
La Policía Nacional encara la tramitación de cientos de miles de solicitudes de regularización de inmigrantes con una herramienta clave fuera de servicio. Desde el pasado 10 de diciembre no funciona el sistema automático de cruce y filtrado de antecedentes en expedientes de extranjería, lo que ha alterado de forma sustancial el ritmo de trabajo. La incidencia llega en un momento sensible por el proceso de regulación masivo iniciado por el Gobierno.
El fallo no afecta a las bases de datos policiales ni administrativas, que continúan operativas con normalidad. El problema se centra en el mecanismo que permitía descartar de manera automática las solicitudes con antecedentes. Al estar inhabilitado, cada expediente debe ser revisado manualmente por agentes especializados, incrementando de forma notable la carga de trabajo en las unidades responsables.
Antes de la incidencia, determinadas unidades gestionaban entre 100 y 200 consultas diarias. Desde la caída del filtrado automático, el volumen se ha disparado hasta situarse entre 1.000 y 2.000 comprobaciones al día. El aumento ha obligado a reorganizar recursos y a intensificar turnos, con el consiguiente impacto en otras tareas que también requieren atención policial.
En provincias especialmente tensionadas por el volumen de expedientes, como Barcelona, la acumulación de solicitudes pendientes se aproxima a los 30.000 casos. Aunque se han tramitado más de 10.000 expedientes urgentes gracias a un esfuerzo extraordinario de las plantillas, la cantidad de trabajo continúa creciendo mientras el sistema automatizado sigue sin restablecerse plenamente.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) recuerda que cada consulta manual implica un análisis completo en el Sistema de Seguridad, con verificación en bases de datos nacionales y autonómicas. No se trata de un trámite meramente burocrático, sino de una comprobación directamente vinculada a la seguridad pública y a la garantía jurídica de los procedimientos.
El sindicato advierte de que una eventual regularización extraordinaria o proceso "exprés" podría verse seriamente afectado si no se adoptan medidas inmediatas. Un incremento masivo de solicitudes sin el respaldo del filtrado automatizado supondría retrasos significativos, mayor presión sobre las unidades de verificación y riesgo de tensión operativa en otros ámbitos de investigación.
Desde el SUP insisten en que los agentes mantienen el mismo rigor y profesionalidad en cada comprobación. La verificación manual no reduce garantías, pero sí exige más tiempo y recursos humanos. Cuando una herramienta diseñada para agilizar procesos falla, el volumen de trabajo se multiplica y el sistema se ralentiza inevitablemente sin refuerzos adecuados.

