
La coordinación entre la cloaca socialista y el presidente del Gobierno era tan directa que, en menos de dos horas desde que Pedro Sánchez publicase su carta del presidente "profundamente enamorado" el mecanismo de protección al presidente ante los casos de corrupción y de ataque a los investigadores, jueces, UCO, Anticorrupción, etc. ya estaba lanzado.
Su carta —emitida justo después de descubrir que Begoña Gómez había sido imputada— se conoció en la red social X a las 19:09 del 24 de abril de 2024 y los mensajes desvelados por Libertad Digital que reflejan el arranque de los trabajos para parapetar a Sánchez de la acción judicial dieron comienzo a las 20:53 de ese mismo día. Y en poco más de 100 minutos, la cloaca socialista estaba en marcha ofreciendo audios para atacar a Manos Limpias, uno de los denunciantes contra Begoña Gómez, el PP y hasta la Comisaría General de Información.

La cloaca cogió velocidad de crucero en abril de 2024. Existía previamente, pero en esta ocasión se la convocó para proteger a Sánchez frente a una nueva situación: la imputación de su mujer, Begoña Gómez, por asuntos que finalizaban todos ellos en actos que pasaban o habían pasado por Moncloa.
Santos Cerdán y Leire Díez convocaron de urgencia a los miembros de la cloaca y se vieron al día siguiente por la tarde porque Leire no estaba en Madrid y tenía que coger un vuelo que llegó el 25 de abril a primera hora de la tarde.
Reunión en Ferraz
Sánchez publicó su carta del presidente "profundamente enamorado", abrió su periodo de cinco días de reflexión y, en medio de esos días, la cloaca se vio en la quinta planta de Ferraz, la sede del PSOE, la tarde de ese 25 de abril. El contenido del chat desvelado por Libertad Digital revela el mensaje clave que prendió la mecha del trabajo de la cloaca para salvar a Sánchez, un trabajo centrado en la obtención de información y generación de denuncias para tumbar a los jueces, fiscales y guardias civiles que investigan los casos de corrupción que cercan al PSOE, Gobierno y al entorno personal del propio Sánchez.

Los mensajes fueron enviados por una de las personas que asistieron a la reunión clave de la cloaca. Tenían material sensible para defender a Pedro Sánchez y lo comunicaron de inmediato.
"Leire, necesito que hables con Cerdán por lo de Pedro Sánchez", afirmó en el primer mensaje. "Tenemos audios e información sobre las cloacas contra Pedro Sánchez", aseguró el segundo de esos comentarios. Y puntualizó: "De Manos Limpias", del "PP" y de "la Comisaría General de Información".
La respuesta de Leire Díez fue inmediata: con un te llamo "enseguida".
La contestación posterior mostró la urgencia y relevancia de la cloaca: "Estoy hablando con Santos", dijo Leire Díez. "¿Cuándo podríamos tener los audios?", añadió.
"Hablo con Javier y te digo", respondió la otra persona en referencia previsible a Javier Pérez Dolset. "Lo tenemos ya organizado", concluyó.
Sánchez temía en aquel momento, no solo un ataque externo, sino también uno interno haciendo uso del material de las saunas y prostíbulos de la familia de Begoña Gómez. La reunión impulsora de la cloaca de Santos Cerdán y Leire Díez Castro, de hecho, abordó este asunto por el miedo del presidente a que Pepe Blanco y José Luis Rodríguez Zapatero usaran esos datos para hacerle caer y salvar los muebles, al PSOE, la presidencia en manos socialistas y sus negocios.
Una fecha clave
Santos Cerdán no ha dejado de negar sus contactos con Leire Díez, la fontanera de la cloaca del PSOE encargada de atacar a la UCO, el juez Juan Carlos Peinado, la juez Beatriz Biedma, el abogado de Víctor de Aldama —José Antonio Choclán—, el teniente coronel Balas, el propio Aldama, etc. Pero hay una fecha que les persigue a ambos y que ella ya ha confirmado: el 25 de abril de 2024. Ese día por la tarde hubo una reunión en Ferraz a la que acudieron Santos Cerdán y Leire Díez. Estos mensajes fueron el detonante de esa reunión.
Y Santos Cerdán convocó esta reunión para defender a Pedro Sánchez de todos los casos de corrupción que lo acosan a golpe de ofrecimiento ilegal de beneficios judiciales o de ataques con los que machacar a jueces, guardias civiles o abogados. Pero también porque temían una información muy concreta y un ataque muy identificado: el del fuego amigo.


