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"No he conocido persona más ambiciosa"

José María Albert de Paco no ve "nada descabellado" un "Gobierno de los guapos" Pedro Sánchez-Albert Rivera, comandado por el líder de Ciudadanos.

Mario Noya
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Hace diez años José María Albert de Paco decidió complicarse la vida implicándose en el nacimiento de Ciudadanos, que, contra todo pronóstico, no sólo ha conseguido salir de las catacumbas en el Principado tomado por Pujolone, el Masías y demás gente estrictamente impresentable, sino que ya se presenta como la alternativa naranja, lanzada desde Barcelona a la conquista de España.

Alternativa naranja (Debate) se titula precisamente el libro que De Paco acaba de publicar con el también periodista y perico Iñaki Ellakuría. El subtítulo: "Ciudadanos a la conquista de España".

Albert de Paco fue uno de los decepcionados/traicionados por el Pasquall Maragall que desechó ser el nuevo Tarradellas para convertirse en el heredero de Pujol. El alcalde de Barcelona 92, el alcalde del auténtico hecho diferencial catalán (Arcadi Espada dixit) que no tenía "miedo a pronunciar la palabra España", no quiso que el socialismo catalán "ejerciera de lo que estaba llamado a ser" y "plantara cara al pujolismo y a todo lo que conllevaba". Por eso el coautor de Alternativa naranja suscribió el manifiesto que está en el origen de Ciudadanos, "uno de los documentos más edificantes que ha producido la política española en los últimos treinta años", "un compromiso cívico para restaurar la realidad en Cataluña".

Aquel proyecto de partido –pero no todos sus promotores estaban por tal labor: los había, y muy significados, que abogaban por quedarse en vivero de ideas y por practicar el agitprop– estaba en permanente ebullición política. "Intelectualmente, el partido es menos estimulante ahora que hace diez años", afirma Albert. "Hace diez años tenía mucho de think tank, de reto intelectual. El lugar que ocupaban Arcadi Espada, Francesc de Carreras y Félix Ovejero hoy lo ocupan Fernando de Páramo, Fran Hervías y Luis Garicano", añade. Y vuelve a añadir, para "no herir sensibilidades": "Ciudadanos es hoy un partido con bastantes menos aristas que hace diez años. Como dice Arcadi Espada, es un partido pasteurizado". Pasteurización que De Paco vincula a las expectativas de poder, "que se van acomodando al pensamiento y a la personalidad de Albert Rivera", un hombre "más dado a los eslóganes, al marketing directo, a las citas de Wikiquote, que a las sutilezas", apunta, y matiza la aparente maldad: "No olvidemos que Rivera acude a la llamada del manifiesto porque es una persona sensible a los planteamientos de los Arcadi Espada y los Francesc de Carreras. Es decir, no es un intelectual pero sí es una persona sensible a la intelectualidad".

Parecía serlo más antes, cuando algunos lo tenían como el niño-marioneta de esos dos intelectuales –intelectualmente enfrentados, por lo demás, a propósito de qué debiera ser Ciudadanos–. Con De Carreras tuvo graves desencuentros –sobre todo cuando decidió concurrir con Libertas en aquellas europeas de su más resonante fracaso–, pero hoy mantienen buena relación y sintonía. Con Espada la historia es muy otra. "Lo de la relación entre Albert y Arcadi tiene rasgos freudianos", sostiene De Paco y concede que sí, que ahí hay "un alejamiento de ese mundo". Y aventura una hipótesis que se pagaría 1-1 en cualquier casa de apuestas: "Quizás hay por parte de Rivera el afán, la voluntad de no aceptar según qué tipo de tutelas (...) Yo creo que ahí está dando a entender que su liderazgo en Ciudadanos pasa por cortar una serie de vínculos que él considera perniciosos, en definitiva". Lo que explicaría su clamoroso silencio ante la acusación de Pablo Iglesias –Español Ejemplar en la República Bolivariana de Venezuela, la República Islámica de Irán y unas cuantas herriko tabernas– de contar con el respaldo del autor de Contra Catalunya, incidente del que dio cumplida cuenta el propio Albert de Paco aquí en LD.

¿Ha llegado la hora de Ciudadanos? "Ya lo está siendo", asegura De Paco. "Desde que Ciudadanos pacta en Andalucía con Susana Díaz, yo creo que de alguna forma está indicando que es su momento". "Yo creo que ahí, en esa decisión", abunda, "ya está diciendo: no somos una minoría de bloqueo; somos una minoría con expectativas de poder y estamos aquí para ejercerlo".

José María Albert de Paco cree que las condiciones en que va a desarrollarse la campaña de las generales corren a favor de Rivera o la Ambición ("No he conocido persona más ambiciosa; legítimamente ambiciosa, por lo demás"), una "bestia de los debates", un "animal de las tertulias" que se crecerá en hipotéticos debates con Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al que ya dejó grogui en tierra hostil follonera. Al punto de que no considera "nada descabellado" ver a Naranjote en La Moncloa, es decir, sacando más votos que nadie el 20 de diciembre –pues Rivera se ha comprometido a no gobernar si no es el candidato más respaldado en las urnas–. Pero no de la mano del Partido Popular, como cabría imaginar, a tenor de cierta sensación ambiental traducida mediáticamente en alianza indefectible entre azules y naranjas, sino de la del PSOE de Pedro Sánchez. "El Gobierno de los guapos", remata Albert sacándose la retranca de la manga a última hora de la entrevista que le hice el otro día para LD Libros, y que puede oírse aquí.

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