
José Luis Ábalos era un voto clave en el Congreso, y su ausencia debilitó aún más a Sánchez. La entrada en prisión del exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE no solo supuso un terremoto en las filas socialistas, sino también un duro golpe a la ya frágil mayoría parlamentaria del Ejecutivo, que perdió uno de sus votos fundamentales en el Congreso.
La renuncia del exministro, anunciada a través de redes sociales, tiene un impacto político inmediato ya que los socialistas recuperan un escaño fundamental para mantener la aritmética parlamentaria y reducir la capacidad de presión de Junts, que ve mermado su poder para condicionar las votaciones ya que sus siete escaños dejan de ser decisivos.
Tras reunirse de forma telemática, la Mesa de la Cámara Baja ha formalizado la renuncia, desbloqueando así un escaño que había quedado en el limbo tras el ingreso en prisión del exministro. La lista que presentó el PSOE en las elecciones generales de 2023 corre y la sustituta de Ábalos será Ana María González, alcaldesa del municipio valenciano de Llaurí, que en abril de 2021 fue detenida tras triplicar la tasa máxima permitida en un control de alcoholemia y posteriormente condenada a 960 euros de multa y retirada de ocho meses del carné de conducir por un delito de conducción bajo los efectos del alcohol.
Desde que Ábalos se incorporó al grupo Mixto en febrero de 2024, seguía votando junto al PSOE. Sin embargo, con su entrada en prisión primero y su suspensión después, el Ejecutivo perdió ese voto clave, quedando obligado a depender del respaldo de los diputados de Carles Puigdemont, que aprovechaban su posición para condicionar cada votación. Con la renuncia ya consumada, Sánchez recupera margen de maniobra, mientras Junts pierde presión para marcar el rumbo de la legislatura.
Ahora el bloque que sostiene al Gobierno PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV, Podemos, BNG, Compromís y Coalición Canaria, alcanza 172 diputados, superando por uno a la oposición formada por PP, Vox y UPN. Hasta ahora, la abstención o voto en contra de Junts podía bloquear cualquier iniciativa. Ahora, aunque se abstengan, las propuestas del Ejecutivo podrán aprobarse siempre que Sánchez cuente con todos sus aliados.

