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Carmelo Jordá

Ser los mejores

Hay otro elemento que te hace disfrutar de estas cosas y es que España, cuando gana, lo hace siendo la mejor.

Rodri, a su paso por la calle Princesa de Madrid durante la celebración por la victoria en el Mundial. | EFE/ Ballesteros

Hay varias cosas que me gustan mucho de haber ganado el Mundial y la primera es la alegría pura y simple que me proporciona el fútbol cuando hay una noticia buena, mucho mayor, por cierto, que la pena que me dan las malas, un rasgo de madurez del que me siento muy orgulloso, si me perdonan ustedes este pequeño acto de arrogancia.

Hay, además, un elemento intangible que creo que a los que estamos ya más allá de la cincuentena nos hace más felices en estas victorias: fuimos niños –¡y adolescentes!– que crecimos en la frustración, en la derrota inmerecida, en la oportunidad perdida. Cuando más importante era para nosotros que España hubiese sido un equipo grande, más dramáticos eran los batacazos: el penalti de Eloy, el gol que se tragó Arconada, el ridículo del Mundial de España, la maldición de los cuartos… Sufrimos lo nuestro y ahora creo que las victorias nos saben mejor.

Y está, por supuesto, ver cómo les escuece la cosa a aquellos que odian a España y nos desean el mal a los españoles, porque sí, nos lo desean, por mucho que vayan por la vida de amigos del alma. Así que estoy comiendo palomitas con los tuits de Rufián, el cabreo de los alcaldes que no quieren poner pantallas, el salvajismo de los que no han dejado de ser salvajes… esto último es indignante, lo sé, pero lo cierto es que verles así de jodidos, con perdón, es un orgullo y una satisfacción, como diría aquel.

Porque del otro lado cada vez más se ve un entusiasmo sincero y realmente masivo en las calles. Este domingo por la noche estuve en Cibeles y era absolutamente impresionante ver la cantidad de gente por allí, los cientos de miles de banderas, la felicidad de todo el mundo y esa identificación con la Nación que tanto nos cuesta ver en este bendito país. No sé qué impacto político puede tener esto si es que puede tener alguno –que tiene pinta de que algo sí, visto cómo se pone la purria separatista–, pero incluso aunque fuese flor de un día, hay que disfrutar de ese día.

Por último, hay otro elemento que te hace disfrutar de estas cosas y es que España, cuando gana, lo hace siendo la mejor. Pasó en el Mundial de 2010 y en las tres Eurocopas ganadas desde 2008 y no pudieron pararnos ni grandes equipos como Alemania o Italia ni grupos de pandilleros como Holanda o Argentina. En definitiva, no hay nada como que un grupo de compatriotas te demuestren que no es algo que no esté a nuestro alcance, que si nos lo proponemos y hacemos las cosas bien podemos ser los mejores.

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