como "no hay ningún tren llegando", no indican necesariamente ausencia de riesgo.
Según Ayllón, los CRCs gestionan diferentes trayectos ferroviarios, cada uno con su propio sistema de enclavamientos que funcionan como un ordenador central. En estos sistemas se visualizan las vías y las estaciones mediante un videográfico, que representa de forma gráfica los planos del recorrido y las instalaciones ferroviarias.
"En nuestras pantallas vemos todas las vías y sus instalaciones. Para llevar a cabo un itinerario, establecemos el recorrido que seguirá el tren mediante un teclado y un ratón, activando los enclavamientos correspondientes", explica. Además, los operadores cuentan con la aplicación Sitra, que permite ver la posición de los trenes en el tiempo, tanto en pasado como en futuro, y planificar así la circulación de manera segura.
Los trayectos están divididos en cantones, secciones de vía de longitud variable —que en alta velocidad pueden alcanzar hasta cuatro kilómetros—, cuya ocupación se refleja en colores: amarillo si el tramo está libre, verde si se ha reservado para un tren próximo y rojo cuando el tren está en ese cantón. Esta codificación permite conocer la situación de cada tren en tiempo real, pero no necesariamente detectar incidencias como un descarrilamiento.
El papel de los maquinistas
Ayllón aclara que los operadores del CRC no pueden saber de manera inmediata si un tren ha descarrilado. "Para eso tenemos a los maquinistas. Son nuestros ojos y nuestros oídos. Cuando pasa algo que no nos cuadra, llamamos al maquinista y le preguntamos qué ocurre", señala.
Esta explicación contextualiza las conversaciones registradas tras el accidente de Adamuz, en las que el maquinista del tren comunicaba a Atocha que estaba invadiendo la vía contigua y que había un incendio, mientras en los monitores del CRC aparecía el mensaje "no hay ningún tren llegando". Según Ayllón, esto se debe a que los sistemas reflejan la ocupación de los cantones en función del itinerario, pero no muestran incidencias inesperadas.
Finalmente, la portavoz del sindicato ha aprovechado para reconocer la labor diaria de los operadores y maquinistas. "Me da mucha pena que tengamos que ser conocidos por un hecho tan triste. Diario se trabaja de día, tarde y noche, y siempre se realiza un trabajo impecable", aseguró. También ha enviado el pésame a todas las víctimas del accidente y ha resaltado la importancia de no interpretar fuera de contexto los mensajes de los sistemas de control.


