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Rajoy: "A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión"

El presidente reclama al PP que evite "juegos y enredos" y se mantenga "unido". E insiste: "Todo lo que se está diciendo estos días es falso".

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Mariano Rajoy, junto a Alfonso Alonso y Ana Pastor, entre otros, a su llegada a la reunión del Grupo Parlamentario Popular. | EFE

Mariano Rajoy reunió a puerta cerrada a los diputados del PP en el Congreso para pedirles que aguanten la presión y se mantengan como una piña. "Es capital", argumentó ante un auditorio repleto, que el partido siga "unido" a pesar de la tempestad. Más aún, reclamó no entrar "en juegos, enredos, dimes y diretes" porque "todo lo que se está diciendo estos días es falso".

Con la tropa baja de moral -angustiada por las informaciones que día tras día afectan a sus siglas, hasta el punto de que el propio Rajoy reconoció que son "momentos difíciles"- y la previsión de un curso parlamentario durísimo -este mismo miércoles, la hostilidad verbal fue la tónica en la sesión de control-, el presidente quiso refrendarse en todas las decisiones tomadas desde el estallido del caso Bárcenas, insuflar ánimos y marcar las líneas del que será su discurso en el debate sobre el estado de la Nación.

"Hablaré del tema que recogen los medios de comunicación", avanzó el presidente, en relación al rifirrafe político por excelencia. No aclaró a qué se refería exactamente, si bien los asistentes entendieron que replicará "con contundencia" -según un afín- a las acusaciones de financiación irregular en el PP. En este sentido sí que fue taxativo en su intervención, negando "todo" -esto es, sobres con dinero negro-  con rotundidad. "Hemos hecho todos lo posible para dificultar la corrupción" por lo que "no estoy dispuesto a aceptar" ese sambenito, reivindicó con vehemencia.

Los asistentes también salieron con la sensación de que no hay crisis de Gobierno a la vista. "Nos ha pedido que estemos todos juntos", insistieron. Rajoy no citó expresamente a Ana Mato, en el ojo del huracán, si bien algunas voces entendieron del jefe que cuando les llamó a evitar los "enredos" también les estaba diciendo que la apoyaran. Tras escucharle, un ministro consultado reiteró: "Sería muy raro que, como están las cosas, fuera a acometer algún tipo de cambio". ¿Y sobre Mato? "Todo el mundo sabe que no todos la han apoyado como el presidente sí que hizo".

La economía centrará el Debate

En el debate de la próxima semana Rajoy hablará, principalmente, de economía. Y en este sentido enarbolará un discurso optimista, a pesar de que 2013 todavía vaya a ser duro. Ante los suyos resumió los indicadores que le avalan, como la balanza comercial. "En 2014 es posible el crecimiento económico, las cosas irán mejor", fue su augurio sin micrófonos delante. Y eso que "es difícil recibir algo peor", en relación a la herencia socialista.

De igual forma, defendió su decisión de subir los impuestos porque, adujo, no tenía otra posibilidad. Y se puso deberes: articular las medidas necesarias para que vuelva a transitar el crédito, extremo que tachó de "capital" y del que la UE tiene mucho que decir.

Si en algo coincidieron los asistentes es en que Rajoy articuló un discurso "muy gallego". Y, a la hora de hablar del denominado rescate, dio ejemplo de ello: "A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, y eso también es una decisión", dijo, provocando la sonrisa maliciosa de algunos populares. Fue su forma de sintetizar que mientras en plena crisis, con la prima de riesgo por las nubes, no pocos le reclamaron que solicitara la ayuda "y ahora me dicen que ha sido un gran acierto no pedirlo", según sus propias palabras.

Dura crítica al PSOE

Hecho el diagnóstico económico, de nuevo el que le llevó el mayor minutaje, pasó a darle verdadero repaso a Alfredo Pérez Rubalcaba. Para empezar, rechazó uno de sus eslóganes: "Es falso que el Estado de Bienestar esté en peligro". Y justificó los ajustes: "El mejor Estado de Bienestar es el que se puedan permitir las cuentas públicas".

Pero, principalmente, el presidente quería responder, no sin gran carga de ironía, a la petición de dimisión del líder de la oposición: "¿Qué va a hacer hasta 2015?", se preguntó, no sin tachar de "incomprensible" su actitud. Para rematar, se burló de su propuesta de federalismo: "No sé ni lo que es. Tendrán que explicar si en esto cabe el derecho a decidir".

"El ambiente no es el mejor"

Para rematar, un día después de que, en The Economist, hiciera una cerrada defensa del sistema, Rajoy reiteró las dificultades de la reforma de la Constitución y, por ello, se mostró a favor de dejar las cosas como están, mejorándolas a través de la reforma de la administración en sus tres niveles. Un "apoyo del modelo constitucional" claro, en opinión de Alfonso Alonso, portavoz del Grupo, y que fue el único que tomó la palabra.

Ahora bien, Rajoy, que fue aplaudido en tres ocasiones, alertó de que "el ambiente que se está generando no es el mejor para este país". De corromperse el marco vigente, dijo en la víspera, podrían producirse "derivas que no son deseables" de manos de "partidos estrafalarios". En este sentido, Rajoy volvió a su galleguismo y pronunció otra frase marca de la casa: "No voy a entrar en generar más tensión".

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