Godó censura un artículo de López Burniol crítico con Sánchez y lo echa de La Vanguardia
El notario que redactó parte del editorial conjunto de la prensa catalana, fulminado tras culminar su giro ideológico.
Juan José López Burniol, notario, exvicepresidente de la Fundación 'la Caixa', expresidente del Tribunal Constitucional de Andorra y articulista de referencia del diario La Vanguardia, entre otras cosas, ha sido despedido del rotativo catalán por el contenido crítico de sus últimos artículos con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
López Burniol, que fue uno de los redactores del editorial conjunto de la prensa catalana contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut -el texto que recogió los argumentos de los partidos nacionalistas para activar el proceso independentista-, anunciaba este fin de semana a sus contactos que dejaba de colaborar en el diario del grupo Godó.
Según las explicaciones de López Burniol, el editor, Javier Godó, y el director del diario, Jordi Juan, han decidido "suspendre la nostra relació", una relación que el notario da por "definitivamente extinguida". Fue el director del medio quien comunicó a López Burniol la "suspensión" en respuesta al envío del artículo semanal del ya excolaborador, un artículo con el titular La revancha que ya circula por las redes sociales.
El nuevo formato de la Guerra Civil
El artículo es una denuncia de la estrategia y los objetivos del sanchismo y empieza así: "Desde hace algunos años, ha ido tomando cuerpo en España una insistente ansia de revancha de nuestra última contienda fratricida, que estalló hace noventa años. Esta revancha se libra como una nueva guerra civil, afortunadamente híbrida, en la que no se combate con ejércitos convencionales y en campos de batalla tradicionales, sino mediante la fractura social deliberada y azuzada, el bloqueo y el colapso institucionales y la polarización radical de las posturas, que desembocan en un enfrentamiento civil".
"Lo que se manifiesta —continúa López Burniol— en el alineamiento de dos bandos separados por un muro. Un maldito muro erigido en mala hora por el presidente Sánchez. Estos bandos son los mismos que definió el Pacto de San Sebastián en 1930 y se enfrentaron en 1936. Por un lado, las izquierdas de distinto octanaje, más las derechas separatistas catalana y vasca; y por otro, el resto de las derechas".
La Vanguardia, el diario que se alineó con las tesis separatistas durante la década pasada hasta el punto de abogar por una república catalana, se ha convertido en el más férreo defensor del sanchismo. Y el cambio de rumbo ideológico de López Burniol no encaja al parecer en el por otra parte amplio rasero del medio siempre que no se atraviesen determinadas líneas.
Opiniones insoportables en el grupo Godó
La distancia entre López Burniol y el equipo editorial del grupo Godó era cada vez más grande, hasta el punto de hacer insoportable para los directivos de La Vanguardia opiniones como la contenida en el artículo no publicado o la denuncia de los objetivos de Sánchez. "El objetivo que persigue esta revancha, iniciada ¡desde el poder! por el presidente Rodríguez Zapatero y potenciada sin límite por el presidente Sánchez, es: a) poner fin a la segunda restauración monárquica instaurada en la persona del rey don Juan Carlos; b) derogar la Constitución de 1978; c) abrogar el Régimen implantado por ella; d) derrocar al rey don Felipe, para conectar directamente con la legalidad de la Segunda República (profanada en su día, primero por un bando y luego por el otro); y d) instaurar una Tercera República presidencialista, plurinacional y confederal, que ponga fin a España como nación, es decir, como un ámbito de solidaridad primaria e inmediata conformado por la geografía y por la historia, en el que todos los españoles son iguales", escribe López Burniol en el artículo no publicado.
López Burniol es considerado un federalista partidario del reconocimiento de Cataluña como nación en el seno de un Estado Federal. En una entrevista en El Mundo en enero de 2021, daba cuenta en estos términos de las razones que según él habían confluido en el proceso separatista: "Por la confluencia de diversos factores. Está el histórico, que Cataluña ha sido y es una comunidad humana con conciencia clara de poseer una personalidad histórica diferenciada y la voluntad firme de proyectar esta personalidad hacia el futuro mediante su autogobierno, entendido como autogestión de los propios intereses y autocontrol de los propios recursos. Luego está el factor circunstancial, como es la emergencia de los populismos, en los que se encarna la indignación de todos aquellos que se quejan, la mayoría, clase media, de un injusto reparto de la crisis financiera de 2008 y de un creciente aumento de la desigualdad. Y por último, el factor humano, con el error de unos (los independentistas), por una sobrevaloración de sí mismos y una denigración sistemática de los adversarios, que son convertidos en enemigos. Así como el silencio de los otros (los no independentistas) y la dificultad de que la gente en Cataluña diga en público lo mismo que dice en privado. Es el silencio de los cultos del que hablaba Victor Klemperer sobre la sociedad alemana".
El giro ideológico
En esa misma entrevista, López Burniol abogaba por un "pacto" de esta naturaleza: "Una reforma del estatuto y de la Lofca que abarque estos puntos: reconocimiento de Cataluña como nación, competencias exclusivas de la Generalitat en lengua, enseñanza y cultura dentro del marco definido por la Constitución y el TC. Fijación de un tope a la aportación catalana al Fondo de Solidaridad y el establecimiento de una agencia tributaria compartida, la diferencia de que te paguen o pagar tú. Una vez planteadas y acordadas estas medidas, la convocatoria de un referéndum en Cataluña para la aprobación del acuerdo".
En el artículo no publicado se detecta un abrupto cambio de perspectiva. "El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98. Será el "desastre" final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas. ¿Y las consecuencias de esta debacle? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: "Entre todos la matamos y ella sola se murió". No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos", asegura el autor.
La presencia de Iván Redondo
Entre los directivos de Godó se cuenta Iván Redondo, consejero del grupo y autor de una colaboración semanal los lunes dedicada a glosar las virtudes de Pedro Sánchez y a marcar la línea editorial de la publicación, de marcado sesgo gubernativo.
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