El lunes ha traído las tres primeras encuestas cuyo trabajo de campo se ha hecho, en su gran mayoría, ya en este 2026. Se trata de los estudios de tres empresas: NC Report, 40db y Sociométrica, publicados por La Razón, El País y El Español, respectivamente.
Por supuesto el PP ganaría las elecciones, pero lo cierto es que los populares distan de atravesar un buen momento: en dos de los tres sondeos caen y flirtean también con sus mínimos desde las elecciones de 2023.
El único consuelo de los de Feijóo es que la situación no es mejor para el PSOE, de hecho es peor: los socialistas sufren caídas en todas las encuestas y se acercan a sus mínimos de la legislatura: se acercan a las cifras a las que llegaron en junio y julio del año pasado tras el estallido del escándalo de Santos Cerdán.
Pero además lo hace sin una noticia tan escandalosa y sorprendente como aquella: es cierto que sí ha habido muchas cosas que les han ido mal a los socialistas, pero ninguna con el impacto que tuvo la entrada en prisión de su secretario de Organización.
Y lo que es peor: no parece que haya nada en el horizonte que pueda frenar su desgaste, ni lo harán las noticias que lleguen de los juzgados ni lo harán las que vengan de las elecciones que se van a celebrar en los próximos meses en varias regiones, empezando por las de Aragón el próximo 8 de febrero.
Por su parte, si hay algo en lo que todos los sondeos están de acuerdo en que Vox está en máximos: los de Santiago Abascal suben de una forma sostenida y superan todos sus récords.
Los trasvases de voto
Hay también datos interesantes sobre trasvases de voto entre los diferentes partidos. Aunque hay diferencias en los porcentajes finales que otorgan las encuestas las líneas generales sí coinciden: hay un trasvase notable de votos del PP a Vox que es mucho mayor del que hay desde el partido de Abascal al de Feijóo y que no se compensa tampoco por los antiguos votantes del PSOE que ahora apostarían por los populares.
Por su parte, los socialistas pierden voto frente al PP y, además, también lo pierden frente a Vox – y no de forma mucho menor que con los de Feijóo – pero sobre todo se desangran por la abstención, mientras que sólo recuperan un porcentaje muy significativo de antiguos votantes de Sumar.
Las conclusiones son bastante claras: el PP sigue en una estrategia que no le está dando buen resultado porque lo que aparentemente esperan ganar a su izquierda no compensa lo que pierden a su derecha y parece que en Génova se espera que Vox llegue a un techo que, por el momento, ni tan siquiera se vislumbra.
Y todavía peor es la situación de un PSOE que ha vuelto a sus mínimos sin una noticia bomba como la que lo hundió justo antes del pasado verano –la entrada de Cerdán en la cárcel–, lo que puede hacer que esa caída sea más sólida, más difícil de remontar.
Además, como siempre decimos en estos análisis, lo cierto es que a medio y largo plazo no parece que haya ninguna posibilidad de que la actualidad ayude a los socialistas a remontar, más bien al contrario: no habrá buenas noticias ni de los tribunales, ni del Congreso ni por supuesto de las elecciones autonómicas que van a ir celebrándose en este 2026.


