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El caos se cronifica en la red ferroviaria de Cataluña ante la inoperancia de Renfe, Adif y la Generalidad

Dos semanas después del accidente ferroviario mortal de Gelida no se ha recuperado la normalidad en los trenes y sigue cortada la AP-7 en sentido sur.

Estación de Sants de Barcelona este lunes cuando el servicio de Rodalies no recupera la normalidad. | EFE/Quique García

Catorce días después del accidente ferroviario que costó la vida a un maquinista en prácticas, el pasado 20 de enero, Cataluña sigue sumida en el caos ferroviario y con la autopista del Mediterráneo cortada en sentido sur a la altura de Martorell. Un muro de dicha infraestructura cayó sobre las vías del tren y eso fue lo que provocó el choque que se cobró la vida de un joven trabajador de Renfe.

Desde entonces, la movilidad en la región se ha convertido en una especie de "gincana" en la que los anuncios de restablecimiento de servicio no se cumplen, los horarios de los pocos trenes que circulan son una incógnita y Renfe se ha convertido en una especie de compañía de autobuses con los que cubre los trayectos que están siendo revisados o reparados.

Las imágenes que destapan el abandono de las vías de Cercanías en Barcelona: óxido y sujeciones destrozadas

La situación se tendría que haber "normalizado" este lunes, según la jerga utilizada por los políticos. La consejera de Territorio, Sílvia Paneque (que también es la presidenta de la empresa mixta entre Renfe y la Generalidad para el traspaso de las Rodalies, cercanías) prometió que este lunes se habrían restablecido todas las líneas, pero tal afirmación ha sido desmentida de nuevo por los hechos y por un portavoz de Renfe, Antonio Carmona, quien ha asegurado que la comunicación de servicio en esta crisis corre a cargo de la operadora, es decir de Renfe. Así que lo que ha dicho es que "la movilidad está garantizada", aunque a base de autobuses que ya se tienen que traer de las Baleares para cubrir todas las líneas de Rodalies y trenes regionales afectadas por el deficiente mantenimiento durante décadas. En cuanto a los puntos críticos de la red ferroviaria catalana, las cifras oscilan entre los 30 y los 90 tramos según las versiones contradictorias de Renfe, Adif y los sindicatos.

ERC pide acelerar el traspaso

Los aliados del gobierno de Salvador Illa, en tratamiento domiciliario por la osteomielitis púbica que le tuvo dos semanas ingresado en el hospital, exigen la dimisión de Sílvia Paneque y que se aceleren los plazos para el traspaso de Rodalies. Así lo ha dicho la número dos del republicano Oriol Junqueras, Elisenda Alamany. También se muestran sumamente críticos con el 'Govern' los "Comuns" (la versión catalana de Sumar).

El nacionalismo extiende la teoría de que los trabajadores de Renfe boicotean el servicio ferroviario porque son contrarios al traspaso de Rodalies a la Generalidad. Se habla también de "chantaje" de los maquinistas. El comisionado para el traspaso nombrado por la Generalidad, el exconsejero de CiU Pere Macias, alega que las alteraciones y suspensiones de servicio en Rodalies se deben a que todo el mundo se quiere curar en salud. Macias llegó a declarar cinco días después del accidente de Gelida que "ni Dios Nuestro Señor puede garantizar que no haya desprendimientos".

El próximo sábado están previstas dos manifestaciones por el colapso ferroviario. Por la mañana, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República Puigdemont son los convocantes de la protesta. Por la tarde, las plataformas de usuarios, que no han querido saber nada de las entidades independentistas, aunque dan la bienvenida a todos los partidos menos al PP y Vox y tampoco a los socialistas que capitanean el desastre en la Generalidad de Illa y en el Ministerio de Transportes de Óscar Puente.

El mito de Illa

El mito de gran gestor de Salvador Illa ha caído con estrépito. El presidente de la Generalidad estaba considerado como un sólido tecnócrata socialista a pesar de haber sido el ministro de Sanidad de Pedro Sánchez durante la pandemia. Durante los primeros días del caos ferroviario se insistió en que el presidente accidental, el consejero de Presidencia Albert Dalmau (35 años), despachaba constantemente con el hospitalizado Illa. El president ya no está en el hospital, pero ya no se insiste en el detalle de si está al cabo de las decisiones que se toman en la Generalidad frente al caos en el transporte de pasajeros y de mercancías por tren.

La situación en las carreteras tampoco es mucho mejor. El corte de la AP-7 se prolongará al menos durante una semana más. Se anunció con gran alarde la apertura de un carril en sentido sur, pero la realidad es que este lunes se ha cortado un carril en sentido norte por necesidades técnicas de las obras de reparación mientras que no hay carril alguno practicable en dirección a Valencia, Murcia y Andalucía.

El tráfico rodado ha aumentado entre un 4 y un 11% ante la inestabilidad del sistema ferroviario.

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