El sanchismo está en descomposición, desarticulado por la corrupción, por la incompetencia y por la enorme distancia que separa a Pedro Sánchez de la realidad. Todo está podrido en Moncloa, en el Gobierno y en el partido. La invasión de Ceuta ha sido el colofón de una fase que se antoja terminal. Las investigaciones policiales con mandato judicial sobre la cloaca, sobre los negocios y actividades de la señora Begoña Gómez, sobre los pelotazos de Santos Cerdán, Koldo García y José Luis Ábalos, las condenas ya firmes del hermanísimo y de Ábalos, los negocios de Rodríguez Zapatero, todo eso parecía suficiente carga como para derribar al presidente del Ejecutivo, pero lo que está sucediendo en Ceuta y que no se haya dignado a suspender sus vacaciones señalan directamente el camino de salida a Sánchez.
Pero cuanto más débil y más acorralado está el sanchismo es cuando es más peligroso. Cabe recordar que Sánchez reaccionó a la imputación de su esposa con un retiro de cinco días en el que todo indica que se armó parte de la cloaca socialista destinada a amenazar a quienes tenían la osadía de investigar judicialmente al entorno político y personal del líder socialista. De modo que las largas y subacuáticas vacaciones de Sánchez no presagian nada bueno. Pero no hace falta esperar a ver la reacción del presidente cuando decida poner punto final a sus vacaciones. Basta con observar las sospechas maniobras tendentes a propiciar un pucherazo electoral que le permita seguir en Moncloa más allá de las próximas elecciones, cual es su indisimulada intención.
La Ley de Nietos, que es la segunda parte de la Ley de Memoria Democrática, es un escándalo colosal cuyo único objetivo es engrosar el censo electoral con votantes extranjeros agradecidos al Gobierno del PSOE que les reconoce la nacionalidad en virtud de unos remotos vínculos familiares y que puede alterar de manera significativa el peso del voto exterior. Otro escándalo mayúsculo es el engorde artificial y a la carta del Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA). Sobre este particular el PP ha presentado una batería de preguntas al Gobierno que inciden, entre otros aspectos, en el sorprendente aumento de este censo en el caso de la Comunidad de Madrid. Y es que la región que gobierna Isabel Díaz Ayuso ha visto como se ha incrementado el voto CERA en un 30,4% desde mayo de 2023, con lo que ya alcanza un censo total de 492.076 electores en Madrid.
"¿Cómo explica el Gobierno que el ritmo de crecimiento del CERA de Madrid duplique sistemáticamente al de Barcelona y qué análisis demográfico respalda que más de 141.000 nuevos electores tengan un arraigo real y verificable específicamente en la provincia de Madrid?", pregunta el PP al Ejecutivo. También se pide al Gobierno el dato de cuántos de los nuevos votantes lo son gracias a la Ley de Nietos, y cuántos por cambio de provincia u otros supuestos.
Dadas las artes electorales del PSOE y la propensión a la estafa, el amaño y el juego sucio de sus dirigentes resulta perfectamente lógico que el PP sospeche sobre las maquinaciones sanchistas. Que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) insista en pronosticar una victoria del PSOE o que Sánchez vaya presumiendo anticipadamente de la victoria e inste a PP y Vox a aceptar unos resultados que aún no se han producido son datos sumamente indiciarios sobre el riesgo de que las próximas elecciones se distingan por la misma ausencia de higiene democrática de la que hacen gala el líder socialista y su organización en el día a día.
