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El separatismo reaparece con el caos ferroviario y trata de reactivar el odio a España

Puigdemont, Junqueras y el "Procés" atribuyen el desastre a "maltrato" y "dependencia del Estado español"

Puigdemont, Junqueras y el "Procés" atribuyen el desastre a "maltrato" y "dependencia del Estado español"
Trenes de cercanías fuera de servicio en Cataluña. | Cordon Press

El caos ferroviario y viario en Cataluña ha desperezado a las organizaciones separatistas que protagonizaron el Procés y a los líderes separatistas Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. En el caso de Junts, la cancelación de las negociaciones con el Gobierno había sumido al partido en una suerte de letargo navideño del que se ha despertado al oler la posibilidad de reactivar las brasas del proceso separatista.

Por su parte, Oriol Junqueras, arrastrado por la iniciativa de Junts contra el Gobierno y contra el Govern ha pedido las dimisiones del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, un día después de haber descartado hacerlo. Teme que su apoyo a los ejecutivos socialistas le pase factura dados los niveles de incompetencia que están alcanzando el Govern en general y por parte del Gobierno, Renfe, Adif y Óscar Puente.

El desastre combinado de Gobierno y Govern, los anuncios contradictorios, la falta de liderazgo en la Generalidad, la ausencia del Gobierno en una región sumida en el caos desde el martes de la semana pasada y el hartazgo de una ciudadanía maltratada son los elementos con los que el independentismo se dispone a intentar la reactivación del Procés, un nuevo "España nos roba" convertido ahora en "maltrato" y "discriminación" por falta de inversiones y como castigo a los independentistas.

A pesar del proyecto de modelo de financiación que beneficia a Cataluña, de la condonación de más de 17.000 millones de euros de deuda con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), de las concesiones a Junts y ERC por las investiduras de Pedro Sánchez y Salvador Illa, los estrategas separatistas avistan la posibilidad de que prenda la chispa por el caos absoluto en el que está sumida la región, con un Govern incapaz de enderezar a Renfe y Adif y con un presidente, Salvador Illa, convaleciente en el hospital.

"En manos de los españoles..."

El victimismo, esa denuncia por el maltrato en materia de infraestructuras y servicios, se mezcla con mensajes de desprecio sobre la gestión "española" del servicio ferroviario. Al respecto destaca una intervención de Puigdemont el pasado 22 de enero en la que aseguró "en manos de los españoles las infraestructuras no funcionan. ¿Por qué? Porque no hay inversión, porque la inversión prometida no está. Se prometen muchas cosas pero se ejecutan muchísimas menos. Y por cierto, muchas menos que en Madrid, donde los trenes funcionan de una manera diferente".

En este contexto de incertidumbre total, donde se ignora si los trenes funcionarán al día siguiente o no, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República han convocado una manifestación para el próximo 7 de febrero con el lema "¡Basta!". También han convocado una manifestación para ese mismo día media docena de organizaciones de usuarios de Renfe con nombres como "Dignitat a les Vies" o "Perquè no ens Fotin el Tren", que a su vez reclaman el apoyo de sindicatos, patronales y todo tipo de organizaciones sociales.

"La situación actual en los transportes y las infraestructuras, en la sanidad, o en la educación es insoportable, y es consecuencia directa del maltrato y la discriminación permanente que sufrimos por la dependencia del Estado español", señala un comunicado conjunto de la ANC y el Consell de la República de Puigdemont.

El independentismo se dispone a echar el resto. Después de haber caído a cotas ínfimas de capacidad de convocatoria, entidades y partidos atisban la posibilidad de explotar la indignación ciudadana y convertirla en combustible para reactivar el Procés.

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