
Un hombre ha sido condenado por amenazar de muerte a una pareja de guardias civiles y por golpear el coche patrulla hasta desencajar y romper una puerta. "Si fuera Josu Ternera estaríais muertos", espetó a los agentes de la Guardia Civil.
El suceso ocurrió en Binéfar (Huesca), donde el hombre se abalanzó sobre los agentes de la Guardia Civil, que tuvieron que emplear su pericia profesional de defensa para salvaguardar su integridad física y detenerlo. Mientras tanto, el hombre profería amenazas de muerte contra los agentes, a los que también dijo que iba "a quitar de en medio".
En concreto, la juez del Juzgado de Instrucción número 1 de Monzón ha condenado al hombre por un delito de daños y amenazas. Así, se le impone una multa de 480 euros con privación de libertad en caso de impago, el abono de los 278 euros de la reparación del coche patrulla y las costas procesales.
El abogado de uno de los agentes de la Guardia Civil, Jorge Piedrafita –también letrado que representa a la denunciante del exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional–, se ha mostrado razonablemente satisfecho al haber logrado el enjuiciamiento y reconocimiento de una agresión hacia los agentes beneméritos, que inicialmente fue archivada por el juzgado.
Aun así, la causa se reabrió tras el recurso presentado por el letrado, que fue estimado por la Audiencia Provincial desembocando finalmente en una condena que evita, gracias a la acusación particular del mencionado agente de la Guardia Civil, la impunidad de los actos. Esta nueva agresión es considerada un ataque a los agentes que protegen a la ciudadanía y que merecen, según ha destacado el propio abogado, el "reconocimiento de profesión de riesgo" que se sigue reclamando para el colectivo.
De hecho, el sindicato de la Guardia Civil Jucil anunció el pasado mes de enero que el pasado año se recogieron más de un millar de ataques de este tipo a agentes del cuerpo situando la media en cinco ataques al día. La violencia contra los agentes, según denunciaba el sindicato, no es un fenómeno puntual, sino un problema estructural que se mantiene en el tiempo. Todo ello, se enmarcaba en la petición del reconocimiento de profesión de riesgo, a lo que se ha negado repetidamente el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska.

