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Isabel Bonig echará el cierre en breve de la sede del PP de Valencia

Ya estudia nuevos emplazamientos, más baratos que el de la calle Quart. Según Génova, Barberá será suspendida cautelarmente si es imputada.

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Isabel Bonig echará el cierre en breve de la sede del PP de Valencia
Barberá, en la sede del PP de Valencia de la calle Quart. | Tarek

Isabel Bonig quiere abrir definitivamente una nueva etapa en el PP valenciano. A la espera de que la dirección nacional le permita celebrar un congreso extraordinario, en el que se instaurará la fórmula "un militante, un voto", ya ha tomado la decisión de echar el cierre de la histórica sede regional y busca un nuevo emplazamiento.

Las instalaciones ubicadas en la calle Quart de la ciudad del Turia son todo un símbolo para el partido, para bien y para mal. Desde allí se dio orden de respaldar a Mariano Rajoy cuando no las tenía todas consigo y se celebraron las grandes mayorías absolutas en la comunidad. Pero, también, fue allí donde una acorralada Rita Barberá compareció recientemente para dar explicaciones por la supuesta financiación ilegal o Francisco Camp protagonizó esa reunión interna en la que respaldó a Ricardo Costa cuando le dijo a María Dolores de Cospedal que le iba a quitar la secretaría general.

Ahora, Bonig quiere pasar página y que la nueva sede del PPCV se deje de identificar con Gürtel, casos de corrupción o manifestaciones en sus puertas. "El objetivo es romper con lo anterior en todo lo que sea posible", reconoce su entorno. Y ya se han puesto manos a la obra. Según las fuentes consultadas, tienen los planos de hasta tres ubicaciones distintas y están estudiando sus posibilidades. En los tres casos, el alquiler será sensiblemente menor, aunque en la decisión de marcharse han pesado más las razones políticas que las económicas.

El plan es que, cuando por fin se celebre el cónclave regional, Bonig pueda ofrecer una imagen renovada del partido. Si los plazos se cumplen, el traslado se llevará a cabo aprovechando los meses de verano, tras la celebración de unas hipotéticas elecciones a nivel general. La dirección nacional frenó, eso sí, el cambio de nombre.

La situación de Barberá y los concejales

Una política de gestos que también irá acompañada de una "irrenunciable" firmeza en la lucha contra la corrupción. Según pudo corroborar este diario, Bonig exigirá a la dirección nacional que expulse a los nueve concejales investigados por presunto blanqueo de dinero si éstos no renuncian voluntariamente a sus actas, tal y como avanzó EFE. Y, en caso de que Génova no mueva ficha, la dirección regional aducirá que han cometido "una falta muy grave por desobediencia" para tomar la decisión de echarles.

De hecho, a Bonig ya le habría gustado que los ediles hubieran devuelto su acta, pero las fuentes consultadas admiten que el pulso se mantiene y que Rita Barberá está luchando por lo contrario. En este sentido, fuentes de la dirección nacional y regional admitieron que no ven otra salida que un paso atrás de la hoy senadora para recuperar la tranquilidad interna. "Si yo fuera ella ya no estaría en el Senado", en palabras de un interlocutor de la exalcaldesa en Génova. Si es imputada, "se le suspenderá cautelarmente de militancia", desvelaron al más alto nivel.

La dirección nacional no disimula que los contactos con Barberá han sido tensos en algunas ocasiones. Fernando Martínez-Maíllo lo llegó a reconocer públicamente mientras que algunos vicesecretarios deslizaron amenazas directa o indirectamente. Unos mensajes que también recibieron barones regionales como Cristina Cifuentes, muy dura con ella, o incluso miembros del Ejecutivo. "Ella es así. Lo lee todo, y no para de mandar mensajes", desvelaron las fuentes consultadas. "Cuidado con lo que decís", le llegó a escribir a Bonig.

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