
Los de Carles Puigdemont tienen el poder de romper la estabilidad parlamentaria con sus siete diputados y presionar a Pedro Sánchez con imposiciones y cesiones. "Negociamos pieza a pieza", deslizan fuentes de Junts desvinculando el acuerdo con el PSOE para el traspaso de las competencias en materia de inmigración a Cataluña antes de final de año y el pacto al que puedan alcanzar para los Presupuestos Generales del Estado para 2025.
Para Junts todo pasa por la negociación y critican que el Ejecutivo Central no asuma que gobierna en minoría, al tiempo que censuran que Pedro Sánchez no respeta a los diputados que hicieron posible su investidura. En este sentido, el partido independentista pone sus intereses y los de Cataluña por delante anunciando que su próximo logro será en materia de inmigración.
Junts vería incomprensible que partidos nacionalistas como Bildu, BNG, ERC o PNV voten en contra del traspaso "integral" de las competencias en inmigración, por lo que ven factible su puesta en marcha para finales de año. En la sesión de control al Gobierno el diputado de Junts, Josep Maria Cruset, ha preguntado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por su opinión acerca de que Cataluña tenga dichas competencias, especialmente en aquellas que tienen que ver con el control de fronteras. Marlaska ha explicado que son competencias exclusivas del Estado, "por lo que no son susceptibles de ser transferidos o delegados". Unas palabras que han desembocado en una nueva amenaza de Junts: "Si ustedes no cumplen con Junts, ustedes no tienen lo que necesitan, nuestros siete votos", zanjando su intervención con "o cumplen o derrotas parlamentarias".
El precio por los siete votos de Junts no ha dejado de ser alto en esta legislatura, más cuando advierten que no aceptan "ninguna rebaja" en los términos de sus acuerdos, por lo que hace que el Gobierno de coalición sufra en cada negociación y en cada votación, como ocurrió el pasado martes con la la ley de alquiler temporal de Sumar.
En este sentido y a pesar de que desvinculen cada negociación, lo cierto es que Junts tiene el poder de poner contra la pared al Gobierno de Sánchez en asuntos primordiales como la aprobación de la senda de déficit, paso previa para que se de luz verde a los Presupuestos Generales del Estado. "Somos el único partido que apoyó la investidura de Sánchez que no firmó un pacto de estabilidad", afeando "el teatro" de otras formaciones que si tienen un acuerdo y aún así dicen que no apoyarán las Cuentas Públicas.
Hasta ahora Junts ha cumplido con sus amenazas, por eso advierten que si el Gobierno "presenta la misma senda de déficit ya saben nuestro voto", recordando su negativa en julio. Además dicen no fiarse de un Gobierno que cierra con ERC un acuerdo "incompatible" con el suyo, en este sentido aseguran que "el estado es un yonqui del incumplimiento".
Junts tampoco afloja su presión después del 8 de agosto cuando tuvo lugar la fuga de Carles Puigdemont. "El gobierno no hace nada ante unos jueces que no aplican la ley y se ríen de lo que hacemos en el Congreso", aseguran fuentes de Junts que añaden: "ellos esperaban un escenario con Puigdemont en prisión" señalando que ese día supuso "un antes y un después".