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Salazar se la devuelve al PSOE y compromete más todavía la campaña de Alegría

Salazar aseguró no mantener contacto alguno con nadie del PSOE "desde hace ocho meses".

Salazar aseguró no mantener contacto alguno con nadie del PSOE "desde hace ocho meses".
La candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, Pilar Alegría se dirige a los medios durante un acto de campaña celebrado en Zaragoza | EFE

El exasesor de Pedro Sánchez en la Moncloa, Paco Salazar, ha dejado a los pies de los caballos a la exministra portavoz y candidata socialista en Aragón, Pilar Alegría, en el tramo final de la campaña electoral. Salazar negó, durante su intervención en la comisión por el caso Koldo en el Senado, que su entonces compañera de partido le reprochara sus comportamientos hacia las mujeres durante la comida que mantuvieron el 3 de noviembre de 2025, celebrada cuatro meses después de que salieran a la luz las denuncias por acoso sexual en su contra por parte de compañeras en la Moncloa y en Ferraz.

Salazar optó por el victimismo y la negación: "Lo único que recuerdo es que se interesó por cómo estaba mi familia". Pero lejos de aclarar el contenido de su reunión, utilizó su comparecencia para contradecir a la exministra Pilar Alegría, a la que acusó de faltar a la verdad tras una pregunta de la senadora del PP, Rocío Dívar, después de que la candidata trasladara al líder del PP en Aragón, Jorge Azcón, que Salazar le había reprochado su actitud durante un almuerzo. "Eso no ocurrió", aseguró el exdirigente socialista, que durante toda la comparecencia exhibió cierto resquemor con su partido.

Entró completamente solo en el Senado y mostró una actitud altiva ante los medios, aunque en el interrogatorio se mostró más colaborador de lo que cabía esperar, al responder todas las preguntas. El mayor rejonazo no partió del PP, sino del PSOE, cuya senadora, María del Lirio Martín, le reprochó su comportamiento con las mujeres, que calificó de "error". Senadores del PP se mostraban algo más compasivos y extrañados por la actitud del PSOE, que utilizó todo su turno de intervención para hablar del acoso sexual, en un intento por resarcirse. Algunos en el PP incluso vieron a Salazar "sincero y elegante", dadas las circunstancias.

Y es que dejó en evidencia las contradicciones internas del PSOE y, especialmente, la falta de credibilidad de Alegría, quien el pasado 5 de julio, durante el Comité Federal del partido y en pleno estallido mediático por las acusaciones de "comportamientos inadecuados" contra Salazar, salió públicamente en su defensa. "Hablo de mi propia experiencia, me ha parecido siempre un compañero absolutamente íntegro", afirmó entonces la ministra, antes de verse forzada a rectificar y a calificar de "necesario" el paso atrás de Salazar.

"Alegría primero dijo que era una comida estrictamente personal, luego dijo que era vomitiva, hoy ha dicho que era un error", le recriminó la senadora del PP, poniendo en evidencia los continuos cambios de versión de la exministra sobre quien fuera su compañero. Salazar, por su parte, negó haber comentado durante ese encuentro ningún asunto relacionado con la campaña electoral de Alegría, para la que también aseguró no haber trabajado, pese a que diversos medios han informado que habría asesorado a la candidata socialista en Aragón en la contienda electoral.

A preguntas del senador de Vox, Ángel Pelayo Gordillo, Salazar fue aún más explícito y aseguró que nadie en el PSOE le pidió dimitir ni le exigió explicaciones. "No", respondió de forma tajante a la cuestión planteada por Pelayo, quien ironizó sobre el hecho de que un partido que se autoproclama tan "feminista" ni siquiera le reclamara responsabilidades ante unas acusaciones de esta gravedad.

El encubrimiento sostenido durante cinco meses por Moncloa y Ferraz terminó volviéndose contra el propio PSOE, cuando estalló su particular ‘metoo’ tras el caso Salazar y comenzaron a aflorar denuncias por acoso sexual contra otros dirigentes socialistas en distintos puntos de España. Pese a ello, desde Ferraz negaron desde el primer momento haber "tapado" las denuncias pese a que fuentes socialistas reconocieran a Libertad Digital que "la cúpula de Ferraz mintió, nos dijeron que todo era un complot". Salazar, por su parte, aseguró no mantener contacto alguno con nadie del PSOE "desde hace ocho meses", concretamente desde el día en que iba a ser nombrado secretario de Organización del partido, tras la entrada en prisión de Santos Cerdán.

Salazar, que llegó solo a la Cámara Alta para comparecer ante la comisión del caso Koldo, también eludió responsabilidades sobre la presunta financiación ilegal que se investiga en los tribunales. Reconoció haber cobrado sobres del PSOE, en algunos meses, entre 200 y 300 euros, y aseguró que el "soporte documental" para justificar esos pagos "los tiene que dar el partido", y no él, sacudiéndose así cualquier responsabilidad.

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