¡Al rescate de ZP! Miguel Sebastián on fire
Hace 19 años, el dedo índice de la mano izquierda del entonces presidente señaló a Sebastián: "Tú serás mi candidato a la alcaldía de Madrid"
Las señales son inequívocas. Se suceden los espontáneos para ver quién la dice más grande. La tontería. Miguel Sebastián ha tomado el relevo de Luis Arroyo y este fin de semana ha dejado para disfrute del respetable un par de perlas o sandeces. Según se mire. "Que levante la mano el ministro que no tiene un collar de tropecientos mil euros en una caja fuerte", parece advertir retador el exministro de Zapatero. Lo hace en un artículo escrito por él y que califica como "extraordinario". A Miguelito 'el modesto' lo que más le repugna "es la hipocresía de la clase política española con respecto a este tema". Han de saber ustedes que Sebastián tiene unos poderes que él llama sus "sesgos cuantitativos". Preguntó a sus "sesgos" y le contestaron que era seguro que más de uno (casi todos, para qué andar con ñoñerías) habría trincado los diamantes regalo del jeque y nunca más se supo. Así que lo de Zapatero es normal y lo que hay es mucha hipocresía. Los "sesgos cuantitativos" son una forma cursi de decir que todos son iguales. Ventajas de haber estudiado en Minnesota. Ahora les cuento.
Hace 19 años, el dedo índice de la mano izquierda del entonces presidente señaló a Sebastián: "Tú serás mi candidato a la alcaldía de Madrid". Fue en el 2007 y la mayoría de los madrileños se tomaron a broma al postulante. Las tuneladoras Dulcinea y Tizona habían terminado de perforar el subsuelo madrileño y el alcalde Gallardón se hacía la foto en la apertura del túnel sur del baipás. Culminadas las obras de la M-30, el PP revalidó su mayoría absoluta. La izquierda criticó una obra de ingeniería que cambiaría la ciudad. Hoy se oponen a la ampliación de la línea 11 de metro porque afecta al arbolado de Madrid Rio. Son gente siempre insatisfecha. Como diría Louis van Gaal: "Siempre negativa. Nunca positiva".
Tan malos fueron los resultados que Sebastián no recogió el acta de concejal. En justa recompensa a su fracaso, el dedo índice de la mano derecha de Zapatero le señaló: "Tú serás mi ministro de Industria". La campaña del alcaldable Miguel se dirigió desde Ferraz y antes de lanzarlo al ruedo político, los asesores del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, se entrevistaron con el candidato para conocer su perfil humano y político. Indagaron en sus puntos fuertes y débiles. Le preguntaron sobre su activismo político. Algo de su contestación dejó patidifusos a los dinámicos asesores. Él había sido un estudiante formal, pero durante su estancia en la Universidad de Minnesota tuvo una bandera del Vietcong colgada en el despacho. Pecados de juventud. O no. Porque pasados los años Sebastián no repararía en elogios a la política del hermano mayor de los viet, el Partido Comunista Chino. Lo haría desde su puesto de coordinador académico del Gate Center, la firma fundada por Zapatero en abril de 2022 con financiación del empresario chino Fangyong Du (alias Miguel Duch), sobre el que el CNI tiene fundadas sospechas de que no es trigo limpio.
"¿De verdad hay que declarar todos los regalos que se reciban? -se pregunta Sebastián-. Es posible que en la actualidad lo sea, lo desconozco, porque llevo 15 años fuera de la política. Pero no lo era en 2008". Afirma el exministro de Industria, entrevistado en La Sexta, que lo "habitual era quedarse con los regalos de cortesía" ¿Cuánta cortesía cabe en un collar de 270.000 euros? No contento, va y suelta que no había normativa que regulase qué hacer con los regalos. Me deja la duda de si esto lo dice por ignorancia o por mala fe. O es que el entorno de Zapatero tiene ya las meninges descacharradas.
En abril de 2004 Miguel Sebastián fue nombrado director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno. Su categoría es la de secretario de Estado. Un año después -el 7 de marzo de 2005- el BOE publicaba el acuerdo del Consejo de Ministros por el que se aprueba el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. Dice así: "Tercero. Principios de conducta. 6. Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía… En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado". Repito la pregunta ¿son un regalo de cortesía unos pedruscos de más de doscientos mil euros?
María Teresa Fernández de la Vega, Celestino Corbacho y César Antonio Molina compartieron silla en el Consejo de Ministros con él. Seguro que están encantados de que su antiguo colega les señale: "Lo habitual era que los obsequios se los quedaran los ministros". Pero más encantado estará Zapatero al leer: "Nunca he considerado que dejarlos en el ministerio, en vez de llevármelos a mi casa, fuera una decisión moralmente superior". Después de Arroyo y Sebastián se espera con inquietud al próximo espontáneo. Porque no hay dos sin tres.
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